Martes, 21 de octubre de 2014

| 2013/01/26 00:00

Lincoln

La cinta de Steven Spielberg no es una biografía del presidente de Estados Unidos. Es una reflexión sobre cómo las grandes reformas políticas no siempre se logran limpiamente. ***

La película se centra en algunos meses de la vida de Lincoln (Daniel Day-Lewis) que fueron fundamentales en su presidencia. Su esposa (Sally Field) fue una pieza clave en ese momento.

Director: Steven Spielberg

Guion: Tony Kushner, basado en el libro de Doris Kearns Goodwin.

Actores: Daniel Day-Lewis, Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader.

Esta película no es, como su título sugiere, una biografía de Abraham Lincoln. No habla de su infancia en el oeste, ni de su formación autodidacta, ni de cuando se hizo abogado y luego político en Illinois. Tampoco de su ascenso en el Partido Republicano hasta ser elegido presidente en 1861 y luego en 1864. De hecho, se limita a narrar cuatro meses entre enero y abril de 1865. Pero aun así es una película ambiciosa. 

Fueron meses turbulentos: la guerra civil llevaba cuatro años y Lincoln trataba de que la Cámara de Representantes pasara una enmienda constitucional, aprobada por el Senado el año anterior, que abolía la esclavitud. Las primeras imágenes muestran una batalla de la guerra civil casi monocromática, enlodada, brutal y caótica. Una bota de un soldado hundiendo el rostro de un rival en el fango para ahogarlo muestra lo que estaba en juego.

Es una de las pocas secuencias de guerra, porque lo que examina la película son los corredores del poder donde encuentra que los grandes ideales (en este caso la igualdad entre los humanos) aterrizan no muy limpiamente. 

La mayor parte de Lincoln sucede en interiores oscuros y poco hospitalarios. La Casa Blanca está abarrotada de cosas, sus paredes forradas con papel de colgadura y pinturas, con muebles por todas partes y un desorden de gente. Hay velos y cortinas en las ventanas y una sensación de encierro y falta de aire; gracias a la estupenda fotografía de Janusz Kaminski la luz es un personaje más. La figura de Lincoln no termina de fusionarse con ese mundo caótico. En la interpretación de Daniel Day-Lewis (impresionante, como es usual en él), parece un tío excéntrico, ligeramente autista, que sonríe hacia adentro como si en su mente retumbaran otros tiempos.

La película sugiere, con la música y la reacción de la gente que lo oye, que parte de su atractivo reside en ese carácter abstraido. Cuando cuenta historias que no tienen una relación tan clara con lo que pasa, Spielberg tiende a cerrarlas con un motivo musical de trompetas al mismo tiempo melancólico y heroico que aumenta de volumen como para contagiarnos de la adoración que sus interlocutores demuestran en sus rostros.

La tensión central de la película es política y es una carrera contra el reloj. Lincoln debe hacer pasar la enmienda antes de firmar la paz y hay una delegación del sur en camino. Necesita 20 votos de sus rivales demócratas, así que vemos el forcejeo, nunca limpio, de la política.

La tarea recae en tres tipos bigotudos (lo que hoy llamaríamos lobistas) y lo hacen como parece ser usual en la política: ofreciendo puestos y chantajeando. La otra forma de convencimiento, seduciendo y apelando al sentido moral de sus interlocutores, queda en manos de Lincoln. 

Estos tres personajes le dan un toque de ligereza a una película más bien pesada y grandilocuente. Quizás sea una muestra de valentía el haber preservado el carácter remoto y opaco de su personaje principal, pero tiene como consecuencia que es más fácil admirar que establecer una conexión emocional con su protagonista.

CARTELERA **** Excelente  ***1/2 Muy buena  *** Buena   **1/2 Aceptable  ** Regular   *Mala   


Wanderlust ***

Comedia incómoda y con toques improvisados sobre una pareja de yuppies que terminan viviendo en una comuna hippie.

Jugando por amor ** 1/2

Un exfutbolista debe encontrar la manera de madurar por el bien de su exesposa y su hijo en esta comedia difusa de suburbio estadounidense. 

Lo imposible ** 1/2

El tsunami que arrasó con Tailandia en 2004 dispersa a una familia de turistas en esta película impresionante y manipuladora.

Jack Reacher **

Lo único que medio redime a esta película de su naturaleza pedestre y televisiva es el villano interpretado por Werner Herzog.

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