Lunes, 16 de enero de 2017

| 1986/09/29 00:00

LA MODELO DEL AñO

240 cuadros sobre una misma mujer se convierten en la transacción millonaria más grande de los Estados Unidos en 1986

LA MODELO DEL AñO

Durante los últimos quince años, a escondidas de su mujer y sus amigos, el pintor norteamericano Andrew Wyeth estuvo encerrado con una mujer rubia, fría, que a veces usaba trenzas y otras se dejaba el pelo suelto, con un cuerpo hermoso y saludable que en ocasiones se desnudaba ante los pinceles y los ojos del maestro, quien acaba de cumplir 69. Durante esos años, Wyeth logró 240 obras entre bocetos, acuarelas, pinturas y trazos sobre otros trazos, completando así la que ahora es considerada por los críticos que han podido conocerla como la mejor colección lograda en los últimos años por un artista norteamericano sobre un mismo personaje.
Enemigo de la publicidad, hosco con los periodistas y los críticos, fiel exponente del alma y el paisaje típicos de ese país (sus obras han aparecido en numerosos almanaques, afiches, antologías y libros y se caracterizan por la extraña luz que sabe arrancar a objetos y personas), Wyeth no le contó a nadie que estaba pintando a Helga Testorf, una mujer de cincuenta años, esposa, madre de dos hijos y quien en alguna ocasión había trabajado como sirvienta en la casa de la hermana del pintor en Maine. Trabajaban en un granero en las horas en que la modelo estaba libre y cuando ella se desnudaba, cuenta, no sentía preocupación alguna porque el pintor la miraba como si fuera un mueble. Sin embargo, algunas declaraciones de Betsy, la esposa de Wyeth, han dejado entrever que pudo existir alguna relación sexual entre ambos, pero los amigos que lo conocen bien justifican el secreto en que mantuvo este trabajo como parte de la misma personalidad del artista para quien la divulgación de sus obras jamás ha sido una obsesión .
Actualmente en los medios artísticos norteamericanos no se habla de otro tema y semanarios como Time, News week y People han coincidido con otros más especializados en la materia para destacar el aporte de esta colección de 240 retratos de Helga a la pintura contemporánea, a tiempo que especulan sobre las circunstancias en las cuales el trabajo fue ejecutado: la personalidad de Wyeth, sus relaciones con la esposa, la reacción de esta cuando se enteró y el significado que esta mujer de cuerpo saludable y rubia tiene para el hombre y el pintor.
Detras de todo este escándalo como suele suceder siempre en Estados Unidos, se encuentra un millonario texano, Leonard Andrews, quien durante los ultimos años y aconsejado por una decoradora, amiga de los Wyeth, había iniciado una pequeña colección de obras del artista. En una de sus últimas visitas la muchacha le comentó a los Wyeth que si alguna vez tenían una obra de conjunto, Andrews estaría interesado en adquirirla.
Hasta ese momento el secreto permanecía. Sin embargo, una entrevista que apareció en el número de septiembre de 1985 de Arts & Antiques, una publicación altamente especializada, lo divulgó.
En marzo de este año, Betsy Wyeth llamó a la decoradora amiga del millonario y le dijo que había un grupo de pinturas, con una misma modelo, que podía interesarle al comprador. Que fueran a verlo. Las obras estaban colocadas sin orden alguno en el interior de un viejo molino y el millonario quedó electrizado. Decidió comprarlas, todas, por una suma multimillonaria, teniendo en cuenta que por las acuarelas y pinturas de Wyeth algunos han llegado a pagar entre medio millón y millón y medio de dólares por cada obra, siendo actualmente uno de los artistas más cotizados en el mundo. La transacción se firmó y Andrews pasó a convertirse en propietario de esta colección que a partir de la primavera próxima comenzará un itinerario por los principales museos norteamericanos.-
OBSESIONES FAMOSAS
La historia de la pintura está llena de modelos llevadas hasta la obsesión por muchos artistas. El francés Pablo Cezanne, aparte de sus trabajos al aire libre, tuvo en su mujer, Marie Hortense Fiquet, el motivo de su inspiración en sesiones de estudio. Más de cuarenta retratos de ella están ahora en distintos museos y colecciones privadas. Los cronistas de artes plásticas de finales del siglo pasado cuentan que la mujer de Cezanne se aburría tremendamente en esas sesiones que duraban horas en las que debía permanecer no sólo quieta sino callada. Las mujeres de Picasso fueron tambien sus modelos. Fernande Olivier, su primera amante, posó durante el periodo azul del pintor. Luego pintó muchas veces a su primera esposa, Olga Koklava y después a la voluptuosa Marie-Therese Walter a la neurótica Dora Maar, pero fue su segunda esposa, Jacqueline Roque, quien más cuadros le mereció. La más estrambótica de todas las obsesiones femeninas de los pintores fue la de Salvador Dalí con Gala, a quien pintó durante medio siglo desnuda y semidesnuda, en medio de animales y símbolos de sus pesadillas. También la tatuó con emblemas religiosos y para muchos esos también fueron motivos para que Gala alcanzara posición, dinero y fama a costa de su marido. En Colombia quizás el caso más reiterado de utilización de mujeres modelos es el de Leonel Góngora, quien acaba de ganar uno de los premios del trigésimo Salón Nacional de Artistas.

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