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| 2/20/2010 12:00:00 AM

Las vísperas de la muerte

Mezcla de reportaje y ficción, este libro es considerado uno de los mejores de Tomás Eloy Martínez.

Tomás Eloy Martínez
Lugar común la muerte
Monte Ávila, 1978
219 páginas


En 1996  yo dictaba clases de Literatura y andaba deslumbrado con Santa Evita. Una novela que rápidamente había ganado el beneplácito de los lectores y de la santísima trinidad: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes no ahorraron sus elogios y al unísono coincidieron en que era la mejor novela latinoamericana en muchos años. Quizá, el esperado recambio después de la sequía que siguió al boom. Por eso, cuando supe que Tomás Eloy Martínez estaría en una librería bogotana, no resistí la tentación de hablar con él. Por cierto, resultó ser un hombre cálido, generoso, atento. Estaba entre feliz y sorprendido de que la gente creyera que las mentiras que había dicho sobre Evita fueran tomadas por verdades, y los hechos ciertos, rigurosos, como un producto de su imaginación. Toda una revelación que me ayudó a entender su estética, sus enroques del periodismo a la literatura. Si Truman Capote en A sangre fría contó la realidad con técnicas literarias, el gran aporte de Tomás Eloy fue el de invertir esa fórmula: contar la ficción con técnicas periodísticas. El reportaje, las entrevistas, al servicio de corregir la realidad. "Gracias por existir", le dice Evita a Perón en el momento preciso para conquistarlo. Desde luego, una mentira histórica, pero qué bonita y qué necesaria en la verdad poética de la novela.

Sin embargo, faltaba la mejor sorpresa. A la hora de los autógrafos, lo que despertó su emoción no fue el ejemplar de Santa Evita, sino otro que también llevaba para el consabido ritual: Lugar común la muerte, editado en Caracas, donde había vivido su exilio de las dictaduras argentinas. "Es mi mejor libro", me dijo. Y estampó su firma: "Para Luis Fernando, por haber encontrado esta rareza. Su amigo, T.E.M." Ahora que acaba de morir, he vuelto a leerlo, por obvias razones. No podría decir si es su mejor libro, pero sí que es un gran libro. Ahí está la esencia de Tomás Eloy: el buen periodista y el buen escritor. Aunque ustedes tienen la palabra: esta 'rareza' fue reeditada y pronto llegará a Colombia.
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