Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/02/20 00:00

La salsa no se ha acabado

La salsa no se ha acabado

Más que una orquesta habitual, La 33 parece una máquina con motor de propulsión. A mediados del año pasado se fueron de gira por Noruega, Suecia y Finlandia, ofreciendo una serie de conciertos que su jefe de prensa llamó “la fuente de calor más intensa de la primavera escandinava”. Tan pronto regresaron, se pusieron a trabajar en la composición de nuevos temas. En tres meses el material ya estaba grabado. Un mes después viajaron a Nueva York para hacer la masterización y antes de Navidad, mientras la radio repetía eso de “llegó diciembre con su alegría”, ellos ya tenían listo un disco nuevo: Ten cuidado.

A diferencia del álbum anterior, en que se asomaban por momentos al latin jazz, en esta nueva producción La 33 vuelve al terreno firme de la salsa dura. En esencia siguen siendo los mismos: unos tipos comprometidos con la buena rumba, cuya música suelta por instantes ecos de Willie Colón o de Eddie Palmieri. Pero ya no hay, por ejemplo, temas instrumentales. Su apuesta parece estar más centrada en el mensaje y el disco ofrece espacio suficiente para que se luzcan, uno tras otro, los tres cantantes de la orquesta.

Así llegan a sonar incisivos en los temas de comentario social (Conciencia intranquila), rabiosos como nadie en las canciones de desamor (Vanidad) o simplemente alegres en esas descargas de estribillo simple y largos solos instrumentales (Mambo con boogaloo), que tal vez es lo que mejor les sale.

Uno de los puntos altos, además, es el aporte que quisieron hacer al bugalú, esa especie de rocanrol latino que tuvo su apogeo en los años sesenta y que hoy está siendo redescubierto gracias al oficio de DJ con buen gusto y la aparición de compilaciones en disco compacto. En ese sentido recomendamos un álbum que se consigue fácil en el mercado colombiano: Signature Fania Boogaloo. Y si de inmediato escucha uno el Funky Boogaloo de La 33 comprenderá por qué estos tipos son tan queridos en el círculo salsero. Muy pocos podrían llevar la antorcha con tanta prestancia.

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