Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1996/05/20 00:00

LA VOZ DE LA BELLEZA

DE PASO POR COLOMBIA PARA LANZAR SU MAS RECIENTE DISCO, EL CANTAUTOR ESPAÑOL LUIS EDUARDO AUTE HABLO CON SEMANA DE SU MUSICA, DE SU CREACION Y DE SU NUEVO CONTACTO CON LATINOAMERICA.

LA VOZ DE LA BELLEZA

Pocos artistas guardan para su satisfacción y la de su público la capacidad de expresar los sentimientos desde frentes tan distintos _pero a la vez tan cercanos_ como la música, la pintura, la poesía y el cine. Por eso, cuando ensu cuenta personal aparecen más de 20 discos, 30 exposiciones, varios libros, así como guiones, dirección y música para documentales, todo bajo una visión social y romántica, la figura de Luis Eduardo Aute aparece como un punto de referencia para varias generaciones, las cuales pueden encontrar en su arte la realidad de una sociedad del mundo que lo ha inspirado durante tres décadas.Aute sigue siendo el mismo que comenzó a cultivar poemas con sus canciones en la mente de una generación que vivía una de las más convulsionadas décadas de la historia reciente.Cierto es que en el fragor de los 60, en medio de las proclamas sobre libertad, paz y justicia social, nacieron los nombres de figuras como Serrat, Víctor Manuel, Piero, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y otros más. Pero pocos han realizado una carrera tan prolífica y diversa como la de Luis Eduardo Aute.Recientemente su carrera musical dio un giro al cancelar su contrato con RCAAriola, la compañía discográfica que siempre publicó sus creaciones. En esta nueva etapa Aute ha tenido la oportunidad de sentir más de cerca a Latinoamérica. Durante la promoción de su disco Alevosía, el primero que graba para el sello Virgin Records, pasó por Colombia la semana pasada. Estas son las impresiones que dejó para SEMANA.Semana: ¿A esta altura de su carrera tiene alguna connotación el hecho de que haya cambiado de sello discográfico?Luis Eduardo Aute: Gran connotación, tanta que justamente el cambio de sello es debido a que la compañía discográfica anterior, que tiene prácticamente toda mi producción, no hizo nada por distribuir mis trabajos en Latinoamérica porque, según ellos, mis canciones eran demasiado intelectuales y el público de aquí no las entendería, cosa que es falsa. En las pocas incursiones que he hecho a Latinoamérica me he encontrado con un público que asimila las canciones exactamente igual que en España. Semana: ¿Cuál es su visión de Latinoamérica?L.E.A.: Latinoamérica me apasiona. Yo soy español de nacionalidad pero nací en Filipinas y conozco desde esa perspectiva una problemática social, si no parecida, bastante próxima a la que se vive aquí. Y digo que me apasiona porque creo que es un continente que todavía no ha dado lo que debe dar. Europa es un hermoso museo terminado y Estados Unidos un supermercado enorme. Latinoamérica es un mundo en ebullición, lleno de grandes contradicciones, con una gran carga cultural y una mezcla de razas importantísima. Creo que si la cultura del siglo XXI tiene que venir de algún lado, va a ser de aquí.Semana: ¿Tener ahora un contacto más directo con Latinoamérica va a afectar su trabajo posterior?L.E.A.: Supongo que sí, porque es imposible no ser sensible al entorno. No soy capaz de escribir algo que no haya tenido un efecto sobre mi forma de ver. De estos contactos con Latinoamérica surgirá algo. Serán canciones subjetivas, como creo que son la mayoría de mis composiciones, y expresarán lo que he sentido al recibir esa información.Semana: En su carrera usted ha tratado de separar sus actividades como pintor y como músico. ¿Existen ya puntos de convergencia donde las dos cosas logran un equilibrio?L.E.A.: Los ha habido intermitentemente. Cuando escribo canciones, escribo canciones, cuando escribo poemas no me acuerdo de que escribo canciones y cuando me pongo delante de una tela, igual. En algunos casos he hecho coincidir la temática. El año pasado, en España, se editó con la revista El Europeo un libro titulado Animal, que contenía una serie de dibujos, una serie de textos y un disco compacto incorporado con parte de esos textos musicalizados. Allí, involuntariamente, reuní los tres medios de expresión. Hace cuatro o cinco años edité un trabajo similar llamado Tempo, y algo parecido había logrado con los discos Sarcófago, de 1976, y 24 canciones breves, de 1968. Pero cuando no hay esa voluntad cada cosa va por su lado.Semana: Comparados con los anteriores, ¿cuáles son los elementos primordiales de su nuevo disco, 'Alevosía'?L.E.A.: No hay diferencias, aunque hay algo que me preocupa ahora: escribir de la forma más sintética posible y eliminar todo lo superfluo, tanto en los textos como en la música. Si puedo expresar con dos palabras lo que escribiría en cuatro versos, a eso voy, llegar a la máxima sencillez, aunque _la verdad_ me queda mucho más difícil.Semana: ¿Alevosía ha sido una palabra constante en su trabajo?L.E.A.: La he usado algunas veces, no tanto en canciones como en poemas en los que el contexto anda por ahí. En cuanto a la música, creo que es la primera vez que se subraya. Me anda dando vueltas y me es muy atractiva porque es una palabra perversa y, sin embargo, fonéticamente muy bella.Como consecuencia del libro Animal empecé a tener en cuenta la perversión, la maldad, el cinismo, el simulacro... un poco los pilares de la sociedad que estamos padeciendo, en la que prevalecen la zancadilla, la puñalada por la espalda, donde no importan los medios, sólo conseguir el fin, caiga quien caiga, una sociedad que premia al más sinvergüenza y al más mentiroso.La palabra alevosía es una forma sintética de expresar un poco todo ese clima. Cuando el criminal diseña su estrategia, la alevosía es su intento para que la víctima no tenga la más mínima posibilidad de defenderse y creo que es un poco el estado de ánimo en que estamos y que se refleja en este disco.Semana: ¿Cuál es su retroalimentación al exponer a un público su sensibilidad por medio de la música?L.E.A.: No lo sé, y seguramente si pensara en ello ni escribiría. Una canción sale y es una forma de descargarme de una serie de fantasmas que andan por ahí persiguiéndome, o de evitar el siquiatra, que es una forma muy barata de hacerlo. Pero eso es lo que ocurre: cuando acabo un trabajo de estos, quedo bastante aliviado.Lo que sigue después no lo controlo. Probablemente la intención sea la de no sentirme tan solo. Lo que más me gusta cuando alguien me habla de mis canciones es que me digan "me has ayudado a no estar solo".Semana: En el caso musical, ¿cómo se da su proceso creativo?L.E.A.: Cada canción nace de su padre y de su madre, es decir, no hay una regla. Lo que hago, generalmente, es tomar notas sobre cosas que se me puedan ocurrir, una frase, una melodía. Aquellas ideas dispersas van confluyendo unas con otras hasta llegar a un momento en que están ahí, a la espera de que les dé forma definitiva. Cada canción nace de una manera distinta y cuando acabo a veces me hago la pregunta "¿cómo se me ocurrió esto, cuándo empecé esta canción?", y nunca me acuerdo de cómo fue.Semana: Después de tantos años en el mundo del arte, ¿todo lo que ha hecho es de alguna manera su punto de encuentro con la eternidad?L.E.A.: No. Es mi punto de encuentro con mi supervivencia más inmediata. Puedo tener el privilegio de vivir de una actividad que me complace, que me da mucha satisfacción. Esa es la máxima eternidad que busco.

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