Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/4/2007 12:00:00 AM

Lecciones magistrales

En el Taller Internacional de Arquitectura, que se realiza cada año en Cartagena, maestros de todo el mundo diseñan y debaten sus ideas con los mejores estudiantes del continente.

Generalmente las buenas ideas en la arquitectura surgen justo cuando no se está pensando en arquitectura. Se dan, por ejemplo, cuando el arquitecto camina desprevenidamente por una ciudad pero con la mirada aguda frente el entorno. El maestro mexicano Carlos Mijares dice que la actitud permanente de un arquitecto debe ser "alerta ante la sorpresa y dispuesto al asombro".

Eso es precisamente lo que busca el Taller Internacional de Arquitectura de Cartagena, que organiza la facultad de arquitectura de la Universidad de los Andes y que desde hace ocho años dirigen Carlos Campuzano y Felipe González-Pacheco, dos reconocidos arquitectos y catedráticos ganadores de varios premios nacionales e internacionales. Es un foro de discusión que brinde a los estudiantes herramientas para descubrir los hechos más importantes y expresivos de una ciudad, porque sólo así se pueden generar respuestas de diseño adecuadas a las necesidades de la gente y del lugar.

Un foro de primer nivel. Porque no es común ver reunidos en un mismo salón a arquitectos como los mexicanos Carlos Mijares, Isaac Broid, Miquel Adriá, Agustín Landa y Felipe Leal haciendo correcciones sobre una maqueta mientras Daniel Bonilla, Álvaro Barrera, Fernando de la Carrera, Lorenzo Castro y Teodoro Fernández -sólo por mencionar algunos- revisan los avances de otro grupo de trabajo. Incluso, en talleres pasados han participado profesores de la talla de Rogelio Salmona y Kenneth Frampton. "Inicialmente el taller era exclusivamente para estudiantes de Los Andes, después se convirtió en un encuentro nacional de diferentes facultades. Hace ocho años se reorientó con un enfoque internacional, sobre la base de convertirlo en un taller latinoamericano", explica González-Pacheco.

Durante el mes de julio el Museo Naval, en pleno centro histórico de Cartagena, recibe cerca de 200 estudiantes, profesores y conferencistas provenientes de todo el mundo. En este espacio se discute y reflexiona acerca de cómo realizar una intervención arquitectónica en un centro histórico. La metodología del taller establece seis terrenos ubicados estratégicamente en la periferia de las murallas para que los alumnos, divididos en grupos de trabajo de cuatro personas, planteen un proyecto de acuerdo con un programa también definido. Las grandes preguntas que surgen entonces son: ¿cómo se debe intervenir arquitectónicamente un lugar que es patrimonio histórico de la humanidad? ¿Se deben hacer reproducciones historicistas que recuerden el pasado, o edificios contemporáneos que lo contrasten?

Son muchas las preguntas y poco el tiempo de trabajo, por eso el ritmo es intenso. Los alumnos avanzan por diferentes etapas apoyados en actividades como clases de expresión (croquis y acuarela) y conferencias que les permiten aproximarse mejor a la realidad de la ciudad. En los primeros días recorren las calles junto a un fotógrafo profesional, quien les enseña cómo descubrir ángulos valiosos de una construcción, y con historiadores que explican los sucesos que se esconden detrás de cada plaza o edificio.

De ahí en adelante se inician las discusiones de diseño. Todas las correcciones se discuten sobre maquetas de trabajo, planos y dibujos que quedan registrados en una bitácora que llevan los estudiantes como guía de su trabajo. Es difícil precisar el final de cada jornada porque al salir del salón empieza quizá el momento más enriquecedor del día, en mitad de una comida o de un paseo por las murallas, acompañados por un profesor. "Queremos brindar una educación que eleve la autoestima de los estudiantes. No creo en los métodos educativos que castigan y reprimen, menos en la arquitectura. Por eso aquí las jerarquías no existen y los alumnos entablan una relación de amistad y no de solemnidad con los profesores", explica Campuzano.

Al final del mes queda claro que el resultado de los proyectos no es lo más importante. El método y las herramientas de trabajo son los grandes valores que se llevan los estudiantes. También el recuerdo de una ciudad que aprendieron a leer entre líneas. El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer dice que lo más importante que le ha dado la arquitectura son sus amigos. En el Taller Internacional de Arquitectura de Cartagena se construyen ideas y se hacen amigos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.