Martes, 21 de febrero de 2017

| 2005/05/29 00:00

La otra cara del monstruo

En el aniversario de la muerte de Adolf Hitler han aparecido nuevas películas y libros que proponen diferentes versiones sobre su vida y su régimen. Algunas han generado una enorme polémica.

La otra cara del monstruo

Para muchos es difícil aceptar que el hombre que propició una de las guerras más sangrientas de la historia tuviera una faceta humana. Pocos se permiten imaginar a quien mandó matar a seis millones de judíos y aterrorizó a Europa como un anciano enfermo, un hombre cariñoso con los niños y con los animales o como un jefe amable con su secretaria. Sin embargo, 60 años después de su muerte, algunos han comenzado a descubrir esta faceta. Y esta revelación ha dejado a más de uno sorprendido. Parece ser que Adolf Hitler, el gran monstruo, era al fin y al cabo un ser humano.

Varios escritores y cineastas -de diferentes nacionalidades, pero sobre todo alemanes- están proponiendo nuevas interpretaciones sobre su vida y sobre el significado histórico de su régimen. Por supuesto ninguno se ha atrevido a negar la atrocidad de sus crímenes pero sí se han permitido especular sobre sus sentimientos y traumas. Desde luego esto ha generado un debate enorme en Europa: muy pocos están dispuestos a excusar al Führer y cambiar su imagen ante las nuevas generaciones. Más si se tiene en cuenta que en algunos países, como Francia, el revisionismo histórico sobre los crímenes nazis no sólo está prohibido sino que puede llegar a ser considerado un delito.

Uno de los casos más controvertidos es el de la película El hundimiento, del director alemán Oliver Hirschbiegel. La cinta empieza el 20 de abril de 1945 -cumpleaños de Hitler- y termina 10 días después con su matrimonio con Eva Braun y su posterior suicidio en el búnker de Berlín. La idea de Hirschbiegel fue hacer una descripción de sus últimas horas y de mostrar su relación con Braun; con Joseph y Magda Goebbels y sus seis hijos; y con todos sus colaboradores cercanos.

Lo que ha sorprendido al público es que Hitler aparece como un personaje ambiguo. Por un lado lo muestra como un militar consciente de su derrota que tiene ataques de ira y de decepción. Pero en otros momentos aparece como una persona considerada e incluso amable con sus subalternos, en especial con su secretaria. También es sorprendente verlo jugar cariñosamente con su perro, llamado Blondi, y tomar chocolate caliente con los pequeños hijos de Goebbels.

La película aborda también un tema poco conocido: su enfermedad. En El hundimiento Hitler aparece como un anciano disminuido que tenía síntomas de mal de Parkinson. En las últimas secuencias tiene un comportamiento delirante: lanza amenazas, habla de tropas que ya no existían y les da órdenes a generales que ya estaban muertos.

Lo asombroso de El hundimiento es que es una de las primeras películas que se permite matizar a Hitler. Hasta ahora, él y sus colaboradores habían sido retratados como asesinos dementes. Desde 1939 se estima que el personaje de Hitler ha aparecido en casi 100 películas, casi todas estadounidenses. Los cineastas alemanes de la posguerra, por obvias razones, prefirieron omitir referencias a él o al nazismo en sus películas. De hecho, en los últimos 50 años, sólo una película, Der letzte Akt (Los últimos 10 días) de Georg Wilhelm Pabst, lo había tenido como protagonista. Sólo hasta ahora directores como Hirschbiegel, Marc Rothemud o Volker Schlöndorff se atreven a tocar un tema tan sensible en su país. Justamente las últimas películas de Schlöndorff, El noveno día, y de Rothemud, Sophie Scholl - Die letzten Tage, abordan el tema del nazismo y de los campos de concentración desde una óptica alemana.

Durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial se hicieron muchas películas en Estados Unidos sobre el tema, pero casi todas parodias propagandísticas en contra del régimen nazi. Ya Charles Chaplin había satirizado al personaje en El gran dictador, de 1940. Desde entonces se han filmado muchísimas películas sobre el tema. Entre ellas se destacan Our Hitler (1978), The Third Reich (1982), The winds of war (1983) y Fatherland (1994), sin mencionar la infinidad de producciones sobre la guerra y los campos de concentración, muchas de ellas grandes clásicos del cine.

Recientemente se estrenó una serie de televisión protagonizada por Robert Carlyle. Hitler: el auge del mal muestra al Führer como un hombre traumatizado por una infancia triste y obsesionado por la pérdida de su madre.

Pero si Hitler es popular en el mundo del cine, en el de los libros es una superestrella. Todos los años aparecen miles de títulos en el mercado que proponen nuevas tesis. Desde luego, a raíz del aniversario de su muerte, las librerías se han visto inundadas de biografías y textos sobre su época.

Uno de los que más ha dado de qué hablar es Hitler's people state de Gotez Alvy. En él se sostiene que Hitler fue un dictador muy popular, pues hizo sentir importantes a los alemanes y creó un Estado que se encargaba del pueblo. Según Alvy, Hitler le dio al pueblo alemán enormes beneficios sociales y que, a pesar de los rigores económicos, nunca subió los impuestos. La más polémica de las afirmaciones de este profesor de la universidad de Frankfurt, es que el bienestar que trajo el régimen nazi fue tal que el pueblo alemán ignoró todos sus crímenes. Y remata diciendo que si cualquier líder alemán trajera esa misma prosperidad en la actualidad, la historia se podría repetir.

Entre estos libros también se destacan las memorias de la secretaria Erna Flegel, publicadas en 2002, y que sirvieron de inspiración para El hundimiento. Flegel, la última sobreviviente del búnker de Berlín y que acompañó a Hitler hasta el día de su muerte, no duda en aceptar su admiración. "Su autoridad era extraordinaria, era un hombre educado y encantador. No tengo ninguna objeción sobre su comportamiento conmigo".

La discusión sigue abierta por ahora. En todo caso lo que ha demostrado esta polémica es que a pesar de que ya han pasado tantos años después de su muerte, la figura de Adolf Hitler está más viva que nunca.

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