Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/04/08 00:00

LA MAGIA NEGRA DE SANTANA

Después de 23 años este músico vuelve a Colombia con la fusión de 'rock', 'jazz', 'reggae', que lo ha convertido en un objeto de culto.

LA MAGIA NEGRA DE SANTANA


CUANDO SE HAbla de 'rock latino' se piensa inmediatamente en grupos de origen latinoamericano que interpretan este ritmo (el rock). Sin embargo la apreciación más válida para el par de términos se ajusta a la musica que, a finales de Ios años 60, desarrolló Carlos Santana acompañado de su banda. Desde esa época, pero especialmente desde su presentación en el festival de Woodstock, Carlos Santana se convirtió en una de las figuras más promisorias en el mundo del rock.
Santana regresa a Colombia, tras 23 años de ausencia, con un concierto respaldado por su experiencia, talento e imagen, en el estadio El Campin de Bogotá este viernes 15 de marzo, y asis tido por una banda que incluye músicos de larga trayectoria en la misma, como el percusionista Raul Rekow, el teclista Chester Thompson y el guitarrista Jorge Santana (hermano de Carlos). En su presentación el grupo hace un recorrido por las piezas más conocidas de su repertorio, pero también hace algunas exploraciones musicales que lo llevan por sonidos cercanos al reggae, al jazz fusión y, obviamente, a los ritmos percusivos latinos.
Carlos Santana nació en Autlán de Navarro, México, en julio de 1947. Sus primeras influencias musicales vinieron del blues y de gente como B.B. King y su primera agrupación, la Santana Blues Band, siguió esa línea musical. Radicado en San Francisco, en pleno esplendor del movimiento hippie, el guitarrista encontró una interesante fusión sonora cuando se le unieron una veintena de percusionistas congueros y timbaleros durante una presentación que realizaba con su grupo en un parque de la ciudad. La mezcla de blues y sonidos latinos cambió el rumbo de su música.
El espectro artístico de Santana se conjugó con el de su éxito. La herencia polirrítmica afrocubana, la base de una batería netamente rock, los ritmos complejos y el estilo guitarrístico, a veces jazzístico, a veces cercano a los patrones establecidos por Jimmi Hendrix, se sumaron a un halo espiritual, que en el caso particular de Carlos Santana, seguía las enseñanzas del gurú Sri Chinmoy.
La banda de Santana reflejó además todo el espíritu juvenil, pacífico y sicodélico del establecimiento hippie que reinó por aquellos días en toda el área de San Francisco. Su debut oficial se hizo en 1968, en esa especie de templo sagrado conocido como el Fillmore West, el centro de presentación de los grandes artistas de su tiempo y su propietario, Bill Graham, uno de los empresarios más prominentes que haya tenido el rock, se convirtió en su manager y productor.
Curiosamente su primer álbum, Freeway Jam, pagado por Graham, nunca se publicó y el nombre de Santana vino a verse por primera vez como invitado para el álbum The Live Adventures of Mike Bloom- field y Al Kooper. Por ese entonces fue contratado por el sello ColumbiaCBS y publicó su álbum Santana, poco antes de ser invitado al festival de Woodstock. Allí fue la consagración de la banda y muchos consideran que el momento sublime del legendario concierto fue la interpretación de Soul Sacrifice,
A partir de esa época Santana ha sido considerado como uno de los grandes guitarristas del rock. En 1970 la banda publicó tres álbumes, destacándose Abraxas, en el que incluyó algunos de clasicos como el instrumental Samba pa ti y sus versiones de Black Magic Woman (original de Fleetwood Mac) y Oye cómo va, composición del salsero Tito Puente.
Desde entonces la música de Santana ha mostrado distintas inclinaciones, algunas veces más cercano al jazz, en otras con aproximaciones al reggae, pero siempre bajo un ámbito latino-rock. En esta constante fusión no resultan extrañas las alianzas que ha tenido con músicos diversos como los jazzistas John McLaughin, Jan Hammer, Stanley Clarke, Herbie Hancock o Wayne Shorter, el blusero John Lee Hooker, el roquero Vernon Reid (LivEng Colour) o el africano Mory Kante.
Hace tres años Santana publicó el último de sus discos junto a su banda. Llamado Sacred Fire, el álbum, que también se publicó en formato de video es la mejos aproximaci[on a la esencia de su musica en concierto. Un fascinante recorrido por temas como No One To Depend On, Guajira, Toussaint L'Over- ture, Ji-Go-Lo-Ba y los antes mencionados grabados durante su gira suramericana. En ese entonces no visitó a Colombia y aunque muchos aseguran que tras el fracaso de sus presentaciones en Bogotá y Cali en 1973, había jurado que jamás regresaría, estará ahora en Colombia para un único concierto en Bogotá que también tendrá en la escena al grupo argentino Soda Stereo. Un espectáculo para reunir, por lo menos, a tres generaciones distintas.

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