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| 10/6/2012 12:00:00 AM

Las 1.280 Almas presentaron su nuevo trabajo

La histórica banda bogotana lanzó su más reciente trabajo discográfico en el que nos acerca a esta ciudad y a este país con canciones como: Infiltrado por terrorismo, surfiando en sangre o La cintura del pacífico.

Allá por 1992, en Bogotá, un grupo de músicos aficionados formaron a la hoy ya legendaria banda de rock bogotana 1280 Almas. ¿Iban con el rock a describir a Bogotá, a Colombia? ¿Cómo iba esta música a retratar una ciudad donde sus habitantes viven como si el espacio que les ha tocado fuera el inadecuado, un caótico laberinto de cemento, de estratos, de pequeños recorridos cotidianos? ¿Con qué sonidos se iba a registrar la agresividad endémica de sus calles, de su insolidaridad con los miles de recién llegados, hijos de la guerra?
 
Las respuestas están en nueve trabajos musicales, cientos de presentaciones en vivo por todo el país y conciertos, muchos conciertos históricos sobre las tarimas de Rock al Parque. Los reflejos de la ciudad capital y de un país que desemboca en ella, recorren la piel de Fernando del Castillo, Leonardo López, Hernando Sierra, Juan Carlos Rojas, Pablo Kalmanovitz (miembros fundadores del grupo) y de Camilo Barstelman (el nuevo baterista); es de esta manera como se puede entender el porqué las historias musicales de las 1.280 Almas describen el resentimiento, la amargura del fracasado, la crueldad y la indolencia del poderoso.
 
Bogotá fue y sigue siendo un nombre para designar varias ciudades irreconciliables, desconocidas entre sí: la del norte, la del sur, la nocturna, la del día, la de los niños, la de los asesinos. Quien intente, en las letras de las canciones de las Almas, rastrear las huellas de un momento y de un lugar encontrará una permanente voz contestataria, descubrirá las guerras del país en las calles de la ciudad y se tropezará también con la fe en el espíritu del hombre; la música de 1280 Almas es también una unión indisociable entre el dolor y la vida.
 
1.280 Almas, Bogotá y esta nación han formado una especie de síntesis sonora entre el desamparo y la alegría. La relación que comenzó en 1993 con Háblame de horror (un casete con doce canciones, producido por el sello independiente Hormigaloca y que se distribuyó en algunas tiendas de discos del centro) continúa hasta hoy, casi veinte años después con Pueblo alimaña, el nuevo disco que las Almas presentaron en sociedad el sábado 29 de septiembre en el teatro distrital Jorge Eliecer Gaitán, escenario de grandes acontecimientos.
 
Pueblo alimaña nos acerca a esta ciudad y a este país; canciones como Infiltrado por terrorismo, surfiando en sangre o La cintura del pacífico nos traen desde todos los rincones, como un viento, a una sociedad desgarrada, a un país que es brutal consigo mismo. Las Almas, como siempre, sin negociar ni pactar con la industria musical ninguno de sus principios como artistas, han cumplido. Larga vida para ellos.
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