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| 5/22/2016 11:07:00 PM

García Márquez, el universal

El Claustro de la Merced en Cartagena fue el lugar escogido por su familia para que reposen las cenizas del nobel de literatura.

“No hemos venido a despedirnos, sino a saludarlo. No nos reunimos aquí para darle el último adiós. Esto es una reunión de amigos y los verdaderos amigos nunca desaparecen, menos aún si se trata de un amigo inmortal.” Con estas emotivas palabras, Juan Gossaín dio su discurso en la ceremonia celebrada esta tarde en la Universidad de Cartagena donde se inauguró el mausoleo y se develó el busto dedicado al escritor Gabriel García Márquez en el que, por disposición de su familia, reposan las cenizas del nobel.

El evento que reunió a personajes de la política y la cultura nacional como el actor y productor Salvo Basile, el director de la Fundación Nuevo Periodismo Jaime Abello, el alcalde de Aracataca Pedro Sánchez, la ministra de cultura Mariana Garcés, entre otros, se desarrolló en el Claustro de la Merced lugar escogido por Mercedes Barcha y sus hijos, presentes en el evento, por su cercanía a la casa que tienen en la ciudad (ubicada en la calle del curato) y por el significado de Cartagena en la vida de García Márquez.

El discurso inaugural a cargo de Edgar Parra Chacón, rector de la Universidad de Cartagena, recordó precisamente la estrecha relación de Gabo con esta ciudad que inició en 1949 cuando, aturdido por los hechos que provocó la muerte del líder político Jorge Eliecer Gaitán en Bogotá, el escritor decidió mudarse a Cartagena y continuar, en un principio, con sus estudios de Derecho en la Universidad de Cartagena.

Estudios que tiempo después abandonaría para dedicarse al periodismo un oficio que aprendió junto a los jefes de redacción de El Universal, primer periódico donde trabajó y en el que publicó los primeros capítulos de su novela La Hojarasca.

Y es que el amor de García Márquez por Cartagena está presente no solo en las conversaciones con sus amigos cercanos como Juan Gossaín, que reveló hoy en su discurso, una charla que sostuvo con Gabito, como se refiere de manera entrañable al nobel,  20 años atrás en el Hotel Caribe y en la que el escritor le confesó que “la gente sabe que a mí me gusta vivir en Cartagena, pero me gustaría más que me enterraran aquí”.

Mateo García, uno de los nietos de García Márquez, leyó algunos fragmentos de la obra Vivir para contarla, obra autobiográfica del nobel en la que hace alusión a Cartagena con un profundo cariño.

Busto de Gabriel García Márquez. El compositor Adolfo Pacheco interpretando Mercedes, uno de  los vallenatos preferidos de García Márquez. Foto: Archivo Semana.

El gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz y la Ministra de educación encargada, Natalia Ariza, también celebraron que los restos del escritor retornaran a la ciudad del caribe que lo vio nacer en la literatura y que fue el escenario de algunas de sus primeras crónicas. Ariza agregó, además, que la obra del escritor debe ser fuente de inspiración para los colombianos, especialmente, para aquellos que ocupan esa alarmante tasa del 50 por ciento que en el último año no leyó ni siquiera un libro.

Para la adecuación del claustro académico en las que hoy reposan las cenizas del nobel, la Universidad de Cartagena invirtió 581 millones de pesos. Del total invertido el Ministerio de educación aportó el 88 por ciento de los recursos.

El busto, esculpido por la artista británica Katie Murray, fue revelado a las 6:15 de la tarde mientras la sinfónica de Cartagena interpretaba la música de Adolfo Pacheco. El evento se cerró con el maestro Pacheco quién interpretó canciones como El Mochuelo y Mercedes y recordó que este vallenato era el himno nacional en la casa de Gabriel García Márquez, como él mismo solía decir.

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