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| 11/8/1999 12:00:00 AM

LA INMORTALIDAD DE CHOPIN

A 150 años de su muerte los jóvenes pianistas siguen en la búsqueda de la interpretación más fiel <BR>a la intimidad de la atormentada personalidad del compositor polaco.

Federico Chopin murió en la madrugada del 17 de octubre de 1849 en París, la ciudad donde
residió casi ininterrumpidamente durante 18 años, y donde paradójicamente apenas realizó 19 conciertos
públicos. El funeral se realizó en la iglesia de La Madeleine, siguieron sus instrucciones de interpretar el
Réquiem de Mozart, único compositor, junto con Bach, por quien sentía sincera admiración y su corazón se
envió a Polonia. Murió del mal romántico por excelencia: la tuberculosis, que padeció prácticamente desde sus
años de infancia en Polonia donde nació en 1810. La enfermedad le determinó un carácter cambiante que
fluctuaba entre la excitación y la depresión, pero que disimulaba hábilmente con una cortesía y unas maneras
exageradas: "Lo único permanente en él es la tos", escribió con sarcasmo la condesa d'Agoult. Su obsesión
por el buen gusto y las normas sociales, la búsqueda de soledad y paradójicamente su necesidad vital
de expresarse musicalmente en la intimidad de los salones parisienses, su menos conocida habilidad para
negociar y tratar con desdén a sus editores, su poca generosidad para retribuir la admiración que por su obra
sentían sus colegas pianistas (Schumann, Liszt y Mendelssohn), el temor a la muerte, la indecisión y un
conservadurismo a ultranza, son apenas algunos de los distractores que ocultan el férreo carácter de
Chopin, una de las más decididas y fuertes personalidades musicales del siglo XIX. Raro caso el suyo, pues
con excepción de cinco obras para piano y orquesta, cinco de cámara y 17 Lieder, su Corpus musical está
consagrado al piano a través de tres Sonatas, 19 Polonesas, 57 Mazurcas, 18 Valses, 24 Estudios, tres
Scherzi, cuatro Baladas, 21 Nocturnos, 24 Preludios, tres Impromptus, dos Fantasías y piezas diversas.
Ningún otro compositor como él consiguió instalar prácticamente la totalidad de su producción en el
repertorio obligado. De hecho, salvo contadísimas excepciones (Glenn Gould) ningún pianista puede
ufanarse de serlo si no tiene 'en manos' una sustancial muestra de su obra. Después de su muerte pocos
compositores fueron tan tergiversados en su interpretación como él. La aparente libertad que exige su
interpretación en aras del rubato (un manejo vacilante del tempo) convirtió su obra en un sinónimo de cursilería
y afectación. En la recuperación del auténtico espíritu de su música, que debe evidenciar su
personalidad musical que se debate entre la intimidad, la violencia y un permanente espíritu de búsqueda,
han jugado papel decisivo la realización del Concurso Chopin de Varsovia y los buenos oficios de ciertos
intérpretes, en particular provenientes de la escuela rusa, italiana y francesa. Ellos no rehuyen la efusividad
romántica, tampoco hacen de lado el cuidado por las sonoridades que anuncian el impresionismo, ni
desdeñan el grado de ensoñación, gracia o violencia que exige la interpretación de un Nocturno, una
Mazurca o una Polonesa. En pocas palabras los modernos pianistas tratan de hacer realidad la anécdota
según la cual, interpretando su Polonesa Militar, un joven músico reventó una cuerda del piano; en medio de
la consternación general Chopin al final de la velada le manifestó, al aludir a su precario estado de salud:
"Si yo tuviese su fortaleza y tocara esa polonesa como debe ser, no reventaría una, sino ¡todas las cuerdas
del piano!". n Recomendados de la discografía Chopin Además de la garantía que representan nombres como
Nikita Magaloff, Sviatoslav Richter, Artur Rubinstein, Martha Argerich, Ignaz Friedman o Lazar Berman:
Klavierconzerte Nº 1 & 2 Krystian Zimerman, piano Los Angeles Philharmonic · Carlo Maria Giulini Deustche
Grammophon Zimerman (1956) es Polaco y Oro del Concurso de Varsovia (1975). Chopin es el 'fetiche' de su
deslumbrante carrera. Uno de los grandes pianistas del siglo. The 3 piano sonatas Cyprien Katsaris, piano
Sony Classical Impecablemente interpretadas. Las tres sonatas en un solo disco son una rareza. The
Nocturnes Claudio Arrau, piano Philips Arrau (1903-91) otro de los grandes del siglo, con la justa poesía en
la totalidad de los Nocturnos. Mazurkas Fou Ts'ong, piano Sony Classical El chino Fou Ts'ong (1934)
premio de Varsovia (1955) es pionero de la moderna interpretación de Chopin. Las Mazurcas son
indispensables en una discoteca. Etudes Maurizio Pollini, piano Deutsche Grammophon Los temibles
Estudios en manos de Pollini (1942), rey de la escuela italiana, uno de los grandes pianistas del siglo y Oro
del Chopin de Varsovia (1960). Grabación difícil de superar. Preludes Ivo Pogorelich, piano Deustche
Grammophon Pogorelich (1958) debe su fama a no haber recibido el Oro en Varsovia (1980) y a su
deslumbrante musicalidad, presente en su grabación de los Preludios. Obras para piano y orquesta Emanuel
Ax, piano Orch. of the Age of Enlightenment · Mackerras Sony Classical Ax es laureado del Concurso Chopin
(1970), la obra central es el Concierto Nº 2. Grabado en instrumentos de época.
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