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| 1/3/2000 12:00:00 AM

La orquesta sinfónica del metal

El disco de Metallica con acompañamiento sinfónico puede ser una traición al 'heavy metal'... o puede ser signo de madurez musical.

A FINALES DE LOS años 60 varios músicos de rock descubrieron los instrumentos de la orquesta sinfónica como eventuales aliados. Fruto de esta época son los primeros ejercicios de mezcla entre el lenguaje roquero y el de la música clásica, que hallaron tal vez su punto más alto en el Concierto para grupo de rock y orquesta (1970) de Deep Purple. Aquel disco es hoy una rareza pero bien puede ser el antecedente más claro de lo que acaba de realizar Metallica.



S & M es un álbum donde el famoso grupo de heavy metal le da un tono sinfónico a sus canciones. Alterna, para tal efecto, con la Orquesta Sinfónica de San Francisco bajo la batuta del maestro Michael Kamen. Y el resultado, si bien no deja de sonar extravagante, echa por la borda aquella concepción acerca del heavy metal como un género estridente y falto de armonía.



Llevar un género popular a una sala de conciertos implica buscar la legitimación ante sectores eruditos. Cuando los Deep Purple grabaron aquel concerto con la Filarmónica Real, pugnaban porque se le diera al rock el estatus de arte. Lo mismo pareciera suceder con el nuevo disco de Metallica; el heavy metal ronda ya los 20 años de vida y puede estar buscando un documento que registre su mayoría de edad, su paso a la madurez.



Pero hay detractores de la idea. El heavy metal nació a comienzos de los 80 como una música contestataria, opuesta a ideales estéticos de la burguesía como los que simboliza, según ellos, la música clásica. El encuentro entre ambos géneros, entonces, puede parecer una traición a los ideales que en principio defendían los grandes grupos de heavy metal, Metallica entre ellos.



Y, sin embargo, todo artista tiene derecho a avanzar y a reestructurar su búsqueda estética. Cuando, en la década pasada, Metallica publicó su disco And Justice for All (1988) hacía un primer manifiesto de madurez: los temas eran extensos, se permitían cambios rítmicos dentro de las canciones y por tanto había un mayor desarrollo puramente musical. Ello los distinguió de otros grupos 'metaleros' que aún pensaban que la velocidad o el volumen eran más importantes que la melodía. Los hizo, desde entonces, una especie de orquesta sinfónica del metal.



Por eso, aunque traicionen sus postulados iniciales, no se traicionan a sí mismos. Su música sacrifica algo de rebeldía juvenil pero gana en vehemencia a otros niveles. La adición de la Sinfónica de San Francisco le ha dado a esos arrebatos musicales un aire más sublime, resaltando la verdadera fuerza de Metallica. El maestro Michael Kamen lo ratificó en una reciente entrevista diciendo: "La música pop es la que mejor facilita una orquestación, pero eso es algo que no me interesa. En cambio me encantó trabajar con grupos como Pink Floyd o Metallica. Es decir, orquestar aquella música que de por sí ya es poderosa y sustancial".
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