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| 12/28/1987 12:00:00 AM

"LA CAMA CELESTIAL"

La última novela de Irving Wallace: basura para ociosos.


Alguna vez le preguntaron a Harold Robbins cuál era su fórmula mágica para vender millones de ejemplares de sus libros, e impúdicamente respondió: "Es como preparar un plato bien picante que sea atractivo para todos. Hay que usar una pizca de sexo, mezclarlo con acontecimientos de la vida real, colocar personajes verídicos que el lector pueda identificar porque acaba de topárselos en la prensa de la mañana, uno que otro elemento político, algo de religión, muchas perversiones, un trasfondo sofisticado, varios millonarios en mansiones con valiosas colecciones de pinturas, malas palabras, descripciones eróticas, algunos asesinatos y, como gran escenario, ciudades turísticas como Barcelona, Nueva York o Estambul. Con esa fórmula, con esos ingredientes nadie puede fallar". Robbins, por suspuesto, ha aplicado su propia enseñanza y sus libros son cada vez más agresivos, con menos calidad. Junto a Robbins se hallan otros autores que siguen, cada uno a su manera, este mismo método: entre ellos sobresale por su puesto, Irving Wallace.

La mujer, el sexo, el amor, las perversiones han sido algunos de los elementos obsesivos en la obra de Wallace quien, en ocasiones, trabaja con su mujer y sus hijos: "El informe Chapman", "El premio Nobel", "El complot", "Siete minutos", "La palabra", "La segunda dama", "El hombre", "La vigésima séptima esposa", "El milagro", "El séptimo secreto" entre otros títulos conforman el mundo creado por Wallace a partir de sucesos reales. Su nueva novela, "La cama celestial", publicada en castellano por Planeta, es la acumulación de todas sus obsesiones narrativas, incitando al lector, provocándolo con descripciones sexuales que rayan en la pornografía, excitando a quienes toman sus libros sólo para matar el tiempo durante un fin de semana.

El personaje y el mundo que protagoniza son muy atractivos. Se trata del médico Arnold Freeberg, un sexólogo que implanta en Estados Unidos una técnica combatida en otros países: los suplentes sexuales, hombres y mujeres, entrenados para servir de parejas a quienes sufren de alguna deficiencia sexual. Entre este oficio y la prostitución existe una línea muy tenue. Las autoridades de distintas ciudades, empujadas por motivos religiosos y morales, logran expulsar a Freeberg y sus ayudantes, los acosan, los obligan a mudarse constantemente hasta cuando llegan al que se considera el estado más tolerante en Norteamérica, California.

Freeberg, como personaje y científico, es la suma de los sexólogos que han peleado en Estados Unidos por lograr una mayor tolerancia ante estos temas, una tolerancia que en ocasiones se ha mezclado con la religión y la política. A diferencia de "La mujer de tu prójimo" de Gay Talese, donde este periodista indaga con sagacidad las relaciones del norteamericano medio con el sexo, en el libro de Wallace asistimos al espectáculo tenso de ese médico tratando de esquivar las trampas que le colocan fiscales, periodistas, predicadores hipócritas, colegas, competidores, y pacientes en un ambiente enfermizo cada vez alimentado más con las prácticas sexuales que son mostradas gráfica y detalladamente.

"La cama celestial" traduce la técnica empleada por Wallace en sus libros: ayudado por un equipo de investigadores reúne toda la información posible sobre el tema, en este caso las anomalías sexuales y sus posibles remedios, ubica algunas teorías, mezcla varios conceptos, hace memoria sobre nombres y casos célebres y se lanza a contar lo que pasa cuando un reportero logra entrar al mundo de esa clínica donde los cuatro suplentes sexuales, tres mujeres y un hombre, asisten a la recuperación paulatina de sus pacientes.

Como literatura, este libro es basura, simple diversión para vacaciones. Para los aficionados a la literatura sexual, aquí encontrarán auténticas lecciones de Anatomía, aplicadas a la morbosidad de cada lector. Lo triste es que, mientras otros norteamericanos como William Gatz y Raymond Carver son totalmente desconocidos en Colombia, un escritor como Wallace será el más buscado para regalos de fin de año.--
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