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| 4/29/1985 12:00:00 AM

"LINEA CALIENTE"

Un programa de radio permite a los colombianos airear los problemas que no pueden ventilar en el diván de Freud.

¿"Por qué será que mi señora se pone tan brava a veces y cuando llego a la casa encuentro que se ha trasteado al cuarto de los niños y a la mañana siguiente ninguno de los tres me habla?" La pregunta lanzada así, de repente, por un oyente de una emisora de radio, suena exótica. La tentación de quienes la escuchan es quedarse en la sintonía para averiguar qué es lo que pasa. Una voz femenina, suave, inquiere: "¿Pero qué es lo que usted hace para que eso suceda?" La voz masculina contesta: "Mire, doctora Nader, yo sé que tengo mis vicios y hay noches en que llego drogado a mi casa. Pero yo no les hago nada como para que tengan esa reacción conmigo.... ". Esta es apenas una de las muchas "perlas" que, noche tras noche, de lunes a viernes entre 11 y 12, la doctora Lucía Nader, 32 años, casada, dos hijos, psicóloga de la Universidad del Valle y magister en psicología clínica, tiene que enfrentar por la cadena Caracol.
" La hora de Lucía Nader" que está saliendo al aire desde el 24 de enero, constituye una peculiar interpretación de la hot line gringa y europea, un servicio que se presta a quienes pudiera llamarse "los insomnes tristes", pero que a diferencia de otros países, aquí no se hace privadamente, sino por radio. Aunque Lucía Nader ya había hecho sus pinitos en este sentido (en el programa que conduce Elkin Mesa a las 9 a.m. en Caracol), al tomar por su cuenta tres minutos para tratar problemas de comportamiento, y después en un espacio de media hora que hacía desde Cali sobre sexualidad humana, la propuesta de establecer esta "línea caliente" le sonó rara al principio. "Lo pensé dos veces. El horario era difícil para mí y tenía no sólo una gran responsabilidad profesional, sino ante todo un compromiso muy grande con la gente que consultaba. Lo acepté y la respuesta ha sido hasta ahora favorable".
Lo que la doctora Nader califica modestamente de "favorable" son cerca de 25 llamadas por programa, de las que sólo puede atender al aire seis o siete. Pero no fue así los primeros días, cuando gran parte del espacio tenía que rellenarse con cortinas musicales y comentarios para completar el tiempo. Poco a poco, la gente fue venciendo su timidez hasta el punto de que hoy, paradójicamente, el programa de Lucía Nader atiende al aire las llamadas "más privadas" de los colombianos. Por eso no es raro escuchar diariamente casos sobre relaciones de pareja y problemas sexuales de la más variada índole, dentro de los cuales cada vez son más comunes los que plantean personas homosexuales y hombres que afirman no haber encontrado satisfacción con ningún tipo de relación. Un caso reciente lo constituye el de un hombre que decía: "Doctora Nader, le cuento que no me dan ganas de tener relaciones sexuales con mi esposa. Yo creo que el problema radica en que ella tuvo un amante y yo cada vez que lo intento me acuerdo del otro hombre que ella tuvo. Y nada, no puedo. ¿Qué podría hacer?" Pero también hay otros tipo de llamadas como la que hizo hace pocos días una señora, quien "acusó" a su nuera de malos tratos a su hijo. Afirmó que éste había llegado un día con una herida en la mejilla, producto de una rabieta de su esposa que le había dado con la plancha. Para su sorpresa, el psiquiatra invitado ese día le dijo: "las suegras no deben meterse". Como quien dice: allá el hombre si se deja "mansalviar" de su mujer. El problema es de ellos.
Actualmente la doctora Nader, su asistente, la periodista Nohora Correa, y el psiquiatra o psicólogo invitado, a pesar de que cuentan con seis líneas telefónicas con frecuencia se ven a gatas para que la gente que ya ha obtenido su respuesta cuelgue y le ceda el turno a otro insomne angustiado.
"El objetivo del programa no es, en ningún momento, el de hacer terapia por radio", afirma la doctora Nader y agrega que lo que se pretende es que "la persona angustiada encuentre a alguien que la oiga. Es probable que la respuesta no la deje satisfecha y se pueda sentir desencantada, pero en la mayoría de los casos, al encontrar que alguien la oye sin recriminarla y sin hacer juicios de valor sobre su comportamiento, la alivia mucho". Los hombres son los que más consultan sobre problemas sexuales y lo hacen especialmente los viernes, al parecer mientras sus mujeres ven por TV alguna de las telenovelas de moda: "Los ricos también lloran" o "El derecho de nacer". Los problemas más comúnmente consultados se refieren a disfunciones eyaculatorias y a la necesidad de orientación sexual en general. Pero también proliferan preguntas sobre comportamiento de los hijos o problemas de soledad, depresión, aburrimiento o rechazo.
Para quienes se preguntan sobre el por qué del éxito de este tipo de programas, en los que se necesita "mucho valor para hacer esa especie de strip-tease mental que supone exponer problemas muy íntimos y personales", podría haber una respuesta tentativa: la salud mental de los colombianos no es propiamente para darlos de alta y ante la escasez de servicios públicos en este campo y el alto costo de las consultas privadas, las personas encuentran en este género de espacios una ventana para airear todo aquello que no pueden ventilar en el diván de Freud.
Consultada por SEMANA, la medica psiquiatra Luz Helena Sánchez considera que este programa es valido y afirma que "la mayoría de los individuos que afrontan un problema se sienten absolutamente solos y creen que su problema es único. Espacios como este le brindan tranquilidad. Por otro lado, el hecho de ser escuchados por una voz autorizada, por un experto, que no les va a reprochar su comportamiento, les hace mucho bien. Hay un hecho indiscutible: que los consultorios psiquiátricos no están llenos de esquizofrénicos, sino de gente común y corriente con problemas comunes y corrientes. Otro factor favorable es el anonimato que da el teléfono, porque no hay que poner la cara para decir todo lo que se siente, no existe el temor de ser identificado".
Ante el posible reparo de que esta clase de programa pueda convertirse indirectamente en una forma de publicidad y promoción del profesional que lo orienta, la doctora Nader sostiene que "puede haber celos profesionales, porque se puede creer que se está vendiendo la idea de consultar al psicólogo asi como se consulta al médico, y aunque son muchos los oyentes que me piden la dirección del consultorio, son pocos los que llegan. Yo no pretendo hacerme propaganda", afirma enfáticamente, "abogo por una mejor salud mental de los colombianos".
La respuesta masiva que ha recibido este "confesionario" nocturno, pone en evidencia que miles de colombianos que se sienten solos y desorientados no tienen más válvula de escape que esta para airear sus problemas. Así, pues, la "línea caliente" de la doctora Nader se suma ahora a la larga lista de los "buzones del corazón", con la ventaja de que el suyo es de noche, que es cuando a los "emproblemados" les da la pálida.
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