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| 4/10/1995 12:00:00 AM

LAS CUERDAS DE MI GUITARRA

La fundación sueca Amigos de la Guitarra ha escogido a Bogotá para que sea la sede del Festival Internacional de Guitarra. Son seis países y 17 intérpretes.

COMO INSTRUmento solista, la guitarra, el instrumento favorito de Héctor Berlioz, súbió al escenario de concierto el siglo pasado en España, gracias a la obra de tres compositores: Fernando Sor, Dionisio Aguado y Francisco Tárrega. La aparición de Andrés Segovia, el indiscutible rey del instrumento en este siglo, le dio dimensión internacional.
No es exagerado decir que la guitarra de concierto está tan universalmente aceptada como las tradicionales cabezas de la vida musical, el piano y el violín.
En la segunda mitad de este siglo la guitarra dejó de ser un fenómeno exclusivamente español. Su interpretación -y hasta fabricación- es fenómeno masivo en Japón,-Gran Bretaña, Alemania, Australia, Hispanoamérica. Cada país ha hecho aportes fundamentales en la técnica y el repertorio y prácticamente ha creado su propia escuela.
Colombia naturalmente no es ajena a este fenómeno. Los intérpretes nacionales se han formado en los más diversos conservatorios de Europa y han conseguido importantes reconocimientos en el exterior, a tal punto que no sería exagerado decir que algunos de ellos son más conocidos en el exterior que en el mismo país.
La realización del I Festival de Guitarra Ciudad de Bogotá, que se desarrollará en el Auditorio Skandia entre los días 21 y 25 de marzo, es una iniciativa de la fundación Amigos de la Guitarra de Suecia a través de un programa que integra ciudades de importante trascendencia cultural como Friburgo, Barcelona, Estocolmo, Buenos Aires. Sin embargo, lo realmente atractivo del evento radica en la amplitud del espectro estético que se cubrirá.
Aunque, como es apenas natural, el centro de gravedad del evento gira alrededor de la interpretación del llamado repertorio 'clásico', no se han hecho de lado estilos alternativos, como la estética latinoamericana, la romántica y la flamenca. Cada noche el público cuenta con la posibilidad de apreciar el arte de por lo menos tres intérpretes 5 de diferentes escuelas y nacionalidades.
La nómina de artistas incluye figuras de la trascendencia de Arnaldur Arnarson de Islandia, Juan José Falú de Argentina, el dúo de Borje Sandquist y Mats Norrefalk de Suecia. Los colombianos seleccionados son: Carlos Posada, de escuela clásica, el cuarteto de Juan Mario Monroy, Roberto Martínez, Marifé y Roberto Barragán, un colombiano especialista en flamenco.
Para Carlos Posada, formado en la Hochschule de Viena y con una importante trayectoria, se trata sin duda de una oportunidad única, "por el hecho de estar en contacto con fenómenos tan vanguardistas como la propuesta musical e instrumental de los suecos, por las puertas que se abren a los intérpretes nacionales en el exterior y sobre todo porque luego de muchos años la guitarra vuelve a ocupar el estrado del protagonismo musical en Colombia".

NOVEDADES

GLUCK: BALLET PANTOMIMES
DON JUAN, SEMIRAMIS
TAFELMUSIK. BRUNO WEIL
VIVARTE
BRUNO WEIL con su orquesta de instrumentos de época trae dos obras musicales del 'reformador' Christoph W. Gluck. Son ballets cortesanos de la segunda mitad del siglo XVIII. Pantomimas de Gasparo Angiolini, el coreógrafo y maestro del ballet de la corte vienesa. Dos temas que para fin del siglo XVIII y principios del XIX fueron indispensables: el mito de Don Juan y la legendaria Semiramis. El sonido de la orquesta es glorioso, fiel al estilo. La batuta de Weil tiene vitalidad y entiende el propósito de danza de las partituras, sin caer en la tentación de hacer 'sinfonismo' donde no lo hay pero sin descuidar el sabor grandilocuente del espectáculo.

CALLAS
THE LAST NORMA
CALLAS, COSSOTTO,
CHECCHELE, PRETE
LEGENDARY RECORDINGS
UN DOCUMENTO para los iniciados en el arte de María Callas. Registra la última noche de ópera de la diva en mayo de 1965 en la Opera de París con Norma de Bellini. Callas canceló su aparición en el acto final. Aunque el sonido es deficiente, el documento es invaluable: la voz de la diva es una ruina, hay agudos frustrados y no siempre logra la limpieza en las vocalizaciones belcantísticas del personaje de Bellini. El disco, sin embargo, alcanza a transmitir la grandeza interpretativa de la más importante soprano de este siglo: Callas es una ruina, pero la ruina de un monumento.

BOULEZ SCHOENBERG
PIERROT LUNAIRE, LIED DER
WALDTAUBE, ERWARTUNG
NORMAN, MARTIN, MINTON,
BAREMBOIM
SONY CLASICAL
SCHOENBERG ES uno de los compositores grandes de este siglo y Pierre Boulez es su profeta, podría decir el encabezamiento de este disco que parece conciliar las antípodas de ser asequible al experto y también al aficionado que, por un cierto temor, no se atreve a aproximarse a este tipo de música. El Lied de Waldtaube es el desarrollo de un fragmento del final de la primera parte de los Gurre-lieder. Erwartung, Espera, es un monodrama en un acto. Son obras para soprano, en voces soberbias, Janis Martin en la primera y una colosal Jessye Norman en la segunda. En el centro está el Pierrot, posterior a las anteriores obras, con intérpretes de primera línea: Yvonne Minton en la parte vocal, Daniel Baremboim al piano, Pinchas Zuckermann en el violín. Más no se puede pedir.
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