Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/06/28 00:00

La súper revancha

Los dibujantes de superhéroes auguraron su muerte, pero después de los atentados del 11 de septiembre, ellos revivieron. Arranca una avalancha de producciones en el cine que rescata a los justicieros.

De la lista oficial de cerca de 5.000 superhéroes que patentaron DC Comics y Marvel, llegarán en 2010 y 2011 algunos como Thor, el capitán América, Metal Man, Flash Gordon y La liga de la justicia

Justo cuando se predijo su ocaso, los superhéroes revivieron de las cenizas. De las cenizas de las Torres Gemelas, para ser más exactos. Tres archienemigos estuvieron a punto de vencerlos: una pobre distribución editorial de los cómics, el desapego de los lectores y el auge de los videojuegos.

Casi mueren. Tanto así, que algunos de sus creadores se rindieron. Los dibujantes Alex Maleev (Daredevil) y Gary Frank (Hulk) les dieron hace tres años el ultimátum a las historietas de los defensores del orden. Pero, fieles a sus historias, en las que el villano domina y al final sacan fuerzas, han vuelto con todo. El éxito en cines de Batman, Los 4 fantásticos, X-Men y El Hombre Araña, entre otros, les abrió el camino y de aquí a 2011 se anuncia una avalancha de estrenos de superhéroes, que en los últimos años sólo se dedicaban a luchar contra el polvo y el olvido.

En esta temporada de mitad de año los superhéroes marchan sobre ruedas. La cinta más vista del año es Iron Man, con 305 millones de dólares recaudados en taquilla sólo en Estados Unidos. Hulk ya rebasó los 100 millones de dólares. Y se avecinan los estrenos de El caballero de la noche (Dark Knight), la segunda parte de Batman, Hellboy 2 y Hancock, el antihéroe, protagonizado por Will Smith. Cinco cintas casi al tiempo y todas con pronósticos positivos de taquilla.

Y es sólo el inicio. Ya están en rodaje cintas que narrarán los orígenes de Wolverine y Magneto (X-Men), arrancó la preproducción de la secuela oscura de Superman, El hombre de acero, y desde ya se anuncia el reciclaje en cine de héroes como Puño de Hierro, La Mujer Maravilla, Silver Surfer, Thor, Flash, El hombre Hormiga, Metal Man, Linterna Verde, Flash Gordon, Doctor Strange, la Liga de la Justicia y el Capitán América.

Lo que sorprende no es que vuelvan, sino que el público los acepte de nuevo y que los incorpore a su cultura. Giorgio Armani presenta en estos momentos una exposición en el Museo Metropolitano de Nueva York en la que explora, a través de la indumentaria de 70 superhéroes, cómo éstos han influido en la moda y en el diseño mundial. El diseñador explica que desde la década de los 40, cuando surgió la fiebre de los héroes, estos han servido para enfocar "la esperanza y los deseos" de la gente al representar la "sexualidad y la corporeidad a través de imágenes idealizadas". Al ser ciudadanos corrientes cuando no andan salvando el mundo, simbolizan lo que es cualquiera. Y como los superhéroes cuando cambian de vestido se vuelven mejores, han influido en el desarrollo de la moda y en la idea de que la gente, al ponerse un traje nuevo, pueda ser otro. O mejor. Eso dice Armani.

Y hay más. "Hulk representa la hegemonía masculina", aseguran los curadores de la exposición. "Personifica la metamorfosis de la adolescencia y la potencia". Ubican a los superhéroes entre los íconos de la cultura estadounidense, junto al cine, el béisbol y el jazz. De hecho, héroes como el Capitán América o La mujer Maravilla usan trajes con la bandera de Estados Unidos.

Umberto Eco va más allá. Asegura que los cómics reflejan una situación social y política. Jack Kirby y Joe Simon crearon al Capitán América para simbolizar la Segunda Guerra Mundial y para enfrentarse a Hitler. Kirby era judío. Para Iron Man, los soviéticos eran malos: es de los años 60. El Capitán América reflejó el caso Watergate en el 70. En Linterna verde se tocó el racismo de los años 70. Y es un hecho que a los atentados del 11 de septiembre se debe el resurgimiento de los superhéroes.

Después de esa fecha, el mismo George W. Bush, cuando se refirió a Irán, Irak y Corea del Norte como "El eje del mal" habló en lenguaje de superhéroe. Añadió frases cortas, típicas de ellos: "Los derrotaremos". "No podrán contra el bien". Y algunas perlas: "El futuro será mejor mañana". Hablaba en el lenguaje de estos personajes y la sociedad de Estados Unidos abrió de nuevo sus mentes para recibir a Superman, el Capitán América y compañía.

A diferencia de Bush, que se ha repetido hasta el cansancio y ahora luce derrotado por sus propias mentiras, el éxito de los superhéroes radica en que parecen los mismos de antes, pero se han reinventado. Ahora tienen lados oscuros, son personajes complejos, luchan contra enemigos humanos, les está permitido amar y fracasar, y sus seguidores no comen entero sobre sus doctrinas, por lo que su moralidad es más relativa. Es el caso de Hancock, un indigente alcohólico que necesita rehabilitarse y regular su fuerza sobrehumana. O el de Héroes, la serie de televisión que en un solo año logró crear un fuerte movimiento de seguidores.

Estos íconos de la cultura pop, que modificaron el diseño gráfico en su momento, nacieron con el Tarzán de Hal Foster, en 1931, y despegaron con la creación de Superman en 1938. Ahora su éxito es tal, que la industria cinematográfica india ya creó su propio héroe, que "corre tanto como el viento": Krrish. Los árabes presentaron el primer cómic sobre la cultura musulmana, llamado Los 99, que representan los 99 atributos divinos de Alá. En Japón el manga tiene un universo propio. En Hollywood la gente se toma fotos al lado de estos íconos. Pero es en el cine en donde está su resurgir, que a la vez impulsa los cómics y a una nueva generación de fanáticos que acude, otra vez, a confiar en las aventuras de estos dioses con capa y poderes que ahora, antes que defender a los buenos, hacen que la rutina sea menos gris.

Marvel y DC Cómics entendieron el mensaje y por eso se montaron, ya por su cuenta, en el negocio de hacer cine y de producir sus propias cintas con su lista de cerca de 5.000 superhéroes patentados. De hecho, nadie puede usar esa palabra sino ellos. Para garantizar la taquilla, han retomado el ideal de belleza de los dioses griegos (como Flash, que tiene el casco alado de Hermes; Superman, álter ego de Zeus, o la Mujer Maravilla, que es la diosa Diana, la cazadora), pero con seres más sensibles. Les han añadido toques de humanidad y conflicto, los han diferenciado (el más inteligente es Batman, el que revela su identidad el Hombre de Hierro, el que derrota a gigantes es el Hombre Hormiga) y los han adaptado a los tiempos actuales, pensando en los adultos que quieren ser niños y en los jóvenes que ansían sentirse adultos. n

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