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| 8/20/2001 12:00:00 AM

La fiesta de la inteligencia

Una reedición de ‘Escolios a un texto implícito’ de Nicolás Gómez Dávila.

Nicolas Gomez Davila
Escolios a un texto implicito
Villegas Editores, 2001
510 paginas

Con Nicolas Gómez Dávila pueden suceder dos cosas. Una, la más probable, rendirse incondicionalmente a sus demoledores y brillantes argumentos; otra, sentir rabia, discutir con él todo el tiempo y, luego de tacharlo de ser un viejo reaccionario y anacrónico, arrojar su libro a la basura. Pero sin duda, lo que nunca ocurrirá será la indiferencia. Jamás quedaremos impasibles después de haber leído alguno de sus pensamientos que, con certeza, quedarán por muchos años retumbando en la memoria. “Es un hombre consecuente”, tendrán que decir sus enemigos —quizás un marxista de la vieja guardia— conmovidos ante la fuerza de su inteligencia y de su integridad moral.

Es una figura extraña, un caso completamente insular en el panorama de la incierta cultura colombiana. Nace en Bogotá en 1913 y vive en París entre los 6 y los 23 años cuando regresa a Bogotá y se recluye en su casa en su biblioteca, ya legendaria— a leer únicamente autores clásicos en su idioma original. “Los hombres cambian menos de ideas que las ideas de disfraz. En el decurso de los siglos las mismas voces dialogan”. Hasta su muerte, en 1994, se dedicará a escribir un único libro de aforismos, Escolios a un texto implícito, el cual completaría con otros dos, siempre en la misma línea: Nuevos escolios a un texto implícito y Sucesivos escolios a un texto implícito. “La única pretensión que tengo es no haber escrito un libro lineal sino concéntrico”. Estas obras se encontraban agotadas y si por azar ocurría el milagro de encontrar algún ejemplar en cualquier librería de viejo, su precio las hacía imposibles. Por ello, es una estupenda noticia que Villegas Editores se haya decidido a publicar esta completa selección de todos los Escolios que incluye, además, una actualizada bibliografía sobre su obra y un notable y esclarecedor estudio del filósofo italiano Franco Volpi.

Escolio, del griego scholion, comentario, era la nota que en los manuscritos antiguos y en los incunables —nos dice Volpi— anotaba el ‘escolasta’ al margen del texto para explicar los pasajes oscuros desde el punto de vista gramatical o estilístico. Pretender escribir únicamente escolios, como lo hizo Gómez Dávila, revela entonces una actitud de humildad y de modestia. Pero, ¿cuál es el texto implícito? Ni más ni menos que la tradición clásica que debe prolongarse como si fuera un solo libro. No hay lugar para ‘innovar; el ‘escolasta’ apenas debe velar por preservarlo intacto.

Todo un reaccionario, por supuesto. Sin embargo, se hace necesario una precisión. Reaccionario no significa ser conservador, reaccionario es aquel que está en contra de todo porque no existe ya nada que merezca ser conservado. “El reaccionario no se vuelve conservador sino en las épocas que guardan algo digno de ser conservado”. Gómez Dávila acepta que pertenece a un mundo que perece, pero enfáticamente afirma que prolonga una verdad que nunca muere. Y escribir será para él “la única manera de distanciarse del siglo en el que le cupo a uno nacer”.

El objeto de su lucha es claro, la modernidad, con todas sus secuelas y sus falsos espejismos: las utopías, los burgueses, el individualismo, el igualitarismo, el progreso, la democracia, la razón, la trivialidad y la tontería. “La vida del moderno se mueve entre dos polos: negocio y coito”. No fueron menos claras sus convicciones: el arte, el amor, la sensualidad, la gente buena trátese de plebeyos o de aristócratas, la fe en Dios, la eternidad, el instante. Y ante todo y sobre todo la inteligencia, la suprema fiesta de la inteligencia: “Sólo vive su vida el que la observa, la piensa y la dice; a los demás su vida los vive”.

Fue un solitario del siglo XX, dice Volpi, un solitario de Dios, un ángel cautivo en el tiempo. Puede ser. Pero acaso fue algo todavía más simple: un hombre que vivió con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros sabios, amando a unos pocos seres.
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