Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/29/2014 10:00:00 PM

La ciudad sumergida

La última novela del premio nobel de literatura Patrick Modiano, es otro viaje por un París espectral.

Patrick Modiano
La hierba de las noches
Anagrama, 2014
166 páginas
La cuidad sumergida

“Pues no lo soñé”,es la primera frase de Jean, el narrador de esta novela. No lo soñó, la aclaración es pertinente porque los hechos que nos va a relatar parecerán irreales, no por fantásticos sino porque están a punto de desvanecerse, como los sueños al despertar. Hay una atmósfera neblinosa, hay un París en blanco y negro que es siempre el París de Modiano. El París de la ocupación y la posguerra.

Los hechos ocurrieron hace 30 o 40 años y Jean los evoca con la ayuda de un diario y de su esquiva memoria. Vagamente empieza a surgir una mujer, Dannie, sus amigos de origen marroquí, y un hotel, el Unic, en el cual se tramaba una conspiración. “Alguien busca a alguien”, ha dicho Modiano que es el tema único de sus novelas y esta no es la excepción. Asistiremos, entonces, a la búsqueda de una mujer, de unos personajes a quienes se los ha llevado el tiempo; pero también de un barrio, Montparnasse, que Jean, trasunto de Modiano, tratará de reconstruir con una precisión de arqueólogo: “Y aunque la mayoría de edificios eran los mismos, le daban a uno la impresión de hallarse ante un perro disecado, un perro que hubiera sido de uno y al que hubiera querido cuando estaba vivo”.

La ciudad, sumergida o sepultada por las capas del tiempo, se hace difícil de revivir porque quien la evoca es ya otra persona: “No la sensación de que hubiera pasado el tiempo, sino de que otro yo, un gemelo, rondaba por las inmediaciones; que no había envejecido y seguía viviendo en los mínimos detalles, y hasta el final de los tiempos, lo que viví durante una temporada muy breve”.

En apariencia el motor de la acción, el objeto de la deriva de Jean por aquel París espectral, es la resolución de un misterio: descubrir quién era Dannie, esa falsa estudiante de 30 años que utilizaba varios nombres y qué papel jugó en un crimen. El crimen, según las tenues pistas que nos da Jean, fue el del opositor marroquí Ben Barka, asesinado al parecer por el excolaboracionista Georges Boucheseiche, que en la novela se reduce a un simple Georges B. (ni siquiera se menciona el nombre de Ben Barka). Este fue un sonado affaire en la Francia de 1965 lo cual ubica la novela de Modiano en un terreno realista y autobiográfico. Iba a agregar policíaco pero no, implicaría hablar de un climax, de una trama precisa y un enigma resuelto, y nada más ajeno a la intención de Modiano. Si existe tal cosa como la novela negra poética, La hierba de las noches lo sería a cabalidad.

Dannie jugaba con Jean el perverso juego de involucrarlo en la conspiración de la cual hacía parte y, a la vez de alejarlo y ocultarle todo, “para no meterte en líos”. En su ejercicio de reconstrucción del pasado los años de su dorada juventud- Jean parece interesado únicamente en recuperar aquella mujer -fugaz, desaparecida, a la que amó y no sabe si con correspondencia-, no en su crimen. “Tiene que estar escondida en esos barrios”, dice. El lector de literatura policial, o ávido de tramas, podría llegar a desesperarse con sus circunloquios que no parecen llevar a ningún puerto seguro. Lo único cierto, lo único preciso, es la topografía de ese París íntimo. Mientras los personajes se diluyen, la ciudad va alcanzando nitidez. Como en los sueños, hay una materialidad de los lugares y una inconsistencia de quienes los habitan. Un lector menos pragmático podría quedar atrapado en cadencia de su prosa y en la ambigüedad de las situaciones. No cabe duda, al premiar a Alice Munro en 2013 y a Patrick Modiano en 2014, la academia sueca se ha enfocado en escritores puramente literarios, con mundos propios, que no renuncian a sus obsesiones para complacer al lector.

A la vez que trata de recuperar a Dannie, el narrador recuerda que en aquella época hacía una investigación sobre Jeanne Duval -la amante de Baudelaire- y otros personajes del siglo XIX: otra ciudad sumergida, otra capa del tiempo. Ciudades sepultadas por sus mismos habitantes con una rapidez asombrosa, es una tragedia contemporánea ante la cual se niega a sucumbir Patrick Modiano.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.