Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/05/14 00:00

La nueva voz para el tango

Entre el martes 18 y el domingo 22 el Teatro Nacional presenta a Cecilia Rossetto, la extraordinaria intérprete de Astor Piazzolla.

La nueva voz para el tango

Alguien decia que no basta con cantar el tango, porque hay que “decirlo”. Por añadidura hay que ser argentino, de otra manera hacer tangos es misión casi imposible. Eso, que suena a lugar común, es verdad de las de a puño. Para rematar, se trata de un tipo de música muy refinada, particularmente en lo que tiene que ver con el llamado tango moderno, es decir, ese repertorio posterior a la gloriosa irrupción de Astor Piazzolla, el renovador, porque las melodías están plagadas de sutilezas, el ritmo resulta menos evidente, es más elaborado y la sonoridad misma es diferente. Valga recordar que tras la renovación del tango están los estudios del Piazzolla joven en las revolucionarias clases de Nadia Boulanger en París, de hecho fue ella misma quien le aconsejó en su momento no perder la línea de la música de su país. La influencia del tango posterior a Piazzolla es tan fuerte que hoy en día ha marcado hasta la interpretación y el acompañamiento de los viejos tangos clásicos.

Además, para cantar el tango ante el público, como bien lo ha dicho Daniel Freidemberg, “hay un modo de respirar, de pararse o de moverse que no se aprende en las escuelas de canto, algo que tiene que ver con la identidad y la pertenencia”. Frase contundente que Freidemberg escribió a propósito de Cecilia Rossetto, la formidable cantante argentina que se ha convertido en una especie de revelación en la interpretación del género, que recorre el mundo acompañada del Quinteto de Daniel Binelli y que la próxima semana realizará una temporada entre el martes 18 y el domingo 22, en la sede del Teatro Nacional de La Castellana, en Bogotá.

No se equivoca Freidemberg en su apreciación aunque, también hay que decirlo, pocas intérpretes pueden pararse en la escena con el respaldo de una carrera tan sólida y bien comentada, que se remonta a los 14 años, cuando Rossetto ingresó a la Escuela Municipal de Arte Dramático de Buenos Aires, y unos años después cuando egresó del Conservatorio Nacional de la capital argentina.

Rossetto posee la voz luminosa y lo suficientemente trágica e intensa (puede hacer verdaderas filigranas vocales y en seguida desgarrar con dramatismo) como para que sus interpretaciones consigan trascender. La crítica internacional no termina de elogiar la contundencia dramática en la escena que le ha valido reconocimientos de la talla del Premio Molière de Francia que recibió recientemente.

Respecto de las credenciales musicales de Daniel Binelli, bandoneonista y director del quinteto que la acompaña en esta gira, es imperioso recordar que formó parte de la mítica orquesta de Osvaldo Pugliesse y, por solicitud de Piazzolla, integró el New Tango Sextet que dirigía él mismo, lo que significa que conoce la tradición y la renovación del tango directamente de la fuente y de primera mano; eso se siente en el vigor y la originalidad, flexibilidad y sensualidad del sonido de su conjunto del cual forma parte el pianista Freddy Vaccarezza.

En cuanto al repertorio, sencillamente recorren desde obras clásicas como Secreto, de Enrique Santos Discépolo, y Cantando, de Mercedes Simone, hasta Adiós Nonino y Balada para mi muerte, de Piazzolla, sin pasar por alto, claro, A un semejante, de Eladia Blázquez, o Tango querido, del propio Binelli.

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