Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/03/29 00:00

LA GENERACION DISPERSA

A juzgar por la atomización del presente a los críticos del futuro les va a quedar muy difícil <BR>agrupar bajo un solo nombre a los escritores del siglo que termina.

LA GENERACION DISPERSA

A veces para facilitar el análisis, o porque resulta evidente el parentesco literario, los críticos
se han empeñado en clasificar a poetas y narradores por movimientos o generaciones. Esta tradición, de una
u otra forma, ha ayudado a comprender mejor la historia de la literatura universal. Corrientes como el
romanticismo, el modernismo o el surrealismo eran tan claras en sus propósitos que sus integrantes sabían
de antemano que pertenecían a ellas. Pero también ha ocurrido lo contrario y son muchos los que se han
visto envueltos en manifestaciones literarias en las que nunca imaginaron que cabría su obra. En Colombia,
a lo largo del último siglo, ha sucedido algo parecido. Sin embargo, nunca como hoy ha sido tan difícil lograr
una clasificación, quizás porque jamás ha sido tan evidente la ausencia de grupos aglutinadores. Con
excepciones que confirman la regla, hoy los escritores han preferido andar cada uno por su lado sin que
exista siquiera un punto de encuentro que genere el refrescante debate literario.Durante más de 80 años los
cafés y las revistas se constituyeron en el espacio ideal para ventilar las inquietudes de los escritores de
ocasión. Alrededor de ellos, o de ellas, surgieron grupos como el de la Gruta Simbólica, de claro corte
romántico y liderado por Julio Flórez; La Generación del Centenario, que reaccionó contra los postulados de
sus antecesores; Los Nuevos, con la irreverencia de León de Greiff a la cabeza; Piedra y Cielo, destinado
a rescatar el valor de la poesía por sí misma; Mito, caracterizado por su apertura de pensamiento; y
movimientos como el nadaísta, que propugnó por una revolución a través del verso. Cafés como El Automático
y La Romana, en Bogotá, y el de la famosa 'cueva' de Barranquilla, fueron fundamentales como escenario de
creación literaria y filosófica. La bohemia parecía indispensable para poetas como León de Greiff, quien no
dudaba en proclamar que borracho rendía el doble. Pero los cafés han desaparecido y las revistas escasean.
De pronto los escritores de hoy han quedado, para mal o para bien, abandonados a su suerte. Los grandes
maestros de la poesía han ido desapareciendo y para los académicos la moda de las agrupaciones quedó
atrás con la muerte del nadaísmo. Tanto es así que de este movimiento nada queda y sus sucesores habrían
de ser denominados con un apelativo revelador: 'La generación sin nombre'. Aunque muchos ven irrelevante
esta circunstancia, lo cierto es que aquellos grupos de antaño tuvieron la capacidad de sobrepasar la
simple coincidencia cronológica para encontrar un objetivo común que consolidó la obra de sus
inspiradores, algo que está muy lejos de la situación actual.
Y ahora que
Desde hace más de 25 años nadie se atreve a clasificar con precisión a la generación que ha surgido en las
últimas décadas. Los encuentros de intelectuales se han extinguido y, a pesar del esfuerzo de unos cuantos
poetas, los nuevos grupos no han gozado de la acogida necesaria para permanecer. Es el caso de Oscar
Torres, quien hace más de 10 años inauguró sin éxito 'la generación del capuchino'; o de Juan Manuel
Roca, a quien han querido ubicar como cabeza de la 'poesía de la imagen'. La narrativa no se queda atrás. La
poeta y compiladora Luz Mery Giraldo habla de Oscar Collazos y de Germán Espinosa dentro de una
generación de 'transición', y de R.H Moreno Durán y Fernando Vallejo dentro de una generación de 'la ruptura'.
Pero estos calificativos no dejan de ser débiles en relación con la atomizada literatura actual.Paralelamente a
ellos trabaja una oleada de escritores, nacidos en los años 50, que se debaten entre la publicidad y el
anonimato e intentan mostrar su obra a través de publicaciones universitarias o de textos a los que sólo tiene
acceso la crítica. Basta con ojear la más reciente Antología de la Poesía Colombiana, compilada por Rogelio
Echavarría, para advertir que existen por lo menos 90 autores, desconocidos en su gran mayoría, que han
concebido su obra en los últimos 30 años. ¿A qué generación o movimiento pertenecen? Gran parte de ellos
han surgido de los talleres literarios que se dictan en universidades y centros culturales. Otros han intentado
florecer a la sombra de publicaciones como Ophelia, de Popayán; Exilio, de Santa Marta; Luna Nueva, de
Tuluá; Prometeo, de Medellín y Ulrika, de Bogotá. Tal vez estas dos últimas revistas son las que mayor fuerza
han tomado, debido en gran parte al Festival Internacional de Poesía en Medellín y al Festival Internacional
de Escritores que promueven respectivamente. Pero incluso sus más fervientes colaboradores no son tan
reconocidos en el campo editorial en comparación con los escritores que han concebido su obra ajenos a
cualquier movimiento. Nombres como los de William Ospina, Piedad Bonnet, José Manuel Arango y Víctor
Gaviria son actualmente más reconocidos en el medio literario a pesar de no tener nada en común. Son parte
de una generación llena de talento, pero tan dispersa que quizás dentro de 50 años va a ser difícil de ubicar.La
verdad es que revistas como Mito, que dieron lugar a una pléyade de poetas, son cosa del pasado. Ni siquiera
