Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/06/05 00:00

¿Las últimas apuestas?

Con buenos resultados de audiencia, aunque dentro del promedio, 'Caracol' estrenó hace dos semanas 'El aprendiz' colombiano.

Jean-Claude Bessudo

Ya no con la misma campaña de expectativa con que llegaron Expedición Robinson, Protagonistas de novela y Popstars se estrenó hace dos semanas El aprendiz, la adaptación criolla del concurso ideado por Donald Trump para enseñar a hacer dinero. Sin embargo su sintonía no ha roto récords de audiencia como han solido hacer los demás realities de la televisión nacional.

De todas maneras la última semana de mayo El aprendiz hizo parte de los cinco programas más vistos en el país junto con Desafío 20.05 y a las telenovelas de Caracol La saga, negocio de familia y Dora la celadora. Acumuló cuotas de pantalla de 42,6 por ciento para sus emisiones de lunes a viernes y 44,5 por ciento para las galas de los domingos cuando se elimina un concursante. Sin embargo, Desafío 20.05 marcó resultados superiores al oscilar entre 52,1 y 53,5 por ciento de share.

Este formato que enseña a ser creativo en los negocios, a administrarlos y proyectarlos fue creado en enero de 2004 por el millonario estadounidense, quien unió esfuerzos con Mark Burnett Productions y NBC para producir y protagonizar su propio reality show. Al principio batió récords de rating, pero hoy en día su acogida ha mermado. La primera semana de mayo de 2005 el ranking de los programas más vistos en Estados Unidos fue liderado por CSI con 26,6 millones de personas y 16,3 por ciento de rating, seguido entre otros programas por Mujeres desesperadas, American Idol, Survivor, Todos quieren a Raymond y apenas en el puesto número 20, con 12,9 millones de seguidores, aparece la segunda temporada de El aprendiz.

La adaptación, que según las cifras de Ibope muestra una mayor atracción por el público femenino y de los espectadores mayores de 25 años, especialmente entre 25 y 39 años, inició tal como la original con pruebas sencillas -que se supone se irán complicando cada día- como vender flores en la calle u organizar un evento. Denota un esfuerzo importante del equipo de producción gracias a la asesoría de los productores estadounidenses. Pero el Trump local -Jean-Claude Bessudo- puede no constituir una figura muy popular y admirada, sino más bien un desconocido para la mayoría de los televidentes potenciales. En ese sentido hubiera encajado mejor como prototipo de empresario adinerado un Arturo Calle.

En términos de forma y manejo no es tan ágil como la versión original. Cada prueba se desarrolla durante toda una semana, el viernes se sabe qué grupo ganó y el domingo es eliminado un participante del grupo perdedor. Pero en la versión de Trump la prueba sucede en un día, tiene mucho movimiento, es condensado y por lo tanto más atractivo. Se hace evidente que los canales nacionales buscan quemar muy despacio los últimos cartuchos de un formato de televisión real que cada vez se hace menos y menos acogedor.

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