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| 2/12/2006 12:00:00 AM

La vía alterna

Editorial Planeta lanzó 'Otras voces, otro arte', de Diego Garzón, donde realza la obra de 10 artistas colombianos contemporáneos.

En Colombia, para fortuna de los lectores, se han publicado decenas de libros que exaltan la vida y obra de pintores y escultores consagrados, pero muy pocas veces aparece una obra dedicada a los vanguardistas que exploran nuevos formatos. Diego Garzón, editor de la revista Plan B y quien durante seis años trabajó en la sección de Cultura de SEMANA, luchó contra viento y marea para hacer realidad su sueño: un libro que mostrara no sólo la obra, sino también las voces de artistas colombianos de vanguardia. "Desde que comencé a trabajar en la sección de cultura de SEMANA vi que una cantidad de artistas colombianos participaban en bienales y exposiciones por el mundo con un buen reconocimiento en el exterior, pero no tanto aquí". A partir de entrevistas a Miguel Ángel Rojas, Óscar Muñoz, María Teresa Hincapié, José Alejandro Restrepo, Nadín Ospina, María Fernanda Cardoso, Juan Fernando Herrán, Johanna Calle, el Grupo Urbe (Carlos Uribe y Gloria Posada) y Delcy Morelos, acompañadas por casi 300 fotografías, Garzón ofrece un panorama crítico y profundo del nuevo arte colombiano. Esta publicación fue posible gracias al apoyo de UBS AG Oficina de Representación, Asesorías Actuariales, Promigás, Ministerio de Cultura y al Instituto Distrital de Cultura y Turismo. El libro tiene dos ediciones (inglés y español) y llegará a los principales museos y galerías de arte del mundo. El prólogo es del crítico Eduardo Serrano. SEMANA: ¿Cómo plasmar en un formato tan tradicional -texto y fotografía- obras que son muchas veces intangibles, efímeras? DIEGO GARZÓN: El lector acostumbrado a los libros de arte tradicional seguramente aquí se llevará una sorpresa pues se encontrará con fotografias de un circo de pulgas, de muñecos como de Lego, de pirámides hechas con sólo granos de maíz, con un primer plano de un video que registra el ojo de un cocodrilo, o, simplemente, con fotos de una mujer caminando. Los artistas, en las entrevistas, explican cómo y por qué llegaron a plantear las obras que proponen. Así que no hay manera de perderse porque el texto complementa perfectamente las fotografías. SEMANA: ¿Cuál fue el criterio de selección de los artistas? D.G.: No fue nada fácil porque actualmente hay muchos artistas con obras muy sólidas, y una selección de 10 nombres siempre será un problema. Yo busqué que se brindara un panorama de lo que está ocurriendo en el arte actual no sólo en temáticas, sino también en medios de expresión. A los artistas del libro yo los sentí muy coherentes con lo que quieren hacer a través del arte y creo que son 10 de los artistas más importantes en Colombia en la actualidad. SEMANA: ¿Qué representa este grupo de artistas en el contexto del arte colombiano? D.G.: La mayoría tiene una hoja de vida importante con exposiciones en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el George Pompidou de París, el Reina Sofía de Madrid, y en bienales como las de Sao Paulo, La Habana, Estambul y Venecia. Este año, por ejemplo, en esta última estuvieron Hincapié y Muñoz. Son artistas que desde finales de los años 70 han venido consolidando su trabajo y que con muchas de sus obras han marcado hitos en el arte reciente, con premios en Salones Nacionales y en las bienales de Bogotá. SEMANA: Varios artistas consagrados de la vieja guardia los ven con recelo. ¿Cómo se ha planteado en Colombia el debate entre los viejos y los nuevos? D.G.: Es normal. Lo que pasa es que los medios de trabajo también han cambiado e incluso los propósitos del arte. Es inevitable que un artista no se sienta tentado a trabajar en video, medios electrónicos o fotografía digital. Botero, por ejemplo, critica mucho la Bienal de Venecia y siempre ha hablado de Marcel Duchamp como lo peor que le pudo pasar al arte. No todo lo que uno ve en la Bienal de Venecia es bueno, pero si el 90 por ciento de los artistas se aleja de lo tradicional, es por algo. Y eso no es de ahora, es desde muchas décadas atrás y no se puede ocultar. Para bien o para mal, el arte cambió. SEMANA: ¿Cómo ve usted este movimiento artístico cada vez más apegado al reportaje periodístico? ¿Dónde termina la noticia y nace la obra de arte? D.G.: Muchos artistas trabajan a partir de su entorno, de la violencia, la discriminación, la corrupción, pero lo que yo creo, en el caso de los artistas del libro, es que hay un propósito de generar memoria, de señalar hechos, de decantarlos a través del arte. David, de Miguel Ángel Rojas, es la fotografía de un soldado mutilado que posa como el David, la famosa escultura de Miguel Ángel Buonarotti. Todos los días vemos y leemos sobre soldados mutilados, pero nunca les ponemos atención. Tal vez esta obra de un hombre también con una belleza casi clásica nos cuestione mucho más que los cientos de noticias que vemos al respecto. Muchos artistas parten de hechos periodísticos concretos, pero no buscan competir con el periodismo. Al contrario, lo cuestionan y confrontan los hechos tal y como los recibimos a través de los medios.
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