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| 1/31/2009 12:00:00 AM

Litoral inteligente

Culmina el Hay Festival en Cartagena, pero el 4 de febrero comienza el III Carnaval de las Artes en Barranquilla. Riohacha no se queda atrás. ¿Se convierte la Costa Atlántica en el nuevo eje cultural del país?

En 1998, cuando culminaron los trabajos de recuperación del Teatro Heredia a cargo del arquitecto costeño Alberto Samudio, el coreógrafo y director del Colegio del Cuerpo, Álvaro Restrepo, y el periodista y escritor ya fallecido Jorge García Usta sostuvieron un acalorado debate sobre si Cartagena tenía, en verdad, una escena cultural importante. Restrepo sostenía que no: que se habían acabado los días en que la ciudad había sido un centro cultural significativo, desde los albores del siglo XX cuando el teatro fue inaugurado en 1911, pasando por décadas brillantes del periodismo y la literatura en las décadas de los años 40 y 50 y de los festivales de cine en los 70 con estrellas de primer orden. García Usta era más optimista: quizás advertía que, a pesar del pesimismo y los desgreños institucionales, aún había un espíritu cultural en la ciudad que había acogido a poetas y escritores clave en la historia cultural de Colombia: de Candelario Obeso y Jorge Artel, pasando por Gabriel García Márquez, hasta el poeta Raúl Gómez Jattin, que encontró la muerte en frente de la India Catalina el 22 de mayo de 1997.

Aquella polémica de hace 11 años hoy parece darle la razón a García Usta, con los méritos que merece Álvaro Restrepo, quien desde hace dos décadas abrió su Colegio del Cuerpo, acaso el grupo de danza contemporánea modelo del país.

Cartagena ha vivido, según Ileana Restrepo, directora de la escuela de verano de la Universidad Tecnológica de Bolívar, un renacimiento desde aquella polémica. Y no sólo por los festivales como el Hay, o el Internacional de Música que terminó hace unas semanas, sino porque, aunque muchos no lo crean, en la ciudad hay actividad cultural permanente en los barrios y las plazas, que a veces escapan al centrismo de la ciudad vieja.

Cartagena, además, es epicentro del periodismo latinoamericano, gracias a la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundada por Gabriel García Márquez y que, bajo la conducción de Jaime Abello alberga durante el año a jóvenes periodistas latinoamericanos junto a periodistas consagrados como Alma Guillermoprieto, Miguel Ángel Bastenier, y Tomás Eloy Martínez. Restrepo dice que la ciudad se dio cuenta de que la fortaleza de su turismo estaba en la cultura -con el legado histórico- y que gracias a eso, organizaciones británicas como el Hay, con el apoyo de embajadas como la española, y de la empresa privada han decidido desembarcar en Cartagena, ya no como hace 200 años, para sitiarla, sino para hacerla más ancha ante el mundo.

Algo parecido opina Manuel Lozano, jefe de prensa del festival de cine de Cartagena que comienza el próximo 28 de febrero, y que aunque ha menguado su calidad, tiene el potencial para convertirse en un festival de primer orden en el nivel latinoamericano. "El año pasado se presentaron alrededor de 250 películas entre cortometrajes, largometrajes, cine digital y documentales. Hubo gran aumento presencia en las salas. Es un festival que viene creciendo en actividades y en organización. Este año se espera que el festival tenga una muestra de cine con nuevos programadores como Orlando Mora, crítico de cine colombiano, y Monica Wagenberg, la programadora del festival de Miami. El potencial es muy grande, pues el festival atrae público estudiantil de Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga, que representa el 15 por ciento de asistencia, el 20 por ciento son extranjeros y el resto es gente de la ciudad, lo que demuestra que los cartageneros están impulsando la cultura en la ciudad".

Pero así como el Hay Festival es una buena muestra de cómo es posible combinar el turismo con las artes, lo mismo parece estar ocurriendo en otras ciudades de la Costa, como Barranquilla. El ejemplo es la Fundación La Cueva, que, gracias al impulso de Heriberto Fiorillo, recuperó para la ciudad el viejo sitio de reunión del grupo de Barranquilla del cual hacían parte Álvaro Cepeda, García Márquez, Germán Vargas, Ramón Vinyes, entre otros, para abrir un centro cultural muy activo durante el año. El mismo que, desde este 4 de febrero, en pleno mes de carnaval, se lanza a realizar la tercera versión del Carnaval de las Artes, con invitados nacionales e internacionales. Fiorillo dice que es una idea que busca que "la gente joven se acerque a los creadores para que se les dispare la imaginación. Los invitados proponen nuevas formas de hacer. La idea original es hacer un evento que reúna creadores del mundo entero para hablar del proceso de creación. Es un carnaval interdisciplinario, y este año nos hemos atrevido a invitar gente fuera del terreno de la cultura clásica y más de la cultura popular y a acercar a los jóvenes a otros personajes. El Carnaval de las artes es un evento que no se parece a otro porque tiene el elemento del carnaval. Una fiesta popular que se hace, no se ve. Esta es una manera de mantener una tradición barranquillera".

La versión de este año cuenta con invitados como el italiano Roberto Saviano, autor de Gomorra, perseguido por la mafia italiana, y autores como Laura Restrepo, Gonzalo Mallarino, Efraim Medina Reyes, Mario Mendoza, Daniel Samper Pizano, Alonso Sánchez Baute, Lola Salcedo Castañeda y Óscar Collazos.

En Barranquilla se anuncian vientos de cambio, a los que habría que sumarle la constante actividad y el impulso de fundaciones como La iguana ciega, que edita libros de primer nivel, u organizaciones como las de Barranquijazz, un festival que se perfila como de los grandes del Caribe.

Pero hacia el norte, en la olvidada Guajira, hay también muestras de este renacer cultural. Esta misma semana, gracias a una iniciativa de El Cerrejón, con León Teicher a la cabeza, el Hay Festival extiende su programación a Riohacha, y lleva escritores invitados de la versión cartagenera. Por si fuera poco, desde el viernes pasado, 30 de enero, se celebra en la misma ciudad el Festival Francisco el Hombre. Francisco de la Hoz, su director, quien esta semana estuvo en Cartagena para presentarlo, dice que se trata de reivindicar el vallenato allí donde nació. Es cierto que el valle cesarense ha tenido el reconocimiento internacional por cuenta del más popular de los géneros colombianos, pero también lo es que un alto porcentaje de acordeonistas y músicos son guajiros.

De ahí la idea de este festival que presentó hasta el sábado a 20 grupos de vallenato contemporáneo y que quiere convertirse en un polo de desarrollo cultural para La Guajira. Como De la Hoz asegura, "no había habido un verdadero festival que reconociera a la región, porque el vallenato es más nuestro que de otra parte. Francisco el hombre fue guajiro".

Así las cosas, parece que por fin el interior comenzará a entender a la Costa Atlántica como un territorio donde se ha cocinado buena parte de la entraña cultural nacional. Por eso parece natural que las ciudades de la Costa sean el escenario de grandes festivales de las artes. Ya es hora de reconocer que en el Caribe colombiano han surgido los nombres fundamentales de la inteligencia cultural del país. n
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