Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/05/09 00:00

Latinos del mundo, uníos

Llega al Mambo una completa muestra de la colección Cisneros, de Venezuela. "Diálogos. Arte latinoamericano" ofrece un completo recorrido desde el siglo XVIII hasta la actualidad.

En primer plano, 'Bolas criollas', del venezolano Francisco Narváez. Al fondo, la escultura 'Torre Machupichu', de Eduardo Ramírez Villamizar.

Lo primero que el espectador encuentra al ingresar al Museo de Arte Moderno de Bogotá es una mezcla de diferentes momentos del arte latinoamericano, desde el siglo XVIII hasta ahora, con un mismo eje: ?Lo autóctono y lo extranjero?. A la imponente Torre Machupichu del colombiano Eduardo Ramírez Villamizar (1923-2004), concebida en hierro, se contrapone por ejemplo la obra del argentino Víctor Grippo (1896-1988) Analogía IV, que consiste en una mesa protegida por un mantel (mitad negro, mitad blanco), con dos platos: uno contiene tres papas en plexiglas y el otro tres papas de verdad en lo que se plantea como un contraste entre el mundo real y el artificial. Hay obras para todos los gustos. En ese mismo piso (el primero) también hay pinturas del uruguayo Joaquín Torres García (1874-1949), considerado el padre del constructivismo, y también paisajes un poco más tradicionales como los trabajados por el venezolano Francisco Narváez. Esta es la primera de las siete fases en las que está dividida la exposición Diálogos. Arte latinoamericano de la Colección Cisneros, cuya sede es Venezuela y que acaba de llegar a Bogotá con casi 100 obras. Los otros ejes temáticos son: ?Diálogos con el otro?, ?Paisaje?, ?Estéticas de la luz?, ?A tiempo?, ?Dibujar/desdibujar? e ?Introspección?. La colección tiene a varios de los artistas más destacados del arte del siglo XX. Desde el venezolano Armando Reverón (1889-1954, famoso por su manejo de la técnica impresionista), pasando por su compatriota Jesús Rafael Soto (1923-2005, pionero del arte cinético), hasta nombres como Gego (1914-1994), Ana Mendieta (1948-1985), Cildo Meireles (1948), Guillermo Kuitca (1961), Vik Muñiz (1961) y Lygia Clark (1920-1988), entre otros. De Mendieta, por ejemplo, hay registros fotográficos de algunas de sus obras que la mayoría de las veces tienen una estrecha relación entre su cuerpo y la tierra. Las fotografías la muestran desnuda generalmente en paisajes o terrenos desolados. Mendieta es una artista convertido en mito por su temprana salida de Cuba, por su relación con el artista Richard Long y por un suicidio que ha dado para todo tipo de historias. Kuitca, uno de los creadores argentinos más conocidos en la actualidad, tiene un par de obras que permiten acercarse a su trabajo. Una de ellas está hecha sobre un colchón, como si se tratara de un mapa muy personal de recorridos por ciudades y pueblos del Reino Unido. Aunque la muestra está organizada en estos siete momentos propuestos por el curador Ariel Jiménez, muchas de las obras podrían moverse dentro de los ejes temáticos sin desentonar. En el área de ?Diálogo con el otro?, una obra del brasileño Jac Leirner consiste en una serie de documentos compilados, unidos y puestos de pie sobre el piso que se constituyen en la serie de sobres remitidos entre dos entidades durante varios meses (entre ellas, el MoMA de Nueva York) para planificar una exposición suya. El artista agrupó esos sobres que ahora son su obra poniendo de manifiesto los trámites que hacen posible el arte. Waltercio Caldas, en "La estética de la luz", expone un espejo que en el rincón inferior derecho tiene un pequeño bombillo rojo que se enciende si el espectador así lo desea. Si eso ocurre, no pasa nada, sólo es un bombillo encendido y un espejo que ?invita a mirarnos?. Del mismo artista hay una obra mucho más impactante llamada Los Velásquez, una reproducción novedosa de Las Meninas de Velásquez pero sin ningún personaje. Gyula Kosice, con Estructura lumínica, emplea el neón para trabajar directamente esa "estética de la luz" mientras que, en el otro extremo, una pintura de Armando Reverón plantea el mismo problema de una manera totalmente diferente. La exposición en general es un recorrido por la pintura figurativa y abstracta, pero también por la escultura, las ins talaciones y el video arte. Predominan los artistas brasileños (un país de mucho dinamismo en el siglo XX) y los venezolanos. El arte colombiano también está presente con obras de Óscar Muñoz, José Alejandro Restrepo, María Fernanda Cardoso, Rodrigo Facundo, Luis Fernando Roldán, Danilo Dueñas, Feliza Bursztyn y el ya mencionado Ramírez Villamizar. De ellos hay obras muy destacadas como Los narcisos, de Muñoz, y Paso del Quindío, de Restrepo. ?Lo importante de esta exposición es pensar la diversidad cultural desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Desde planteamientos críticos y políticos de los artistas hasta visiones más ingenuas. Es curioso mirar, por ejemplo, cómo se ha trabajado el tema del paisaje por diferentes artistas?, dice Jiménez. La muestra estará abierta al público hasta finales de junio. Un acercamiento a diversos momentos del arte latinoamericano, reunidos por una de las colecciones más grandes del continente.

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