Jueves, 2 de octubre de 2014

| 1995/07/31 00:00

LA OBERTURA

Con una de las más famosas piezas de Rossini, La italiana de Argel, la Nueva Opera de Colombia inicia en el Teatro Colón su temporada lírica 1995.

LA OBERTURA

LA REALIZACION de la quinta temporada de ópera de la Fundación Camarín del Carmen pone en evidencia que la llamada 'Nueva Opera de Colombia' ocupa ya el espacio cultural de las temporadas que durante 10 años adelantó Colcultura entre 1976 y 1986.
Entre otras cosas, no se trata de una fiel copia de la empresa estatal, a pesar de que las apariencias permitan suponerlo. Las coincidencias empiezan y terminan en unos cuantos nombres. El primero, naturalmente, es el de Gloria Zea, gestora de las dos iniciativas, tanto la estatal -nacida bajo la administración López Michelsen y sepultada en la de Virgilio Barco- y la de hoy, que a la hora de la verdad es una empresa privada, apoyada por Colcultura, pero en la que cualquier equivocación puede hacer ir la empresa a pique.
El segundo punto son los nombres de algunos cantantes: Francisco Vergara, Marta Senn, Manuel Contreras, Zorayda Salazar, que también han formado parte de las dos épocas.

OPERA Y CIFRAS
Cuatro títulos, tres del repertorio italiano y uno del lírico español: La italiana en Argel, de Rossini; Rigoletto, de Verdi; Madama Butterfly, de Puccini y Luisa Fernanda, de Moreno Torroba, suben a escena a partir del 6 de julio y hasta el 26 de octubre. Cuatro meses con 32 funciones que involucran más de un centenar de personas en la producción. Entre bambalinas están los tramoyistas, directores teatrales, técnicos de las luces, maquilladores y utileros; tras ellos los obreros de los talleres de construcción de decorados y talleres de vestuarios que hacen realidad los figurines de los diseñadores. Si a ello se suma la nada despreciable cantidad de 30 solistas, entre nacionales y extranjeros, el coro y, naturalmente, los miembros de la orquesta, entonces no es tan descabellado entender que las sumas que maneja la empresa superan los mil millones de pesos, que provienen de los patrocinadores y de la taquilla. Un asunto mucho más complejo de lo que parece.

SENN A LA ITALIANA
El nombre de Marta Senn es sinónimo de ópera en Colombia. Por ello no extraña que sea la artista invitada para inaugurar la temporada con un título del repertorio rossiniano que parece escrito sobre medidas para su instrumento de mezzosoprano lírico de agilidad, y para su esplendorosa figura; Isabella, la bella italiana, como dice el coro al final de la ópera, casi secuestrada por el rey de Argel, es el motor de esta comedia musical, que en 1813 representó a Rossini su primera pica en Flandes y lo consolidó como el más grande compositor de la Italia de la época.
Comparte el rol estelar con la uruguaya Carmen Tancredi, vista por el público bogotano en el ciclo de las sinfonías de Malher de la Orquesta Filarmónica, y un elenco que incluye al bajo argentino Hernán Iturralde, como Mustafá, y al tenor colombiano radicado en Munich, Juan José Lopera, como Lindoro.
Lo demás corre por cuenta del Coro de la Nueva Opera, la batuta de Manuel Cubides, los diseños de Michael Zimermann y dirección escenica de Robert Tannembaum, quien a su vez se inspira en la magistral puesta en escena del Teatro de Colonia en Alemania, la misma que, convertida en filmación videolaser, le ha dado la vuelta al mundo como un punto de referencia del buen-hacer en la materia.

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