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| 2/19/1990 12:00:00 AM

LA NOVELA DE PERON

Despues de batir records en America Latina, llega a Colombia el libro de Tomas Eloy Martinez.

Este es uno de los mejores libros que se podran leer este año. Durante mas de veinte años su autor, un periodista que tambien escribe ficción, se arrastró de un país a otro, de una biblioteca a un cuartel, de un dormitorio donde le soltaban informaciones secretas a una embajada donde le permitían fotocopiar documentos insólitos, con el fin de saciar la voracidad que lo sacudía. Eran ganas de saberlo todo sobre los sueños, las pesadillas, las ambiciones, las flaquezas, los vacíos, los logros, las esperanzas de un hombre tímido y avaro, inseguro y patriota que se llamaba Juan Domingo Perón, uno de los politicos mas enigmaticos de todos los tiempos y quien estuvo durante mas de 32 horas hablando con Tomas Eloy Martínez, mientras este, silencioso y tenso le grababa hasta el uitimo de sus resuellos de animal cansado y solitario.
El resultado es esta novela esplendida, muy bien escrita, cargada de ternura y rabia, que deja conocer, nunca del todo, cómo se movia, cómo se alimentaba el mecanismo interior que permitíó a un anciano muy enfermo reemprender la conquista de un país desordenado que esperaba su regreso, despues de un largo exilio en España, volviendo con ilusiones que al final se quedaron como en el tango, en eso, en ilusiones que cubrían centenares de cadaveres propios y ajenos.

No es la biografía de Perón. Tampoco quiere ser la historia de su movimiento, ni siquiera la crónica agitada de un periodo confuso y revuelto.

No quiere ser tampoco la versión oficial sobre la vida de un hombre cuyo apellido sigue siendo utilizado por millones de argentinos cuando quieren seguir ejerciendo la política cotidiana.

"La novela de Perón" es el resultado estupendo, dinamico, ambicioso y sagaz de la mezcla de dos generos, el imaginario y el histórico, o sea, la ficción con el periodismo. Pero no a la manera de los norteamericanos Tom Wolfe y Truman Capote, magnificando pequeños detalles para darle una nueva dimensión a la verdad inmediata. Mas bien, manejando toda esa información acumulada durante tantos años de rastreo y soltandola de una manera paralela a los recursos literarios del escritor. Como le confesaba a un periodista español, Eloy Martinez sintió al comenzar a escribir este libro que no podia encarar de una manera realista el personaje de Perón y, entonces, tomo la decisión que convierte la novia en una antinovela por así decirlo: "Nada me impedia construir yo mismo unas memorias que siguieran el dibujo de las que habia dictado Peron pero que obedecieran otras leyes, las leyes de la verosimilitud novelesca, es decir, las leyes de lo que Yo entendia como la verdad de un personaje de novela llamado Perón.
Se me presentó entonces la necesidad de entablar con Perón un duelo de versiones narrativas. Las luchas entre la escritura y el poder se han librado siempre en el campo de la historia. Es el poder el que escribe la historia, afirma un viejo tópico. Pero el poder sólo puede escribir la historia cuando ejerce control sobre quienes ejecutan la escritura, cuando tiene completa majestad sobre su conciencia".

A diferencia de otras novelas latinoamericanas en las cuales la figura predominante es el dictador, el gobernante que acaba con todas las leyes racionaIes, en esta la presencia de Perón es real, inmediata, tangible pero tamizada en todo momento por la imaginación de un magnifico escritor quien tomó las 32 horas de grabaciones con el personaje (las había publicado parcialmente en una revista pero sentía que la verdad narrada por Perón era de todo, menos verdad), las alimentó con parientes, amigos, testigos, seguidores y otros personajes famosos y anónimos, hasta tener una multiple corriente narrativa que jamas se desboca porque el escritor mantiene el dominio del material. No es Perón quien habla en esas Memorias que va revisando, aunque las frases y los datos fueran suministrados por el mismo; es el personaje inventado por el autor que es también real, veridico, porque corresponde al retrato de quienes conocieron pudieron suministrarle a Eloy Martínez.

Monólogos, dialogos verosímiles escenas históricas (el encuentro de Franco y Perón a la salida de este de Madrid, es patético y cargado de humor negro), descripciones de quienes lo vieron a centenares de metros de distancia o quienes pudieron tocarle recuento de los muertos y torturados fragmentos de relatos periodisticos frases al azar, y por encima de toda las circunstancias, por encima de de todas las circunstancias por encima de los Montoneros y los Justicialistas y lo peronistas y los comunistas y los militares, por encima del cansancio, la vejez, el hambre permanente, el aburrimiento, las ganas de morirse, por encima de ese regreso a la nada aparecen las tres figuras que sostienen a Perón en las peores circunstancias incluyendo la matanza de ese aeropuerto donde millones de argentino esperaban que Perón descendiera de cielo: el cadáver embalsamado de Evita en ese cuarto refrigerado de la residencia de Madrid; el cuerpo delgado y ambicioso de Isabelita preparandose para un destino que le quedara demasiado ancho y ajeno, y el tercer personaje, el mas siniestro, López Rega, el brujo, el que todo lo sabe todo lo adivina, todo lo anticipa, el que conoce las cartas sin abrirlas, el que protege a Perón del mal de ojo de los visitantes, el que tiende ese cerco inviolable que ni siquiera los familiares pueden romper. Con esos tres personajes Perón regresa sin regresar se engancha de nuevo al supuesto carro de la Historia y el 20 de junio de 1973, cuando despierta casi comienza la novela que es larga, pero se lee apasionadamente en pocas horas entiende que el exilio no ha terminado, a contrario, se prolongara con ese viaje a Buenos Aires donde seguirá siendo el hombre tan inseguro, capaz de cambiar su biografía muchas veces para desconcierto de esos parientes que inutilmente lo esperaran sentados en una cafeteria del aeropuerto, dejandose retratar y pagar por una revista escandalosa.

El 3 de julio de 1974 cuando el exilio finalice del todo, cuando el ciclo vital del General lIegue a su fin, cuando las filas de comadres cansadas den varias vueltas al Capitolio donde esta expuesto su catafalco, no termina la novela: al contrario, comienza otro capitulo que seguramente Tomas Eloy Martinez sabrá escribir más adelante, con los desaparecidos, con los guerrilleros, con las Malvinas, con los militares llevados a juicio, con Maradona, con Alfonsin, con esa historia oficial que muchos preferirian que nunca se escribiera.-
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