Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/01/09 21:00

La enfermedad del comandante

El cáncer de Hugo Chávez se convierte en un ‘thriller’ político y un motivo para hacer un vívido retrato de la sociedad venezolana.

La enfermedad ha sido un tema recurrente en la obra de Alberto Barrera Tyszka.

Patria o muerte
Alberto Barrera Tyszka
Tusquets, 2015
246 páginas


No hay la menor duda: Venezuela es una sociedad polarizada. Chavistas y antichavistas, bolivarianos y burgueses, ‘escuálidos’ y ‘antiescuálidos’. Ideológicamente, nos sentimos obligados a tomar partido. Pero, por fortuna, no solo existe la política. También existe la novela, que con su ambigüedad impide caer en el maniqueísmo. En el arte de la novela, pueden convivir sin problema ideas opuestas, distintos puntos de vista sobre una misma realidad. Por eso, en Patria o muerte, de Alberto Barrera Tyszka, antes que a tomar partido por algunos de los dos bandos, nos invitan a vivir los dramas concretos de uno y de otro lado. Uno de sus protagonistas, el oncólogo Miguel Sanabria, desgarrado entre una esposa que odia a Chávez y un hermano izquierdista que lo idolatra, expresa muy bien lo que significa vivir en esa contradicción: “Sentía que Venezuela era una mierda, un derrumbe que ni siquiera llegaba a ser país. Creía que la política los había intoxicado y que todos, de alguna manera, estaban contaminados, condenados a la intensidad de tomar partido, de vivir la urgencia de estar a favor o en contra de un gobierno”.

Para recrear el chavismo, la novela de Barrera Tyszka toma el periodo más significativo: el que va desde el anuncio del cáncer de Chávez (junio de 2011) hasta su muerte (marzo de 2013). Es decir, el momento en el que su discurso revolucionario se convierte en una épica. Chávez, que no tumbó una dictadura ni comandó ninguna guerrilla, gracias a su enfermedad, convirtió la política en una religión. Utilizó su condición para transformarse en un mito: “Tú eres Chávez, fue uno de sus eslóganes durante la campaña electoral de ese año. Él es Chávez, ella es Chávez; los niños son Chávez, las madres son Chávez, todos somos Chávez. ‘Porque yo ya no soy Chávez’, gritó estirando su voz al máximo, en uno de los actos de cierre de campaña. ‘¡Yo soy un pueblo, carajo!’”.

El doctor Miguel Sanabria recibe de su sobrino Vladimir (quien hacía parte del staff del comandante) el encargo de guardar en su apartamento un teléfono celular, que contenía unas grabaciones de Chávez antes y después de las intervenciones quirúrgicas que le hicieron en La Habana: sus últimas palabras. La verdad porque su enfermedad fue un secreto de Estado que convirtió en un relato policial cualquier intento de develarlo. Un recurso del cual se aprovecha esta novela, construida como un thriller político.

Fredy Lecuna es un periodista de crónica roja, vecino de Miguel Sanabria, que se ha quedado sin trabajo por una decisión de los dueños del periódico en el que trabajaba: no obstante que Venezuela es uno de los países más violentos del mundo –en 2011 hubo 52 homicidios diarios– han decidido publicar solo ‘noticias positivas’. La única opción que le queda es escribir un libro sobre el misterio del cáncer de Chávez: podría ser todo un bestseller en una sociedad convertida en una ‘sala de espera’. Mientras escribe, reportea y viaja a Cuba –una oportunidad para el humor negro –, su esposa y su hijo tendrán que vérselas con la dueña del apartamento en el que viven en arriendo. Ante la negativa de los inquilinos a entregarlo y las escasas probabilidades de recuperarlo por vía judicial, la dueña -antichavista- recurre a unas militantes chavistas: la doble moral en toda su expresión. Rodrigo, el hijo de Lecuna –de apenas 10 años-, entabla una relación a través de un sitio web con María, otra niña que necesita huir de una madre enfermizamente temerosa de la violencia, que la ha sacado del colegio y la ha recluido en su casa. Madeleine Butler, una académica norteamericana que en sus investigaciones sobre el carisma se ha apasionado por la figura del comandante, y viaja a Venezuela con el fin de desentrañar la esencia profunda del pueblo chavista porque, en su hipótesis, “El carisma aparece solo en interacción con quienes carecen de él”.

Los personajes, las diversas tramas que se relacionan y van armando el rompecabezas de la sociedad venezolana, para entenderla y sentirla desde adentro, sin indiferencia ni prejuicios, constituyen una suma de aciertos que hacen de Patria o muerte una novela sobresaliente.

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