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| 8/18/2012 12:00:00 AM

La lectora

Una mujer es secuestrada para traducir un manuscrito en alemán y descifrar qué sucedió con una misteriosa y codiciada maleta, en esta adaptación de la novela del colombiano Sergio Álvarez.

Director: Riccardo Gabrielli
Guion: Riccardo Gabrielli

Actores: Carolina Guerra, Diego Cadavid, Carolina Gómez, Elkin Díaz, Héctor García, Luis Eduardo Arango y Claude Pimont.

En el universo de las frases de cajón de las películas una de las más sospechosas es: "Las cosas no son lo que parecen". Pero, después de The Matrix, para que algo no sea lo que parece tiene que ser muy, muy distinto a lo que parecía cuando dijeron la frase. Además, para que esta sorpresa funcione tiene que venir de manera orgánica y el guion nos debe preparar para el giro drástico de la trama. No puede ser un comodín que el director utiliza como excusa.

Este "las cosas no son lo que parecen" se repite varias veces en La Lectora y resulta ser, como era de temerse, la justificación para unos giros finales que la película saca de la nada.

Pero en cuanto a lo demás, La Lectora sí es lo que parece: tiene el ritmo desigual, la música efectista y la estética general de un seriado de televisión y los personajes de cartón de un comercial de 30 segundos.

Hay dos historias en la película. En la primera, Wilson (Héctor García), un tipo barbudo y nervioso, secuestra a una universitaria quejumbrosa (Carolina Guerra) y la lleva a una casa en medio del campo sabanero para que traduzca para él y su hermano (Elkin Díaz) un libro escrito a mano y en alemán por uno de los personajes de la segunda historia (aparentemente escasean los actores alemanes en el país, entonces el alemán es Claude Pimont).

La segunda historia, que vemos a medida que la muchacha la traduce, es sobre una 'estriptisera' (Carolina Gómez) y un taxista (Diego Cadavid) que terminan con un maletín misterioso después de un tiroteo entre los hijos de un capo y unos uniformados (el uniforme parece de una empresa de celaduría aunque luego resulta que así se viste la Policía en esta película).

Sin saber su contenido, él cree que el maletín puede sacarlos de la pobreza, darles una vida nueva, un respiro de sus días sin futuro. Ella es mucho menos optimista (la actuación de Gómez, que oscila entre demostraciones de fiereza y de fragilidad, es de lo mejor en esta película) y termina teniendo razón, porque la buscan tanto los policías como los mafiosos, que también están uniformados, con camisas y corbatas negras.

La película va y viene entre ambos ambientes. En la casa sabanera está la lectora, los dos hermanos y otro secuestrado que luego vemos tiene un papel menor en la otra trama. Uno de los secuestradores parece enamorarse de la muchacha, o al menos intenta violarla cuando la deja bañarse en ropa interior en una laguna (el nivel de absurdo que maneja la película es alto). Hay sesiones de gritos y regaños entre los captores porque, me imagino, película televisiva que se respete debe tener en su elenco al menos a un inepto que reciba alaridos de su jefe.

La película sí cumple su promesa y al final "las cosas no son lo que parecen", pero la interacción entre los personajes es tan acartonada y poco viva que habría dado lo mismo que sí lo fueran.
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