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| 9/16/2016 5:19:00 PM

La serie de televisión que le abrió los ojos al país sobre los niños en la guerra

La Niña, producción del canal Caracol, llevó una versión humana del conflicto a millones de hogares colombianos. Promovió un debate vital y necesario en este momento histórico del país.

La serie La Niña de canal Caracol, que finalizó este viernes, llevó por primera vez a la televisión colombiana uno de los capítulos más infames y absurdos de la guerra: el reclutamiento forzado de niños.

Nunca antes una producción de un canal de televisión masivo había contado con tanta fidelidad la tragedia de los menores de edad inmersos en el conflicto armado. Una realidad que el país todavía no conoce en su real dimensión. La única información oficial señala que entre 1999 y marzo del 2016 el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar recibió 5.969 menores de edad desvinculados de grupos armados.

La Niña se estrenó en abril pasado y estuvo al aire justo en la recta final de los diálogos de paz entre el Gobierno y las FARC. La coincidencia no fue gratuita. “Fue nuestro grano de arena”, asegura Ricardo Aponte, uno de los libretitas de la serie junto a Juana Uribe, María Clara Torres, Leonor Sardi, Yamile Daza y Diego Osorio.

La historia de una niña reclutada por las FARC a los 8 años, que recobra la libertad seis años después, les permitió a millones de colombianos humanizar la guerra, salirse de los rótulos de víctimas y victimarios, y comprender los matices del conflicto. Aquí radica el gran valor de esta producción: promovió en rincones de todo el país un debate necesario y vital para este capítulo de la historia de Colombia.  

“La Niña no intenta mostrar ni buenos ni malos”, dice Aponte, al ser cuestionado por uno de los mayores temores que tenían en un principio: que el público sintiera que pretendían glorificar a la guerrilla. “Queríamos contar que muchos de esos guerrilleros que hicieron tanto daño, fueron educados así desde niños. Alienados. No decidieron estar ahí por voluntad propia. Y teníamos el temor de que ese mensaje se fuera a tergiversar”.

La Niña está basada en el testimonio de una joven del programa de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), que luego de su paso obligado por la guerra trabajó incansablemente por reconstruir su vida y volver a ocupar un espacio en la sociedad.

Juana Uribe, guionista, conoció la historia de boca de Alejandro Éder, exdirector de la ACR. Tiempo después logró reunirse personalmente con la joven y juntas le dieron vida a este proyecto. “Para mí ella contaba la historia de una niña, no de una guerrillera”, dice. “Con esta producción logramos que se entendiera que un niño de ninguna manera puede ser victimario. Siempre es víctima”.

“Era importante poder mostrarle al país que sí es posible reconstruir la vida, pero que puede ser un proceso difícil y largo –dice Ricardo Aponte–. Otra cosa clave era mostrar que si bien hay gente que llegó forzada a esta tipo de situaciones, también sigue y seguirá existiendo gente que quiere hacer daño”.

Uno de los episodios más oscuros de La Niña, lo protagoniza un coronel de las Fuerzas Militares que abusa sexualmente de ella después de capturarla. “Como es una historia basada en la vida real, había que contar que eso efectivamente pasó. Había que decir que también hay miembros de la fuerza pública que han hecho daño”, dice Aponte, quien además es psiquiatra y psicoanalista, y tuvo a cargo la construcción de los perfiles de los personajes.

En sus palabras, “la niña ha comunicado más sobre la paz a los colombianos que muchas otras instituciones y entidades”. Las cifras le dan la razón a Aponte. La última semana, La Niña ha sido la producción con el mayor rating en la televisión colombiana. Sólo el miércoles pasado, alcanzó los 12.8 puntos, lo que se traduce en unos seis millones de televidentes.

“Esta producción me enseñó que la guerra es una dimensión desconocida que uno cree que conoce, y no conoce. Uno logra imaginarse ese mundo, pero es inimaginable. Impresionante. Aterrador”, concluye Aponte. La reflexión de Juana Uribe, apunta al mismo lado: “yo espero que La Niña haya sido una reflexión sobre la complejidad de la guerra, y que ahora puedan mirar de una manera distinta no sólo a los niños sino a todos los desmovilizados”.

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