Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/28/2012 12:00:00 AM

¿Liberación?

La última novela de Sándor Márai evoca el cruento cerco a Budapest al final de la Segunda Guerra Mundial y se adentra en los efectos psicológicos de la violencia.

Sándor Márai
Liberación
Salamandra, 2012
158 páginas
 
La editorial Salamandra, al mejor estilo de las viudas literarias, sigue sacando obras del baúl de Sándor Márai. La última se titula Liberación y es una novela corta que escribió entre julio y septiembre de 1945 en Leányfalu, un pueblo de veraneo sobre el Danubio, cerca a Pest. El dato no es secundario. Allí Márai había llegado en busca de un lugar apacible para escribir y huyendo del cruento cerco a Budapest durante la Segunda Guerra Mundial, que duró casi dos meses –finales de diciembre de 1944 a febrero 13 de 1945– y que le costó la vida a 40.000 civiles, 80.000 soldados del Ejército Rojo y 38.000 integrantes de las fuerzas de ocupación nazi.
 
El refugio le duraría muy poco: precisamente por Leányfalu entraron los soviéticos en su ruta hacia la capital húngara. Y, junto con otras casas de escritores y burgueses, escogieron la suya como alojamiento militar y taller mecánico. Acosado por los forzosos visitantes, padeció la misma violación a la intimidad y la misma sensación de hacinamiento que sufren los personajes de su novela en el sótano de un edificio de Buda, improvisado como refugio antiaéreo. Liberación es casi una respuesta inmediata a los hechos ocurridos. Literatura de urgencia con gran valor histórico y documental; también, según su reconocida capacidad de análisis, una honda reflexión sobre la degradación moral y psicológica que produce una guerra: "Porque la guerra no ha sido solo bombas y proyectiles, peligro mortal, decretos odiosos, persecuciones crueles, no. La guerra también estaba en su alma".

Liberación se aleja entonces de los tríos y las pasiones amorosas, temas a los que nos tenía acostumbrados en sus exitosas novelas anteriores. Y se acerca, más bien, a sus textos autobiográficos y a sus memorias: Confesiones de un burgués y ¡Tierra! ¡Tierra! De alguna manera, es la explicación de su largo exilio. Cuando Budapest es liberada, Márai regresa de Leányfalu y encuentra su apartamento destruido y con él su preciada biblioteca de 6.000 volúmenes. Liberación fue escrita con premura en una casa prestada y con la convicción de que ‘el escritor burgués’ no tendría cabida en la nueva sociedad regentada por los soviéticos.
 
Erzsébet, la joven protagonista de la novela, después de su encuentro con un soldado ruso cuando los alemanes han empezado su desbandada, piensa lo siguiente: "El inmenso caos, la guerra que se había apoderado de mí, ha tocado a su fin. Ahora viene otra guerra. Sabe que este fin no significa el final definitivo de la contienda; a lo sumo ha acabado un tipo de guerra, pero ahora comienza otro diferente. No la paz, no". En pleno año de 1945, tras la ansiada liberación de los nazis y sus esbirros húngaros, cuando los temibles militantes de la Cruz Flechada, que aún con la certeza absoluta de su derrota seguían matando judíos y disidentes hasta el último momento, Márai tuvo la lucidez de ver que con los rusos los malos tiempos para su país estaban lejos de acabarse.

El arte de Márai consiste en intercalar en dosis apropiadas la introspección y la acción. Sus personajes monologan al tiempo que la narración avanza. Mientras nos adentramos en los efectos psicológicos de la guerra a través de la mente de los protagonistas, tres secuencias narrativas se definen claramente en esta novela: la convivencia de Erzsébet Sos con su padre, un célebre astrónomo que se niega a colaborar con el invasor y por ello es obligado a esconderse, la convivencia infrahumana de 40 personas en un sótano y el desenlace dramático que tendrá el encuentro de un soldado ruso con la joven Erzsébet. El compromiso con la verdad nunca hace olvidar al narrador su compromiso con el interés del lector. La segunda parte, a mi juicio la más lograda, muestra en detalle de qué manera, ante las situaciones extremas de miedo, humillación y hacinamiento, los seres humanos se despojan con facilidad de sus frágiles capas de civilización. La comparación con Ensayo sobre la ceguera de Saramago es inevitable. Al horror se le puede siempre agregar más horror. Con una diferencia: en la novela de Márai no hay lugar a la redención.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.