Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1983/05/30 00:00

LA DISPERSION DE SOFIA

A pesar del interés que despierta, a la última película de Pakula se le critica una falta de coherencia estructural.

LA DISPERSION DE SOFIA

Quiero retomar el análisis de "La decisión de Sophie" iniciado hace algunos días en estas páginas por Rafael Parra, para proponer una perspectiva complementaria. Mi pregunta inicial es:¿cuál es la decision de Sophie a que se refiere el título de la película?

OCULTAR
A lo largo de la película Sophie toma tres decisiones importantes: ocultar a sus amigos la posición política de su padre durante el nazismo, elegir en el campo de concentración cuál de sus dos hijos iría al horno crematorio (decisión que también oculta a Stingo y Nathan, sus amigos) y, finalmente, abandonar a Stingo que le ofrece tranquilidad para regresar donde Nathan que es la destrucción final.
Hay algo común en las dos primeras decisiones: ocultar algo. Ahí es donde entra Stingo, el joven aspirante a escritor, que buscando a Sophie desaparecida encuentra la primera verdad: el padre de Sophie no fue antinazi sino uno de los promotores de las cámaras de gases. Posteriormente, ante el amor que le demuestra Stingo, Sophie le contará la segunda verdad: su gran angustia es haber decretado la muerte de su hija. La película se ha ido entonces desplazando del terreno de lo psicológico hacia el del conocimiento de la realidad. El problema del nazismo y el de los conflictos internos de Sophie están en función de construir una relación entre el ocultar y el develar, entre la apariencia de las cosas y de las personas y la realidad que aquella oculta.
Desde estas oposiciones pueden adquirir sentido muchas situaciones de la película, desde la inicial cuando parece que Sophie y Nathan se odian para aparecer después que se aman y, posteriormente, que se trata de una relación muy compleja entre los dos en la que no es fácil distinguir el límite entre el amor y la violencia, hasta la escena final, en la que parecía que todo había terminado entre Sophie y Nathan cuando en realidad estábamos ante dos seres indisolublemente ligados por una fuerza destructora. A este final corresponde la tercera decisión de Sophie, regresar donde Nathan, que es una decisión de abandonar las apariencias y asumir la realidad, aceptar que ya ella está muerta para el amor y que el término de su camino recorrido en la vida es Nathan, la destrucción, iniciada ésta en los campos de concentración

STINGO Y LA BUSQUEDA
Lo interesante es que todo esto lo descubre Stingo. El, que había viajado a Nueva York a escribir una novela sobre su relación con la madre, sin, saber cómo ni cuando se va introduciendo en un mundo completamente desconocido, el de los conflictos sociales que destruyen a los seres: la guerra, los campos de concentración, la droga. Sus preocupaciones psicológicas, todavía adolescentes, se ven rebasadas por este universo que no buscaba ni esperaba encontrar.
En "Klute", otra película del mismo director, Alan J. Pakula, era un hombre de provincia el que viajaba a Nueva York a buscar a un amigo. No lo encuentra, pero en su búsqueda descubre el mundo de la miseria, del dolor, de la explotación en la gran ciudad. Aquí es el joven, Stingo, que buscando su infancia en el acto de escribir su novela, encuentra los conflictos de una generación que sufrió la segunda guerra y todo lo que la rodeó.
La historia de Sophie, antes de encontrarse con Stingo, fue semejante. Sin saberlo está colaborando con un antisemita, su padre; cuando lo descubre va al barrio judío a conocer desde fuera a esos seres destinados a la destrucción y, en el momento menos pensado, de forma completamente irracional, queda envuelta en el torbellino de la masacre y condenada a vivir desde dentro, en su ser y en sus hijos, lo que nunca llegó a imaginar: los campos, las torturas y ella ahí, en medio, acusada de ser judia.
La película ahora ha cruzado dos líneas temáticas: la de la apariencia que oculta una realidad que sólo es conocida en toda su dimensión cuando se ha traspasado aquella apariencia que la encubría, y la de la búsqueda, entendida como esa actividad compleja en la que el individuo intenta encontrar algo pero la realidad lo espera con sorpresas y le descubre facetas insospechadas.

DACHAU ERA MAS HERMOSO
Hay una escena en la película que es patética pero que simultáneamente es clave para comprender él sentido general de la obra, prácticamente lo materializa. Sophie conversa con Emmi, la hija del comandante de Auschwitz. Esta le muestra un álbum de fotografía y se detiene en la descripción de la piscina y otras comodidades que tenía en el otro campo en que vivió con su padre, el de Dachau. Allá era más hermoso, concluye.
Puede ser vista esta escena como crueldad o como ignorancia infantil. Pero más allá está la relación con el problema del conocimiento y de la complejidad de la realidad antes enunciado. Porque las dos están ahí, en Auschwitz, y cada una conoce una parte de esa realidad. Quizás ninguna sospechaba que existiera la otra parte, la de la diversión o la de la muerte. Quizás lo terrible de Auschwitz es que era simultáneamente las dos cosas.

PERO...
Lástima que la película no tenga una estructura más coherente. A veces adquiere peso la historia de Stingo; a veces se va por largo rato a los recuerdos de Sophie durante la guerra. No logra centrarse. Las escenas en el campo de concentración tienen mucha fuerza, demasiada si la película no es una nueva crítica al nazismo. Esto la descompensa y hace muy difícil que el personaje de Stingo adquiera personalidad y que se pueda sentir la relación entre las tres historias, la de Stingo, la de Sophie y sus recuerdos, y la de Sophie con Nathan. Por eso la película a veces parece la historia de un joven que ha perdido a la madre y la reencuentra en Sophie, otras veces parece que se trata de un amor sadomasoquista entre Sophie y Nathan, y otras da ocasión para pensar que está planteando un triángulo sentimental conformado por un joven y dos personas maduras.
Yo no he hecho en este comentario sino organizar la película alrededor de dos dimensiones que plantean la complejidad del conocimiento y de la realidad, que me parecen muy interesantes, pero también tengo que aceptar que la dispersión de la película impide la emoción y, por consiguiente, el interés por reflexionarla. Habrá que esperar otra obra de Pakula que nos haga vivir un mundo tan congruente como el de "Klute".

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