Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2000/05/29 00:00

La gran magia del regreso

La patria, la memoria y el destino son los temas que indaga Milan Kundera en su nueva novela.

La gran magia del regreso

La nostalgia —dice Kundera— es el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. ¿Regresar a dónde? A la casa natal que cada cual lleva adentro, al camino inicial donde quedaron los pasos perdidos de la infancia. Cuando cae el comunismo en 1989 a Irena, emigrante checa que vive en París desde hace 20 años le preguntan extrañada: “¿Qué haces aquí todavía?”. Lo más lógico es que quiera regresar de inmediato. En la cultura europea entre la aventura (la apasionada exploración de lo desconocido) y el regreso (la apoteosis de lo conocido), el segundo constituye un valor superior. No en vano La Odisea es la epopeya fundadora de la nostalgia: “Homero glorificó la nostalgia con una corona de laurel y estableció así una jerarquía moral de los sentimientos”. Además, los franceses, que se rigen por sus juicios y no por la experiencia, no querían a Irena por sí misma. Para ellos el estalinismo era un mal y la emigración una tragedia: por eso la acogieron, porque era la prueba viviente de lo que pensaban. Ahora debe justificarles ese sufrimiento mediante la alegría del regreso. La noción de patria, la memoria, el destino, son los temas que Kundera explora en esta novela. Fiel a su arte, con el pretexto del regreso de Irena y Josef —otro checo—, Kundera buscará redefinir dichas nociones, proponernos una manera distinta de pensarlas. La novela es una indagación a través de egos experimentales (personajes) para descubrir zonas desconocidas de la existencia: tal fue su apuesta en las obras anteriores. Una apuesta que se mantiene aquí, con nuevos temas y mucho menos brío. Josef, también salió de Bohemia hace 20 años, a Dinamarca, pero padece ‘insuficiencia de añoranza’; le da escaso valor a su vida pasada y no siente placer en mirar atrás. Por eso cuando emigró, cruzó la frontera “con paso ligero y sin remordimiento”. En el extranjero se enamoró y se alejó aún más de los recuerdos por cuanto “el amor es la exaltación del tiempo presente”. Cuando muere su mujer se da cuenta que su imagen se esfuma, que no queda nada de su vida en común. Torturado por su incapacidad de revivirla y por el vacío que le rodea, decide vivir con la muerta como había vivido con la viva: no recordándola sino cohabitando con ella en el instante presente. En resumidas cuentas, respetando todas y cada una de las costumbres que tuvieron juntos: el jardín, el abeto delante de la casa, los dos sillones, el uno frente al otro, etc. Para Irena la emigración, aunque impuesta contra su voluntad, fue la mejor salida a su vida: pudo escapar a una madre dominante; las implacables fuerzas de la Historia terminaron haciéndola libre. Quiere vivir en París donde se encontró a sí misma y de su Bohemia natal sólo le queda la suave nostalgia de un barrio arbolado de Praga. Irena y Josef se encuentran casualmente en el aeropuerto de Paris el día de su regreso. Prometen verse en Praga: se habían conocido de jóvenes y tuvieron una aventura inconclusa. Irena se arrepintió tanto de no haberse acostado con Josef que se le convirtió en algo inolvidable. Josef no sólo no la recuerda sino que no sabe quién es ella. Conocer a alguien puede ser un malentendido: no estamos vinculados por la misma experiencia, por los mismos recuerdos. Del pasado cada quien recuerda dos o tres situaciones breves, independientes, que no se parecen, que nunca coinciden con la misma intensidad. Así puede ser la patria: una memoria demasiado frágil y diversa. En todo caso, el país irreconocible que van a encontrar no les será de mucha ayuda: “La gigantesca escoba invisible que transforma, desfigura, borra paisajes, viene trabajando desde hace milenios, pero sus movimientos, antes lentos, apenas perceptibles, se han acelerado de tal manera que me pregunto si La Odisea sería hoy concebible. ¿Pertenece aún a nuestra época la epopeya del regreso?”. Nada los retiene excepto —para Irena— una pasión iniciada hace 20 años y que ha quedado aplazada.

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