Jueves, 19 de enero de 2017

| 1997/01/06 00:00

LA TELENOVELA DEL AÑO

ESTA ES LA PRIMERA PARTE DEL BALANCE QUE HACE SEMANA SOBRE LO BUENO, LO MALO Y LO FEO DE ESTE AGITADO AÑO DE TELEVISION.

LA TELENOVELA DEL AÑO

Mientras la industria de la televisión enfrentó una de las peores crisis económicas de los últimos años, las programadoras se la jugaron toda con sus telenovelas. Los resultados fueron decorosos a nivel de respuesta del público pero también demostraron que la creatividad sigue estancada. 'La viuda de blanco' Es la líder del rating. Sin embargo no pasó de ser una muestra del macabro mundo de Julio Jiménez y su fórmula efectista de oscuros personajes que se debaten entre la mentalidad subnormal y la perversa. Nada distinto de lo que el libretista no haya mostrado antes, ningún personaje que no recuerde a alguno de sus estereotipos, ningún giro que no sea demasiado usado. Otra arma fue montar una historia infantil que ayudó a arrastrar a la importante audiencia de niños de esta franja. Lo que sí hay que reconocer es que los pequeños actores le dieron sopa y seco a los mayores, apabullados por sus rebuscados parlamentos. 'Guajira' Otro que repitió caminos conocidos fue el libretista Fernando Gaitán, pero desde el principio la producción cojeó. Nunca se definieron los protagonistas y el triángulo que debía marcar su fuerza terminó convertido en una barata historia de adulterio. Mientras tanto La Guajira, en lugar de insuflar la magia de sus paisajes a la historia, de transmitir sus misterios atávicos, se desperdició en un telón de fondo insaboro en el que la épica retrocede y donde el acercamiento a la industria del carbón apenas si alcanza la visión de un video institucional. Los personajes menores no salieron bien librados. Algunos porque sólo llegaron a nivel de comparsas, como las esposas de los ingenieros, y los que desarrollaron alguna identidad, como 'El palabrero', terminaron por engolosinarse de su éxito y empezaron a hacer payasadas traicionando las necesidades internas de la historia. 'Mascarada' Esta producción, que sí quiso aventurarse en la renovación del género, terminó por traicionarlo. Al revolver el mundo light del modelaje con la actualidad política y las lágrimas venezolanas, el resultado fue un producto despersonalizado. Nunca surgieron los personajes, las historias atávicas de ciegas y violaciones no resultaron creíbles en personajes contemporáneos y los videoclips rompieron el ritmo. El desbalance es tal que un actor de la talla de Juan Angel, por primera vez se ve falso, rodeado de bellezas balbuceantes en los disparatados argumentos que no son ni el melodrama tradicional ni historias para la sensibilidad moderna . 'Prisioneros del amor' Tampoco ha sobresalido por su creatividad. Es una zambullida de fondo en las constantes del melodrama, sin la más mínima transformación. Pero hay que reconocer que es la que ha logrado un mayor avance en la creación de personajes, que ha vuelto a poner a flote el olor de la tierra y las historias con raíces atávicas, los odios y las pasiones desaforadas del buen culebrón. Su mesurada dirección no sólo ha logrado una buena fotografía sino la armonía en el grupo de actores veteranos y jóvenes que están consiguiendo arrastrar a los televidentes en su historia emocional.

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