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| 10/27/2012 12:00:00 AM

La cápsula del 'swing'

Con constantes referencias al jazz de antaño, la música del grupo colombiano Monsieur Periné funciona como banda sonora de estos tiempos.

Algo inesperado sucedió cuando los músicos del grupo Monsieur Periné grababan su primer videoclip. La historia original narraba un encuentro en una carretera ambientado con automóviles clásicos, ropas de antaño y viejos instrumentos de jazz. La toma de Catalina —la cantante— manejando se repitió tantas veces que sobrecalentó el motor del Chevrolet Impala modelo 64. En pocos segundos saltaron las llamas, consumiendo no solo el automóvil sino la lente de la cámara y varios instrumentos que iban en el asiento de atrás: una trompeta, unos tambores, una guitarra Saga Gitane. Difícilmente se puede encontrar un ejemplo más literal para esas novatadas que en castellano llamamos “bautismo de fuego”.

El video de Suin romanticón se hizo de todos modos (con el argumento cambiado) y se convirtió en la carta de presentación de un grupo que hoy sorprende dentro y fuera de Colombia por una exquisita dicotomía: la juventud de sus integrantes contrasta con cierto sabor de anticuario que tiene todo lo que hacen. Todavía es un hecho que los muchachos que se juntan a ensayar con una primera banda tocan guitarra eléctrica, bajo y batería. Ellos no. Ellos elaboran arreglos pasados de moda, con clarinete, melódica, acordeón y una manera seca de rasgar la guitarra que se conoce técnicamente como ‘pompa’, inventada por los músicos franceses en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Ahondemos en la dicotomía. Nada de lo que hace Monsieur Periné es nuevo. Es tan viejo que ha dado la vuelta y ahora se presenta a oídos de las nuevas generaciones como una invención exótica. En los Estados Unidos sucedió algo similar hace diez años cuando varios grupos de rock quisieron imitar la música bailable de sus abuelos, dando origen a un movimiento llamado neoswing. Pero más allá de debatir si se necesita una conciencia histórica para apreciar esta música, siempre será un placer descubrir el swing. O como escriben ellos: el suin.

La carrera de Monsieur Periné arrancó, en serio, con su triunfo en el concurso Jóvenes Talentos de la Música organizado por la Alianza Francesa en 2009. Como la convocatoria pedía que parte del repertorio fuera en francés, los músicos rescataron una vieja partitura del tema Cou Cou de Django Reinhardt (un guitarrista que murió en 1953) y la tocaron un poco más acelerada. La primera reacción fue la euforia del público joven. La segunda fue más decantada y todavía la recuerda el guitarrista Santiago Prieto: “Se nos acercó un señor mayor de origen belga, que estaba feliz porque habíamos hecho una canción que su mamá le cantaba de niño”.

¿Estamos al fin ante una música que rompe la barrera generacional? El disco Hecho a mano, que a estas fechas ya superó las 5.000 copias vendidas, es la suma de una serie de trucos probados durante los últimos años en los escenarios. A la ternura que inunda el tema La ciudad se contrapone la entrada violenta y distorsionada de Ton Silence. En todo, sin embargo, está presente una identidad sonora que atraviesa el disco. Hay bolero, hay calipso, hay algo parecido al vals peruano, todo grabado a la antigua, con micrófonos Cascade y filtros de consola para que no suene tanto a CD como a vinilo.

Y coronando la grabación, ese sentido del ritmo tan particular, tan contagioso, que se ha convertido en su potestad. Duke Ellington decía que las cosas no significan nada si no tienen swing. En ese sentido, el disco de Monsieur Periné es uno de los más significativos que han llegado a nuestros oídos en estos tiempos.
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