10 noviembre 2012

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La caída de Bryce

POLÉMICAEl Premio FIL de literatura, uno de los más prestigiosos de Hispanoamérica, está en el ojo del huracán. La decisión de entregárselo este año al peruano Alfredo Bryce Echenique, quien ha sido acusado de plagio, tiene enfrentados a los pesos pesados de las letras.

La caída de Bryce. Bryce había permanecido en silencio. Pero ante la presión le envió una carta a la revista ‘Nexos’ en la que la que redujo el problema a 
“la envidia”

Bryce había permanecido en silencio. Pero ante la presión le envió una carta a la revista ‘Nexos’ en la que la que redujo el problema a “la envidia”

Foto: DIARIO LA TERCERA DE CHILE

El debate sobre el plagio parece no tener fin. En las últimas semanas el tema ha vuelto a estar en boca de todos gracias al sonado escándalo del premio FIL de literatura de este año. El asunto empezó a comienzos de septiembre, cuando el jurado del premio anunció al escritor Alfredo Bryce Echenique c
omo el ganador de 2012. El galardón, que se entrega desde 1991 en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, es uno de los reconocimientos más importantes de las letras hispanas. Lo han ganado Nicanor Parra, Carlos Monsiváis, Olga Orozco y Fernando Vallejo, entre otros.

El ambiente se empezó a enrarecer, sin embargo, cuando algunos sacaron a relucir el pasado de Bryce. El escritor peruano, de 73 años, empezó su carrera con su libro de cuentos Huerto cerrado en 1969. Desde entonces es considerado uno de los mayores exponentes de las letras latinoamericanas que emergieron después del boom y su primera novela, Un mundo para Julius, de 1970, es considerada un clásico. Por años Bryce fue uno de los narradores más reconocidos de Perú y, como lo dijo el jurado del premio FIL, "un gran cronista de la vida y las búsquedas literarias y políticas de los latinoamericanos".

Pero su brillante carrera tuvo un gran tropiezo en 2006 cuando fue acusado de copiar varias columnas de prensa. Bryce tomó títulos, ideas y pasajes completos de ensayos de otros autores sin darles crédito o reconocimiento alguno. En 2009, el autor tuvo que pagar una indemnización de alrededor de 42.000 dólares por el plagio a diferentes escritores. Bryce publicó hace poco un comunicado en el que afirmaba que la suma le fue devuelta con intereses después de que apeló. Pocos días después, sin embargo, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y Protección de la Propiedad Intelectual de Perú (Indecopi), organización encargada del proceso, lo desmintió.

Por eso fue tan sorprendente la decisión del jurado de la FIL, conformado por Jorge Volpi, Julio Ortega, Margarita Valencia y Leila Guerriero, entre otros importantes intelectuales. Uno de los primeros en criticarla fue Juan Villoro, escritor y periodista mexicano, quien se pronunció en contra de premiar a un hombre que comete plagio y que de esta manera estafa al lector. Otros intelectuales también expresaron su indignación en una carta publicada en la revista Nexos de México. "¿Cómo es posible que uno de los premios más prestigiados que se otorgan en México sea concedido a un plagiario?", dice el comunicado, firmado por 12 personas.

Hay quienes, sin embargo, defienden el reconocimiento de Bryce. William Ospina, Santiago Gamboa, Alonso Cueto, Luis García Montero y otras 100 voces del mundo cultural firmaron a su vez otra carta en defensa de la decisión del jurado. Afirmaron que el galardón se entrega "en reconocimiento de la alta e indiscutible calidad literaria de su obra narrativa" y calificaron las críticas de la prensa como una peligrosa persecución a las decisiones artísticas.

Ante la polémica, los directivos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara anunciaron que el fallo del jurado es irrevocable pero en un extraño intento de aplacar a los detractores cambiaron el formato de entrega y decidieron no hacerlo en la inauguración de la Feria, como es costumbre. Dulce María Zúñiga, directora del premio FIL, viajó hasta Lima y sin presencia de prensa o ceremonias, entregó al escritor el reconocimiento y los 150.000 dólares de los que el premio está dotado, en la privacidad de su casa. Para algunos fue una situación inaudita.

Lejos de acallar las críticas, esta entrega casi a escondidas avivó el escándalo. Bryce Echenique hizo llegar un comunicado a la revista Nexos donde le respondió a sus detractores: "Claro que el rencor y la envidia se han hecho presentes en la cita, pero como no han querido o no han podido meterse con mi obra literaria, se han refugiado en asuntos que solo conocen de oídas".

Por supuesto, nadie ha puesto en duda la calidad de las primeras obras de Bryce ni su trayectoria intelectual. Pero sí hay muchas voces que dicen que sus plagios -plenamente comprobados- le restan mérito. Y, sobre todo, nadie entiende la absurda decisión de los directivos de la FIL de premiarlo a escondidas. Bryce sigue negando las acusaciones, pero esta amarga polémica parece haber manchado su carrera para siempre.
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