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| 9/27/2014 10:00:00 PM

La película misteriosa de Rafael Uribe Uribe

Se conmemoran 100 años del magnicidio de Rafael Uribe Uribe. Con su muerte nació una leyenda, el primer documental hecho en el país. Fue censurado y desapareció para siempre.

No se sabe si el 15 de octubre de 1914 fue un día gris  o soleado, tampoco se conoce la hora precisa en la que acontecieron los hechos. Lo peor: nunca se sabrá si alguien ordenó el crimen. Lo cierto es que a Rafael Uribe Uribe lo mataron en aquella fecha sobre las escalinatas del Capitolio Nacional, a pocos metros de su casa. El artesano Leovigildo  Galarza le asestó el primer hachazo en la cabeza y su colega, Jesús Carvajal, le pegó otros dos hasta quebrarle el cráneo. La Policía los atrapó. El dirigente liberal quedó vivo, le practicaron una cirugía, pero fue imposible salvarlo. Así se consumó el primer gran magnicidio del siglo XX en Colombia. 

En medio del debate nacional, de la consternación y del rechazo, de las preguntas de siempre, de quién y por qué lo mataron, los hermanos Francesco y Vincenzo Di Domenico -empresarios italianos dedicados a exhibir y producir películas-  decidieron hacer una película que recogiera los momentos más importantes alrededor del crimen. Una determinación que no solo cambió el destino mismo de los realizadores, sino también del cine colombiano.  

El drama del 15 de octubre, como la llamaron los italianos, marca varios hitos: primera gran producción hecha en Colombia, primer documental y tal vez la cinta más repudiada en el país, al extremo que no quedó casi ningún rastro de ella. Y, si acaso, la del nacimiento más inusual.  Según lo registra el diario El Tiempo en febrero de 1915, se hizo una convocatoria que invitaba al público a participar en la película a cambio de 100 francos.

No existe un dato que indique si esta citación sirvió, ni tampoco cuándo se estrenó, pero se calcula que fue entre el 27 de octubre y el 10 de noviembre de 1915. Tampoco hay información precisa de cuánto duraba. Y, como era la usanza, se grabó en formato 35 milímetros, muda y en blanco y negro.  Se alcanzó a exhibir, entre otros lugares,  en el Salón Olympia de Bogotá obra de los Di Domenico, en el Circo España de Medellín y en el Teatro Las quintas de Barranquilla. 

El documental mostraba en su apertura un retrato abaleado de Uribe Uribe. Luego, imágenes de la cirugía que le practicaron, los funerales, algunos discursos, presentación de los asesinos, los homenajes  y, al cierre, una mujer en el mausoleo, alegoría de la libertad, que agitaba la bandera de Colombia.

Muchas de estas imágenes fueron filmadas  el 18 de octubre, el día del entierro del general, otras fueron recreadas y estas finalmente fueron las que desataron su desgracia. Existe una versión que indica que los Di Domenico habrían sacado de la cárcel a Carvajal y a Galarza, después de haberle pagado 50 dólares a cada uno, para teatralizar en el Capitolio cómo habían matado a Uribe Uribe. Otra corriente señala que los asesinos no fueron dejados en libertad, pero que desde el panóptico se ‘vendieron’ para la reconstrucción de los hechos.

La investigadora Leila El’Gazi, en un relato que hizo para la revista Credencial, reseña que la aparición de los homicidas generó enorme rechazo: en la película perdían su condición de criminales y se convertían en actores con sus mejores ropas, gordos, satisfechos y envalentonados.  La otra escena que causó escozor fue la recreación dantesca de la cirugía a Uribe Uribe en la que se ve una cabeza destrozada. 

“No lincharon a los matones, pero sí a la película dice Álvaro Concha Henao, autor del libro Historia social del cine en Colombia, editado por Black María,  los liberales no iban a tolerar que ultrajaran así el nombre del líder”. 

El documental fue prohibido. Las gobernaciones lo censuraron y en algunos de los casos no por el contenido sino por temor a las  revueltas que se podrían suscitar.  Varios desórdenes se habían despertado en el país. 

Algunos analistas consideran que la resistencia a la película fue más por falta de cultura cinematográfica para aceptar la realidad tal y como es.  Ricardo Rivadeneira, profesor del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional,  cree que “es difícil saber si la inconformidad era con un hecho real o con su representación”.

Otro debate que provocó el drama del 15 de octubre fue la intención que había de los Di Domenico en hacer la película.  El documental no hacía ninguna denuncia: muchos esperaban que se señalara al general Salomón Correal, jefe de la Policía del gobierno del conservador José Vicente Concha, el que era para muchos el instigador del crimen. 

“Es el primer intento de hacer amarillismo en Colombia”, asegura Concha, el historiador. Otros, en su momento, concluyeron que era hacer espectáculo de la muerte, pues se creía que los italianos habían calculado un gran éxito comercial. Pero Rivadeneira no coincide: “Los autores querían mostrar crudamente la realidad y los colombianos de la época no resistieron tanto voltaje, lo rechazaron”.

Y fue tan apartado el documental que mucho se especula sobre qué hizo Francesco Di Domenico con la cinta: ¿la guardó?, ¿la ocultó?, ¿la quemó?, ¿la sacó del país? Existe la versión de que esta pudo haberse consumido en un incendio en una bodega que tenía la familia en Barranquilla. Lo real es que el tema para ellos era vedado, como lo consigna el libro Los tiempos del Olympia, de Jorge Nieto y Diego Rojas. Allí un heredero de sus realizadores afirma que cuando se tocaba el tema en casa “se hablaba pasito”.

Los Di Domenico, sin embargo, un tiempo después realizaron varias películas argumentales, una de ellas, como recuerda Miriam Garzón, directora de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, fue Aura o las violetas (1924), un clásico del cine nacional. Años después, vendieron su empresa, la Sicla,  a lo que hoy es Cine Colombia. 

A Leovigildo Galarza y a Jesús Carvajal, el 25 de junio de 1918,  se les dictó sentencia y fueron condenados a 20 años de prisión. Los artesanos manifestaron que lo habían hecho por iniciativa propia, lo que nunca pudo ser desmentido.  
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