Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2016/06/04 00:00

La maestra de kínder

En este drama israelí, una mujer debe decidir qué hacer cuando descubre que uno de sus estudiantes, un niño de 5 años, tiene un talento extraordinario para la poesía. ***½

Es un retrato de los dilemas de la educación actual.

Título original: Haganenet

País: Israel

Año: 2014

Director: Nadav Lapid

Guion: Nadav Lapid

Actores: Sarit Larry y Avi Shnaidman

Duración: 119 min

Hay algo extraño que sucede al menos tres veces en esta película: una persona se acerca a la cámara hasta que su rostro ocupa toda la pantalla y ahí se queda, parpadeando y mirando a la audiencia. ¿Por qué será que esas miradas fijas de desconocidos resultan tan incómodas?

De pronto el problema sea que parecen esperar –¿o exigir?– una respuesta que se nos escapa, o que deja al descubierto una precariedad que hasta entonces no habíamos percibido, o que, simplemente, rompen violentamente nuestro espacio virtual.

Este segundo largometraje del director israelí Nadav Lapid es un ejercicio incómodo en muchos sentidos. Además de las miradas está la protagonista, Nira (Sarit Larry), que recorre esta película como un fantasma intenso y decidido a enfrentarse a un estado del mundo que considera horroroso.

El conflicto central sigue el encuentro entre Nira, una profesora de kínder con 15 años de experiencia, y Yoav (Avi Shnaidman), un niño de 5 años, que se inventa poemas que a ella le parecen cargados de una genialidad misteriosa (en la vida real, los poemas fueron escritos por el mismo Lapid entre los 4 y los 7 años, cuando dejó de hacerlo definitivamente).

Hay una dimensión moral en el asunto que cualquier profesor puede entender. ¿Qué hacer ante un estudiante con capacidades extraordinarias? ¿Cuáles son las responsabilidades ante ese talento tan cristalino que está a punto de aterrizar en un mundo que no aprecia cosas así?

“Es un poeta en una época que odia a los poetas”, le dice preocupada a Amnon (Yehezkel Lazarov), el padre del niño, cuando va a verlo. “¿Quién protegerá a Yoav?”.

Pero el padre resulta ser el dueño atareado y carismático de un par de restaurantes lujosos, que no siente el menor interés por la poesía o por el futuro artístico de su hijo.

“No soporto a los frustrados, los perdedores, los inconexos, los dependientes, los quejosos, los ciegos que no ven el futuro del mundo”, le dice para dejarle en claro a la maestra que no aprecia para nada al equipo de los fantaseadores, que él juega en el equipo de los ganadores, de quienes ven las cosas como son.

La presencia de la maestra es perturbadoramente neutra. Su defensa de la poesía y los sacrificios que está dispuesta a hacer por este precoz moldeador de palabras transmiten una pasión fría, que incomoda como incomodan esas miradas fijas que mencionaba al comienzo; por momentos parece tratarse de la misma pasión que muestran los miembros de alguna secta secreta, que no pueden enfocar su mirada en su entorno presente por estar buscando un más allá que se les escapa entre las pestañas.

Lapid teje con inteligencia ambos lados, el horror de un mundo descreído y sin más esperanzas que el éxito económico, y los peligros de la poesía (o de cualquier sueño metafísico) que, en su búsqueda imposible, corre el riesgo de recaer en crueldades inhumanas.

Pero es una dualidad imposible de solucionar. Al final solo quedan esos rostros en primer plano que nos preguntan desde su neutralidad turbadora en cuál de esos dos mundos nos gustaría vivir.

CARTELERA

**** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala

Magallanes ***

Coproducción colombo-peruana que muestra efectivamente las secuelas emocionales y morales de los años de represión militar.

Una pastelería en Tokio ****

Esta película japonesa, conmovedora y delicada, explora cómo la comida puede unir a distintas generaciones dentro de una misma cultura.

La ley del mercado ***½

En una ciudad francesa de provincia, un obrero desempleado navega en un laberinto institucional sin lugar para la solidaridad ni la esperanza.

X-Men: Apocalipsis **

En su nueva entrega, los X-Men enfrentan a un mutante del tiempo de los faraones.

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