Domingo, 22 de enero de 2017

| 2006/02/12 00:00

La ventana de enfrente

El cineasta Ferzan Özpetek vuelve a asomarse, esta vez con menos pulso, a la vida secreta de los otros.** 1/2

Las escenas entre la talentosa Giovanna Mezzogiorno y el experimentado Massimo Girotti elevan la calidad de la película.

Título original: La finestra di fronte.
Año de producción: 2004.
Dirección: Ferzan Özpetek.
Actores: Giovanna Mezzogiorno, Massimo Girotti, Raoul Bova, Filippo Nigro, Serra Yilmaz, Maria Grazia Bon. Tarda un buen rato en darse cuenta de que está narrando la historia de una aspirante a chef llamada Giovanna. Ocurre en la Roma de estos años, pero comienza décadas atrás, en la segunda guerra, con una violenta pelea entre dos panaderos acosados por los nazis, y sigue con la imagen de un padre de familia hastiado, Filippo, que abre la ventana de la sala de su apartamento, hoy, en la época que vivimos, para tomar un poco de aire. Filippo está casado con Giovanna. Sabe que su matrimonio está a punto de acabarse por culpa de una crisis que tiene mucho que ver con problemas económicos. Y a pesar del mal momento que vive la familia, insiste en llevarse a la casa a un viejo amnésico que se encuentran una tarde perdido en el centro de la ciudad. Es la vida de ella, sin embargo, la que está en juego. La llegada a su hogar de ese anciano sin memoria, sumada a la aparición de un atractivo vecino de enfrente, la hará caer en la búsqueda de las heroínas de los relatos de autoayuda: concluirá (qué tal esta novedad) que debemos perseguir nuestros sueños. De película en película, el cineasta turco Ferzan Özpetek, el mismo que dirigió el drama desgarrado Hamah: el baño turco y la comedia triste El hada ignorante, ha ido dándole forma a un mundo personal en el que todos vivimos vidas secretas "hasta que abrimos la ventana y nos encontramos con los vecinos de enfrente". La ventana de enfrente es un buen resumen de su interesante filmografía. Es una lástima que se enrede tanto para decir tan poco, que dramatice tanto para llegar a una moraleja tan pobre.

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