Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/03/04 00:00

La fiebre de marzo

Manu Chao, Felix Da House Cat y Jamiroquai prometen fiestas inolvidables y confirman a Bogotá como un importante escenario de la música alternativa, 'funk' y electrónica.

Manu Chao y Jamiroquai son dos de las principales estrellas que visitarán Bogotá durante el mes que comienza. El francés se presentará el 8 de marzo en el Palacio de los Deportes, y el inglés, el 30 en el Rodizzio de La Caro, al norte de Bogotá

El cantante parisiense Manu Chao vino a Bogotá con su grupo Mano Negra en 1993 y dicen que adoptó un niño en la calle de El Cartucho y lo incluyó en su banda por el resto de su gira. Que recorrió Colombia en tren (El Expreso del Hielo) realizando conciertos en pueblos y municipios del valle del río Magdalena a lo largo del trayecto entre La Dorada y Santa Marta y que de este viaje nació uno de sus mayores éxitos: Casa Babilon. Dicen que es tan hincha del Deportivo La Coruña de España como del Independiente Santa Fe y, dicen también, ya confirmado, que se presentará el 8 de marzo en el Palacio de los Deportes, de Bogotá, a las 8 de la noche.

Manu Chao, acompañado de Radio Bamba Sound Sistem, vuelve a Colombia después de 10 años de ausencia. Quienes asistan esa noche tendrán que ir recargados de mucha energía, pues los conciertos de 'Mano' son una fiesta corrida que incluye canciones de rock, hip hop, patchuko hop, reggae, y ska en diferentes idiomas como portugués, francés, inglés y español.

Al igual que para Manu Chao, Colombia se ha convertido para diferentes artistas de la música funk, electrónica y alternativa en un destino obligatorio cuando preparan su agenda por Latinoamérica. El pasado 23 de febrero, la banda cubana de rap Orishas dio la gran sorpresa cuando se presentó en la Plaza de Bolívar en favor de los secuestrados. Con este concierto gratuito se dio inicio a una agenda de fiestas y conciertos que durante los próximos días convertirá a Bogotá en un escenario musical que no tendrá nada que envidiarles a ciudades como Barcelona, Londres y Nueva York.

El 17 de marzo, la presentación del DJ Felix Da House Cat, en el Auditorio La Calera, promete ser la fiesta electrónica del año. Es cierto que cada vez que aparece un DJ por Colombia es catalogado como el mejor del mundo. Pero dan prueba del estatus musical de Da House Cat sus discos de platino y nominaciones al Grammy; trabajos como Kitten and thee Glitz, primera página de las noticias musicales del New York Times y reseña central de la revista Rolling Stone; el premio al álbum del año entregado por la revista Musik Magazine, y mejor sencillo del año con Madame Hollywood entregado por la revista Dancestar U.S.A., las publicaciones más importantes de la escena electrónica en Estados Unidos. Esta clase de fiestas ha dejado de ser after parties en grandes bodegas donde poco o nada se apreciaba la música. Por ejemplo esta, que cuenta con el sello de la casa Pink, garantiza una noche de rumba al mejor estilo de las 'discos' neoyorquinas. "La idea es que en Colombia se siga conociendo la música electrónica y cada vez sean más los 'DJ' internacionales que les interese visitar el país", afirma Nicolás Martínez, productor de Pink y quien trae a Felix Da House Cat. "Traer un 'DJ' de ese nivel es un gancho para traer a otro y así continuar con la cadena".

Esa cadena de la que habla Martínez ha unido eslabones en los últimos tres años. Sólo hace falta dar una vuelta por las calles capitalinas para ver cómo en estas épocas electorales los carteles políticos se pelean los espacios con los que anuncian las presentaciones de los artistas internacionales. Uno de ellos, negro con rojo, anuncia la fiesta de otro grande de la música electrónica: Rinocerose. Este dúo francés, pionero de la fusión house-rock, se ha posicionado durante la última década entre las bandas más destacadas de la escena electrónica mundial, no sólo por álbumes de estudio como Retrospective, Installation Sonore y Music Kills Me, sino por sus incomparables presentaciones sonoras y visuales. Rinoceroce se presentará el 24 de marzo en el velódromo Luis Carlos Galán de Bogotá y lanzará en Colombia su último álbum Schizophonia, que incluye la que ya se pronostica como una de las canciones más rumberas del mundo en 2006: The Bitch.

El rumor de que Jamiroquai visitaría Colombia al fin se hizo realidad. Pero los que pensaron ver el estadio El Campín, la Plaza de Toros o el Coliseo Cubierto llenos a reventar apreciando la presentación de quien revolucionó el género soul funk a principios de los 90 se equivocaron. Aquellos conciertos que terminaban a las 10 de la noche en grandes espacios y donde tocaba hacer fila desde tempranas horas para lograr una buena ubicación son cosa del pasado. La nueva tendencia se inclina por fiestas en espacios cerrados, llenos de luces discotequeras, barras, pantallas de video y excelente sonido en cualquier ubicación. Sin grandes distancias entre el público y el DJ y con la mejor música antes y después de la presentación de los artistas invitados. Así será el concierto, o mejor, la fiesta de Jamiroquai, en la que éxitos de discos como Travelling without moving, Synchronized, A funk oddisey y Dynamite se bailarán y cantarán el próximo 30 de marzo en el Rodizzio de La Caro, al norte de Bogotá.

El 4 de abril, la banda finlandesa The Rasmhus cerrará en el Palacio de los Deportes la racha de presentaciones internacionales de esta temporada de marzo que, según los empresarios, es un abrebocas de lo que se seguirá viendo en Bogotá y Colombia. Como dice Martínez, "la respuesta masiva que han tenido los colombianos ante estas fiestas, sumada a su conocimiento cultural y musical, se verá recompensada". Aunque todavía no vienen a Bogotá los megaespectáculos de U2 o los Rolling Stones, cada año la oferta de eventos es más variada y provocativa.

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