Viernes, 24 de octubre de 2014

| 1983/02/21 00:00

LA ODISEA DE MACHADO

Obligados por la guerra, se refugian en Francia donde muere Antonio, el poeta.

LA ODISEA DE MACHADO

127 de enero de 1939, una larga caravana de refugiados, la mayoría a pie, cruzó la frontera francesa por Port Bou. Una anciana de cabellos blancos, Ana Ruíz, murmuraba continuamente: "llegaremos pronto a Sevilla". Le acompañaban sus hijos José y Antonio Machado.
El grupo lo formaban también otras personas entre las que se encontraban la esposa de José Machado y un periodista, Corpus Barga, quien años después dejaría testimonio de aquellos difíciles momentos.
"Antonio (el poeta) siempre resignado y silencioso contemplaba a la madre con su blanco pelo pegado a las sienes por la lluvia que se deslizaba por un bello rostro como un claro velo de lágrimas".
Aquella anciana murió el 25 de febrero de 1939, en Collioure, un pueblecito francés--famoso desde entonces-cercano a la frontera con España, pocos días después del entierro de su hijo Antonio. Madre e hijo descansan desde entonces en ese cementerio. La lápida de Ana Ruíz dice tan sólo "madre del poeta".
Son conocidas las circunstancias penosas en las que transcurrieron los últimos días de Antonio Machado uno de los poetas más populares en idioma español. Entre sus obras, los críticos destacan: Soledad, Campos de Castilla, Nuevas Canciones, además de su producción para el teatro.
No está de más, sin embargo, releer en ciertos casos aquellos hechos. Esta es la tarea a la cual se obligó el hispanista francés Jacques Issorel, quien acaba de publicar--a sus expensas y a beneficio de la "Fundación Antonio Machado--, el librito que lleva un prefacio de Manuel Andújar, "Los Ultimos días de Antonio Machado" .
El libro, bilingue, concluye con una selección hispano-francesa de poemas dedicados al poeta sevillano.
Issorel se nutre de los testimonios directos de varias personas, del periodista español Corups Barga, del hermano del poeta, José Machado y de su mujer Matea Monedero, lo mismo que de los franceses Jacques Baills, jefe de estación suplente de Collioure y Juliette Figueres, quien tenía una mercería cerca del hotel donde pasaron sus últimos días el poeta y su madre.
La historia de los últimos días comienza en Madrid, en el otoño de 1936 (octubre-noviembre). Otros dos poetas, León Felipe y Rafael Alberti convencen a Antonio Machado de que salga de Madrid, cosa que él hizo refugiándose en Rocafort, cerca de Valencia. Son años estos de gran actividad poética, poesía de circunstancias, en parte, poesia para siempre.
En abril de 1938 y ante el avance rebelde, Machado se trasladó a Barcelona continuando su trabajo poético.
Le escribe a su amigo Eduardo de Ontanon: "ahora que está uno tan viejo, tiene más ganas de trabajar que nunca.
Hoy no paro ".
En enero de 1939 todo se precipita, la república se va hundiendo y, el 22 de enero, tres días antes de la caída de Barcelona, Machado y su familia salen hacia la frontera que cruzan el 27 de enero.
Un día después llegan a Collioure y se alojan en el hotel Quintana. Llegan en condiciones deplorables, el equipaje tuvo que ser abandonado en la frontera, recordaba José Machado. "No tenemos ropa de recambio. El día en que uno de los dos lava la camisa, espera a que el otro acabe la comida y suba para bajar a su vez".
No eran días fáciles. El poeta enmudece definitivamente. No escribe nada. Para qué, si a este triste final ya le había puesto poesía muchos años antes, en su célebre autorretrato? "Y cuando llegue el día del último viaje --y esté al partir la nave, que nunca ha de tornar--, me encontraréis a bordo ligero de equipaje-casi desnudo, como los hijos de la mar".
Abrumado por su situación personal y familiar y por la situación de su país, el corazón de Antonio Machado va desgastándose y su organismo minándose. La salud de Ana Ruiz, la madre del poeta, también es mala.
"Los dos estaban --recuerda José Machado--"en la misma habitación. La madre y el hijo agonizando".
Tras dos días de agonía, Machado muere a los 64 años de edad, el 22 de febrero de 1939 a las 15:30 de la tarde.
"Cuando Antonio expiró --explica también José--tuvieron que sacar el cadáver alzándolo sobre la cama donde mamá Ana estaba inconsciente".
Mientras tanto, en Burgos, Manuel Machado, el poeta, ignoraba la suerte corrida por sus hermanos y su madre.
Como en tantas familias españolas de entonces, la crueldad de una guerra fratricida se cebaba en los Machado.
Luis Romanan, un poeta apócrifo que se inventó Max Aub y que incluyó en su "Antología traducida" vió así la tragedia de los dos hermanos y caló el talante de Antonio, no por nada llamado "el bueno": no sé qué pensaras de tantos poemas como te escriben
por que moriste en Collioure siendo gran poeta español no por que sean buenos o malos sino porque, tal vez en tu enorme bondad te sabrán mal por tu hermano Manuel. -
I.P.S.-

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