Domingo, 19 de febrero de 2017

| 1997/10/20 00:00

LA NOVIA DESNUDADA POR EL PUBLICO

El 'performance' de Guillermo Marín es una encarnación de la obra de Duchamp.

LA NOVIA DESNUDADA POR EL PUBLICO

Las acciones o performances han venido ganando terreno entre las nuevas generaciones de artistas que buscan comunicarse más directamente con el público de lo que permiten la pintura y la escultura. Su presentación se lleva a cabo ante una audiencia, como las artes escénicas, pero se diferencian del teatro puesto que se trata de actividades eminentemente conceptuales que tienen lugar en museos, galerías y espacios exteriores, su duración puede ser de un minuto o de semanas y sólo se presentan en una oportunidad pero si se repiten varía considerablemente puesto que carecen de libreto. El artista caleño Guillermo Marín presenta un intrigante performance en la galería de Carlos Alberto González, en el cual, vestido de novia _pero con una apariencia perfectamente plástica, como de maniquí, no sólo por la altura de casi tres metros que le confiere el atuendo sino debido al maquillaje que cubre su rostro y su cabeza rapada_ se para perfectamente inmóvil frente a un espejo que permite observar su espalda desnuda, mientras el público atisba por un pequeño hueco en la falda y con el debido morbo una filmación repetida por espejos, no muy explícita pero de todas maneras con implicaciones eróticas. Después del performance en la galería queda una serie de elementos como un ponqué nupcial al que le falta una tajada triangular cubierta por ropa interior femenina, dos columnas griegas elaboradas sobre la pared con fotografías y una canasta con pequeños panes, todo lo cual adquiere una lectura emblemática pero poética que trae a la memoria 'El gran vidrio' de Marcel Duchamp, tanto por la actitud de 'los pretendientes' al querer desnudar a la novia como por sus implicaciones acerca de los anhelos, frustraciones y relaciones humanas.

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