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| 2/15/2004 12:00:00 AM

La sonrisa de la monalisa

Ver la nueva película de Julia Roberts es como atravesar un museo sin guías ni explicaciones verosímiles.

Título original: Monalisa Smile.

Año de producción: 2003.

Director: Mike Newel

Actores: Julia Roberts, Kirsten Dunst, Julia Stiles.

Si uno se atreve a errar por las cientos de páginas de Internet consagradas a La sonrisa de la monalisa, llegará pronto a un venenoso sitio montado por un ser anónimo que trabajó en la producción. "Recíbanlo de parte de una persona que fue testigo de primera línea", asegura el párrafo inicial que encontramos: "La nueva película de Julia Roberts es una basura".

Verla no es, sin embargo, como dice después aquel crítico cobarde, una total pérdida de tiempo: su elenco contagioso, su feminismo barato, sus pequeñas anécdotas de miniserie y sus tímidas incursiones en los terrenos del arte moderno, consiguen llevarnos desde el principio hasta el final sin aburrirnos del todo. No podemos decir, no obstante, que se trate de una buena película. Sí, sabemos que esa profesora progresista, Katherine Watson (interpretada sin convicción por la Roberts de siempre), se enfrenta, en 1953, a los salones retardatarios del Wellesley College para mujeres. Entendemos que les enseña a esas alumnas arrogantes, que aspiran a casarse con algún apellido sonoro, a ver el mundo con otros ojos. Pero reconocemos, al final, que todo ha ocurrido en nuestra cabeza. No hemos visto, en la pantalla, ningún discurso convincente, ningún amor por aquella pintura que se niega a reproducir la realidad, ninguna cadena de causas y de efectos que tiren abajo las farsas de los personajes.

Hemos cruzado el museo del vestuario, los prejuicios y los lugares de una época, pero no hemos visto los conflictos y los personajes de un tiempo en el que las mujeres, una por una, dejaban de pedir permiso para vivir sus propias vidas.
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