Elmalpensante, que tan buena acogida ha tenido desde su aparición, puede comparársele. Incluso Andrés
Hoyos, su director, afirma que su revista no quiere convertirse en el foco de un grupo de escritores. Mejor solo
que mal acompañado "El escritor colombiano de hoy sabe que toda creación se realiza en soledad, que no
hay que buscar el cobijo gregario", dice Juan Manuel Roca, pero hay quienes, como Santiago Mutis, ven
la extinción de los grupos como algo negativo. Para él ya no hay lecturas grupales que permitan una crítica
conjunta, situación que también ocasiona que los autores sigan inéditos. "Además la ausencia de un
seguimiento colectivo ha fomentado la mediocridad literaria". Un comentario que muchos nostálgicos respaldan
con un chiste que ha hecho carrera en los últimos años: un hombre entra a un café que está colmado de
gente, y dice en voz baja ¡Hola poeta! y en seguida todos los clientes voltean a mirarlo. ¿Es tan dispersa la
nueva generación? Por los centenares de poetas y narradores que andan por allí en el anonimato, no hay
duda. Mientras cada quien vaya por su lado sólo sobrevivirá quien cuente con la fortuna de darse a conocer de
alguna forma, pues ya no hay un sitio en especial dónde encontrarlos. Atrás ha quedado la 'cueva' de
Barranquilla; atrás Mito. Demasiado lejos ha quedado la imagen de León de Greiff reunido en el café
Automático hablando con sus colegas y discípulos. n'Ulrika'La revista fue fundada en 1981 por Rafael del
Castillo, su actual director. Desde su creación su consigna ha sido la de desechar cualquier actitud
programática a la hora de escribir, y de hecho sus integrantes se han caracterizado por obras disímiles entre
sí. La revista, según el propio Castillo, nunca ha querido convertirse en camisa de fuerza. Por el contrario, ha
permitido en sus páginas el desarrollo de todo tipo de iniciativas individuales. El objetivo parte de la plena
convicción de que la poesía necesita encuentro y participación. Por ello en ella han coincidido escritores
de diversas generaciones, incluida la de jóvenes autores como Evelio Rosero, Fernando Linero, Jorge Mario
Echeverry y Gustavo Garcés. Ulrika también ha promovido la elaboración de antologías, la publicación y
difusión de autores de otros países y la celebración anual del Encuentro Internacional de Escritores, que en
agosto de este año cumple su octava versión.'Prometeo'Fundada en 1982 en Medellín, la revista Prometeo ha
editado 53 números en los últimos 17 años. Su versatilidad ha permitido, entre otras cosas, la publicación de
poesía africana y del sureste asiático, selecciones de poetas argelinos, argentinos, japoneses, chilenos y
franceses. Anualmente la revista dedica un número a poetas inéditos que forman parte del Festival
Internacional de Poesía, organizado en la capital antioqueña por los propios integrantes de Prometeo. El
propósito de este grupo es el de popularizar la poesía en el país ya que, según ellos, sólo estaba destinada
a ciertas clases sociales. También busca convertirse en un instrumento para la difusión de nuevos
escritores. Aunque cuentan con más de 20 colaboradores en todo el mundo, sus más fieles ayudantes son
los colombianos Fernando Rendón, Angela García, Gabriel Jaime Franco, Jairo Guzmán y Luis Eduardo
Rendón.Eduardo CastilloSurgió en 1910. No tuvo impulso renovador y se quedó en el parnasianismo
heredado del siglo pasado. A pesar de estar conformada por los ex presidentes Laureano Gómez, Alfonso
López Pumarejo y Eduardo Santos, los que más se destacaron fueron Eduardo Castillo, en poesía, y José
Eustasio Rivera, en la narrativa.
León de Greiff
Publicada por primera vez en 1925 y dirigida por Felipe Lleras Camargo, la revista Los Nuevos se propuso
una restauración de principios y una nueva valoración intelectual y moral. Sus integrantes rechazaron los
postulados de la Generación del Centenario. Se destacaron León de Greiff, Rafael Maya, Germán
Arciniegas y Luis Vidales.Eduardo CarranzaSurgió a finales de los 30 con los cuadernos que llevan el
nombre del movimiento. Se propusieron luchar solo por la esencia de la poesía. A diferencia de los
anteriores, está conformado sólo por poetas, dentro de los que se destacaron Eduardo Carranza, Arturo
Camacho, Jorge Rojas, Carlos Martín y Tomás Vargas.Jorge Gaitán DuránLa revista se publicó por primera vez
en 1955. A pesar de que la obra de sus integrantes era diversa la calidad de la misma logró consolidarlo
como grupo. Ellos eran Jorge Gaitán Durán, Eduardo Cote, Alvaro Mutis, Rogelio Echavarría, Fernando Charry
Lara, Héctor Rojas Herazo y Fernando Arbeláez. Agrupó también a ensayistas, filósofos y escritores.
Gonzalo Arango
Se constituyó en la década de los 60 bajo los principios de la poesía revolucionaria que siempre quiso tocar
problemáticas sociales. Rompió con los esquemas literarios que se venían practicando durante el siglo.
Gonzalo Arango, Jota Mario Arbeláez, Eduardo Escobar y Jaime Jaramillo Escobar fueron sus máximos
exponentes.Mario RiveroNació de una antología de jóvenes poetas realizada por el español Jaime Ferrán a
comienzos de los 70. Se destacan Mario Rivero, Giovanni Quessep, Jaime García Maffla, Augusto Pinilla,
Juan Gustavo Cobo Borda y Henry Luque Muñoz. La revista Golpe de dados sirvió incialmente para divulgar la
obra de estos poetas.

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