Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1999/12/20 00:00

LA MANO NEGRA

Bringing out the dead' es la más reciente película de Martin Scorsese. A raíz de su estreno en <BR>Estados Unidos SEMANA habló con él.

LA MANO NEGRA

Como ha sido costumbre a lo largo de su carrera, las opiniones en torno a la producción
cinematográfica del director Martin Scorsese siempre están divididas. Su particular puesta en escena dentro
del llamado cine negro lo ubican como uno de los directores más importantes de la historia. Bringing out the
dead es su más reciente película, y en ella recrea la violencia en las calles de Nueva York a través de
personajes que a diario tienen en sus manos la posibilidad de salvar vidas humanas. El protagonista es un
paramédico personificado por Nicolas Cage y el reparto lo complementan Patricia Arquette, Ving Rhames y
Tom Sizemore. SEMANA habló con él sobre su producción.
SEMANA: ¿Por qué escoge como escenarios los hospitales, las ambulancias, las calles de Nueva York?
Martín Scorsese: Yo siempre pienso que la vida de una conductora de ambulancias debe ser espectacular.
Para mí quienes trabajan en ese ambiente realmente están viviendo, es impresionante. John Goodman no
sabía si podía interpretar su papel y muchas veces lo vi llorando en el set. Algo parecido sucedió con Cage.
Además ese es el mejor ambiente para propiciar un mensaje de valoración por lo humano.
SEMANA: Algunos críticos hablan de que usted ha madurado en el manejo de sus temas. ¿Cuál era su
propósito con esta película?
M.S.: Yo siempre vuelvo al pasado y me veo inmerso en un vocabulario visual del que no puedo salir. Siempre
me remito a efectos especiales y a cierto manejo de la cámara que ya he usado. Pero la idea de la película
en sí es difícil de explicar. De un momento a otro vienen a mí las imágenes de las ambulancias, de las calles
en la noche, las luces rojas, el rock and roll y sólo deseo expresarlo visualmente. Yo creo que los temas
siempre son similares pero son manejados de una forma diferente a como yo lo hacía hace 25 años.
SEMANA: ¿A qué se debe su fascinación por el mundo nocturno?
M.S.: Cuando yo tenía 13 años padecía un asma terrible y mis padres no me dejaban salir a jugar por la
noche. No podía dormir y allí empecé a utilizar la imaginación con lo que podía estar ocurriendo en las
calles a esa hora. Desarrollé un alto grado de percepción nocturna. Claro que para mí no es muy grato
trabajar a esas horas y después de 75 noches seguidas de grabación lo digo convencido. Por eso trato de
hacer todo mi trabajo en las tardes.
SEMANA: La música tiene un papel especial en la película. ¿A qué se debe?
M.S.: En el barrio de Little Italy, donde crecí, siempre había música. Se oía desde country, ópera, hasta
rock and roll, incluso una primera comunión era acompañada por un grupo musical. Por eso al hablar de
las calles de Nueva York parece inevitable, para mí, tener en cuenta la música.
SEMANA: Se ha elogiado la novedosa visión que ofrece de Nueva York, ¿era su propósito?
M.S.: Yo creo que había que mostrar la ciudad de una forma diferente. Pienso que el alcalde Giuliani ha hecho
un maravilloso trabajo de limpieza cosmetológica. Se ven menos pordioseros, pero eso no quiere decir que no
existan, entonces ¿a dónde se fueron? Se ha limpiado todo para los turistas, para los ricos, para que no se
vea el sufrimiento, y no comparto esa idea.
SEMANA: ¿Nos podría adelantar algo de su próximo proyecto?
M.S.: Trabajaré con Leonardo Di Caprio y la película se empezará a rodar en abril o mayo. Tratará sobre
temas religiosos.

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