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| 7/26/1993 12:00:00 AM

La historia interminable

Para el pintor peruano Fernando de Syszlo toda su obra no ha sido mas que la busqueda de un cuadro soñado y nunca conseguido.

HACE 30 ANOS Fernando de Szyszlo vino por primera vez a Colombia. En esa ocasión, invitado por Marta Traba, expuso en lo que entonces era el Museo de Arte Moderno de Bogotá.
"Eran dos habitaciones que daban a la carrera septima. Tan pequeñas, que no cabian más de 10 cuadros", recuerda el artista. Ahora, después de una que otra visita esporádica, la obra del peruano esta de nuevo en el país. Y de nuevo en el Museo de Arte Moderno. Solo que esta vez la exposición reune 41 cuadros que resumen lo realizado por el pintor desde 1967.
De ese tiempo para aca la obra de De Szyszlo ha cambiado. Pero su evolución ha sido tan sutil, que ni el propio artista logra descifrarla con facilidad.
"No se trata de cambios bruscos. En realidad, lo más significativo es que la tercera dimensión comenzo a hacer parte de mi pintura. Por eso el mundo que reflejan mis cuadros se ha vuelto más real ".
Para De Szyszlo esto es lo nuevo de su obra actual. De resto, sigue siendo lo mismo. Eso mismo que lo convirtió en uno de los pintores más importantes del arte contemporáneo.
De Szyszlo habla de su pintura con tranquilidad. Se pasea por entre sus cuadros, los mira con insistencia, opina sobre ellos..."No. Definitivamente no, El color no es algo importante para mí. En eso soy fiel a Rembrandt, mi eterno maestro. El color sólo lo uso para enriquecer el contraste entre la luz y la sombra. Nada mas". Y es esto lo que más caracteriza su pintura:el claro-oscuro. Tanto en sus cuadros de ayer como en los de hoy el color es sólo un recurso para acentuar lo que realmente le interesa: el vaivén entre lo luminoso y lo sombrío.
Su pintura tiene dramatismo, misterio, oscuridad... No sé qué se hace mi buen humor cuando me siento frente al lienzo. Será que ef ese momento saco lo más profundo de mi ser... que también es triste y oscuro". Y es que Fernando de Szyszlo también ha cambiado con los años. El tiempo lo ha vuelto más exigente con el mismo Cada día le teme más al final a la muerte. Porque significa dejar de vivir, y la vida es lo que mas quiere. Por eso se ha dedicado a revivir el arte primitivo.
Por eso sueña con recuperar la vitalidad, la armonía con la naturaleza que tenían los hombres de entonces.
Sueña con volver a tener el contacto con ese mundo natural que el hombre moderno perdió. " Yo, como muchos otros artistas de hoy, volví la mirada hacia la antiguedad. Porque allí esta la magia, la fuerza, lo sagrado. Y la pintura debe recobrarlo ".
De Szyszlo pinta todos los días. Y todo el día. Desde las primeras horas de la mañana hasta cuando la luz del sol desaparece. En ese momento deja los pinceles para dedicarse a la lectura. que es su segunda obsesión. Tanto, que varios de sus cuadros se han inspirado en lo que alguna vez, durante una de esas largas noches de insomnio, leyó. Uno de estos cuadros es la "Abolición de la muerte", que esta basado en un poema del escritor peruano Emilio Westphalen, en el que habla del amor como única forma de acabar con la muerte. De esa muerte que tanto lo preocupa.
"Le temo a la fugacidad de la vida "... Por eso pinta y pinta. Porque está en busca de su "cuadro soñado". Un cuadro que todavía no aparece, que es una sensación, que no sabe cómo es ni que colores tiene...Sólo sabe que lo está buscando. "En mi vida he pintado mucho. Pero tratando de encontrar ese cuadro que tengo en mi mente. Lo que he hecho hasta ahora sólo ha sido un conjunto de fracasos en su busca de él. Mi obra es la suma de estos fracasos". Pero De Szyszlo tiene la esperanza de que algún día van a estar frente a frente.
Por eso sólo él entiende el fondo de su arte. Mientras otros hablan de colores, de sentidos, de sin sentidos, De Szyzslo es el único que conoce sus defectos, sus virtudes y sus carencias. "Es cierto que los críticos son indispensables para que se dé el contacto entre el artista y el público. Pero hay unos que quieren ser creadores. Es ahí donde pierden su esencia". Y es que cuando se trata de comprender lo que este artista pinta, las opiniones de los especialistas se suelen quedarse cortas.
Sólo Fernando de Szyslo sabe lo que puede y lo que no puede controlar. "No es fácil hablar de mi pintura. No es sencillo explicar formas, colores, sombras, luces que sólo tienen justificación internamente. Son como un poema. No tienen descripción". El conoce bien lo que ronda por su cabeza. Sólo De Szyszlo sabe del mundo que camina por su arte. Porque es él,junto con sus lienzos y sus pinceles, quien libra la batalla día a día en busca de ese cuadro que todavía no aparece.
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