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| 6/15/2013 4:00:00 AM

Léa Seydoux, la diva silenciosa

Ella es la actriz joven favorita de los franceses y acaba de ganar la Palma de Oro.

La Palma de Oro es, tal vez, el mayor reconocimiento al que puede aspirar un cineasta. Para sus ganadores ha significado la consagración, y muchos otros grandes realizadores han visto pasar sus carreras sin recibir ese esquivo honor. Por eso resulta tan sorprendente que una jovencita de apenas 27 años haya ganado, hace un par de semanas, el mayor galardón del prestigioso festival de la riviera francesa. Se trata de la actriz Léa Seydoux, a quien muchos consideran la próxima gran estrella del cine europeo.

Ella recibió el premio el pasado domingo 26 de mayo por su participación en la cinta La vie d’Adèle, dirigida por Abdellatif Kechiche. Por primera vez en la historia del festival, la Palma de Oro fue compartida por el director, de origen tunecino, y las dos protagonistas: Seydoux y Adèle Exarchopoulos. El jurado, presidido por Steven Spielberg, consideró que el aporte de las dos jóvenes actrices era fundamental para el éxito de la cinta.

Seydoux tiene fama de tener un temperamento difícil y de ser poco amable con la prensa. Así lo demuestra cuando recibe a SEMANA en un lujoso hotel de París, para una entrevista. La joven, que asegura estar resfriada y agotada, es displicente y parece poco interesada en responder las preguntas. Mira todo el tiempo su celular y pocas veces levanta sus ojos intensamente azules. “Fue un rodaje complejo, porque Abdellatif es muy exigente. Yo no conocía a Adèle, que interpreta a mi pareja y el ambiente íntimo fue difícil de lograr”, dice sobre su trabajo en la cinta premiada.

En la cinta, Seydoux hace el papel de una joven homosexual que seduce a otra chica menos experimentada. La relación entre las dos se vuelve cada vez más intensa y hay varias escenas sexuales muy subidas de tono. “Cuando empecé a trabajar con Kechiche y se lo comentaba a la gente, pocos sabían quién era, a pesar de ser un director muy respetado. El tema desde luego era controvertido porque las relaciones entre mujeres, aun en países como Francia, siguen siendo un tema tabú”, dice. A pesar de la dificultad, los críticos coinciden que las representaciones de Seydoux y Exarchopoulos son muy naturales. 

Pero esta no es la primera vez que Seydoux representa a una mujer gay. En Les Adieux à la reine, de Benoît Jacquot, que se verá pronto en Colombia, interpreta a una lectora que mantiene una relación ambigua con la reina María Antonieta. Sobre ese rol, del año pasado, comenta: “Es un personaje extraño, del que no se revela mucho. Es el espectador quien debe decidir qué piensa sobre ella. No hice mucha investigación histórica, pues quería que fuera una chica contemporánea, con problemas actuales”. 

Seydoux pertenece a una de las familias más poderosas del cine francés: es nieta de Jérôme Seydoux, presidente de Pathé, y sobrina de Nicolas Seydoux, presidente de Gaumont, las mayores productoras del país. A su corta edad tiene una trayectoria bastante reconocida: trabajó con Quentin Tarantino en Bastardos sin gloria, con Woody Allen en Medianoche en París, con Ridley Scott en Robin Hood y en la más reciente versión de Misión imposible. Próximamente estará en la nueva película de Wes Anderson y en una nueva adaptación de La bella y la bestia, junto a Vincent Cassel. 

Sobre esos nuevos papeles revela pocos detalles, solo que: “Me gustan los personajes misteriosos, que no tienen pasado, que son un rompecabezas que toca armar”. Tal vez como ella misma: una diva de pocas palabras. 
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