Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1983/06/13 00:00

LA DICTADURA MILITAR

¿Puede absolver la historia a Rojas Pinilla?

LA DICTADURA MILITAR


"Rojas y la manipulación del poder", Carlos H. Uran, Carlos Valencia Editores - Bogotá 1983 -146 páginas.

Uno de los trabajos más recientes sobre la historia política de
Colombia es el que acaba de publicar Carlos Valencia Editores, sobre el período de Rojas, los antecedentes y las postrimerías, es decir, la crisis del régimen Laureanista y el Paro Cívico promovido por los dos partidos tradicionales para derrocar al General. El enfoque dado por Carlos H. Urán a este régimen se inclina a mostrar la inconsecuencia de los denuestos contra la égida de Rojas calificada de "dictadura militar" y laberinto oscuro en el proceso político colombiano. Urán defiende a Rojas, igual que lo hiciera Fluharty, que había sostenido el carácter progresista del régimen de Rojas, dada la pendiente antidemocrática del gobierno de Gómez. Otro gringo, John D. Martz, había sostenido el carácter antidemocrático del gobierno rojista, basándose en el poder que adquirieron los militares y las denuncias a diferentes hechos, como la tortura de Echavarría la masacre de la Casa Liberal de Cali y otros hechos que se han imputado a Rojas y sus adláteres.

Urán tiene propósitos definidos de absolver a Rojas por sus objetivos y lo que se ha calificado como arbitrariedades en el ejercicio del poder. Basándose en fuentes documentales de la época, y sobre todo en la Revista Javeriana, Urán sostiene que la base de la arbitrariedad se encuentra ya empotrada en el gobierno de Ospina, que disolvió el Parlamento y decretó el Estado de Sitio; más adelante, se agudizó con las propuestas de Gómez de crear una nueva Constitución, calcada de las Cortes franquistas. Los dos partidos tradicionales, sobre todo la fracción ospinista del conservatismo y el conjunto del liberalismo, habrían actuado de consuno para impedir que Gómez reasumiera el poder, con una cierta complicidad del presidente encargado, Urdaneta Arbeláez. Al fracasar esto, los dos partidos habrían visto la necesidad de optar por el general Rojas, como vehículo de recambio en una situación que comprometía los moldes tradicionales de la política colombiana.

De esta manera, la figura de Rojas encaja muy bien en lo que Urán denomina "la manipulación del poder", que habría permitido a los operadores entre bambalinas actuar para imponer un individuo cuyas características personales no estaban apropiadas para ejercerlo; es así como, cuando el titere intenta actuar solo, sobreviene el sacudimiento de los hilos que lo aplacan de nuevo como a un monigote sin energías.

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