Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/10/31 00:00

La lógica de la novela

Guillermo Martínez, matemático y escritor, presentó en Colombia 'Crímenes imperceptibles', su más reciente novela. SEMANA habló con él.

A Guillermo Martínez no le gusta perder el tiempo. Su primer libro de cuentos, La jungla sin bestias, lo escribió entre los 14 y los 19 años. Más tarde publicó su segundo libro de cuentos, Infierno grande (ganador del Premio del Fondo de las Artes en Argentina), las novelas Acerca de Roeder y La mujer del maestro y un libro de ensayos, Borges y la matemática. A sus 42 años este argentino es un veterano de la literatura. Pero, como si fuera poco, también ha tenido tiempo, entre libro y libro, de estudiar matemáticas, hacer un doctorado en lógica y un posdoctorado en matemáticas en Oxford. Sin embargo, Martínez tiene claras sus prioridades: "Siempre he sido escritor, incluso antes de ser matemático. Las matemáticas son mi profesión, pero espero que me hayan servido para enriquecer mi trabajo como escritor de alguna manera", le dijo a SEMANA durante su visita a Colombia.

Martínez estuvo presentando en Medellín y Bogotá Crímenes imperceptibles, su última novela. Gracias a este thriller matemático, como él mismo lo define, ganó en 2003 el Premio Planeta. La novela narra la historia de un estudiante argentino que llega a Inglaterra para hacer un doctorado y se ve envuelto en una cadena de asesinatos. En medio de todos estos crímenes se encuentra un extraño personaje: el matemático Arthur

Seldom, una de las mentes más brillantes del siglo. El estudiante y Seldom se transforman en una suerte de detectives que utilizan toda su capacidad de análisis para encontrar al culpable de los crímenes. En ese sentido, la novela sigue paso a paso las reglas de la novela policíaca clásica de autores como Agatha Christie o Arthur Conan

Doyle, en la que cada crimen se resuelve a partir de la lógica y la observación. "Siempre había querido hacer una parodia de los clásicos. Pero cuando empecé a escribir preferí hacer una novela que, al contrario, siguiera las normas del género", dice Martínez. También anota: "Sin embargo utilicé dos variaciones que tienen un tono paródico. La primera es que me burlo un poco de los investigadores forenses que aparecen en las novelas clásicas y que son capaces de resolver un crimen a partir de pistas mínimas. Y la otra es que los crímenes de mi novela son, como lo dice el título, imperceptibles. Casi no parecen asesinatos, sino muertes naturales. Decidí eliminar la sangre casi por completo".

Con Crímenes imperceptibles, Martínez sigue una tradición de su país: "El gusto por lo policial en Argentina viene desde la selección que hicieron Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en su colección 'El séptimo sello'. Este trabajo sirvió para que el género ganara cierto prestigio, porque los escritores vieron que se podía hacer literatura policial con calidad. De cierta forma esto permitió que lo policial fuera visto con buenos ojos, a diferencia de lo que sucede en otros países como España, donde se cree que es un género menor". Pero cree que los autores contemporáneos -como Ricardo Piglia o Mempo Giardinelli- que han incursionado en el género están mucho más cerca de la novela negra norteamericana. "Yo escogí el policial clásico inglés, en el que la lógica es más importante que la acción", dice.

El giro original de la novela consiste en que los crímenes se solucionan a partir de modelos matemáticos. Esto puede sonar complicado, pero el talento de Martínez consiste en hacerlo muy sencillo e incluso emocionante. "He tratado de que en todos mis libros haya cierto suspenso, porque creo que es un elemento fundamental para desafiar al lector". Y es que Martínez es consciente de que los matemáticos, aunque parecen aburridos, son personajes apasionantes, casi literarios: "Las personas más inteligentes que conozco son matemáticos. Estoy seguro de que si se hiciera un concurso de inteligencia entre todos los oficios de la humanidad, los matemáticos estarían ahí, en los primeros lugares".

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