Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1987/12/28 00:00

LLEGO "DEEP THROAT"

Con 15 años de retraso, se estrena en Colombia el super clásico del porno.

LLEGO "DEEP THROAT"


La publicidad en el periódico podía pasar desapercibida. Ante la proliferación de películas pornográficas desde que se establecieron las "salas X" de cine, el título "Garganta profunda" parecía uno más Sin embargo, detrás de éste estaba una producción cinematográfica que, en lo que se refiere el cine porno, representaba lo que el "Acorazado Potemkin" o "El ciudadano Kane" son para el séptimo arte.

"Garganta profunda" es, ni más ni menos, "Deep Throat", el primer largometraje porno de la historia, que marcó un hito sociológico en los Estados Unidos y en el resto del mundo cuando apareció en 1972. Antes de "Deep Throat", el cine porno consistía en simples sketches de 10 minutos sin sonido directo dentro de un esquema anecdótico, cuyo único propósito era justificar la actividad sexual en primer plano.

Como los que van a cine porno van a lo que van, nunca se pensó que un largometraje argumental de hora y media fuera capaz de retener en su butaca a la clientela. Sin embargo, el productor de cine Gerard Damiano, con un presupuesto insignificante y 9 días de filmación en Miami, se convirtió en el Cecil B. de Mille del cine rojo. Con base en las inverosímiles aptitudes físicas de la actriz Linda Lovelace, que recuerdan a las de los traga-espadas de los circos, Damiano se inventó un argumento hecho a la medida: una muchacha frustrada sexualmente desde la adolescencia, descubre en una consulta médica el origen de su frigidez. Por un capricho de la naturaleza, el clítoris le había quedado en la garganta. Ante ese descubrimiento, se lanza en búsqueda de la felicidad.

A través de esta historia, contada con una sencillez digna de Walt Disney, la película ha producido hasta ahora US$50 millones, cifra que, si se tiene en cuenta que la inversión fue de US$ 25 mil, la convierte en la película más rentable de toda la historia del cine. Con su estreno, el tabú del cine porno, identificado en el pasado con marineros tatuados y con depravados sexuales, desapareció para siempre. Colas de cuadras y cuadras, compuestas por adultos de aparencia normal, incluidas no pocas mujeres, se vieron por primera vez frente a los teatros especializados en cine rojo. Y el sexo oral, que hasta entonces solamente se había visto en los dibujos del Kamasutra, apareció por primera vez, en 35 milímetros, a color, de lado a lado de la pantalla y en cámara lenta.

En Colombia, donde todas las modas llegan tarde, "Garganta profunda" llegó la semana pasada con 15 años de retraso. Desde su lanzamiento hasta ahora, nació y murió la revolución sexual en el mundo por cuenta del herpes y el SIDA. La explicación de este retraso es que el cine rojo lleva solamente 2 años legalizado y un "clásico" de la envergadura de "Garganta profunda" cuesta US$ 15 mil para el distribuidor, mientras una cualquiera de sus imitaciones posteriores no cuesta más de US$ 3 mil. En estos 3 lustros, la malabárica actriz Linda Lovelace, quien fue uno de los símbolos culturales de la década de los 70, se convirtió en activista del feminismo contra la explotación pornográfica. Aunque sólo cobró US$ 500 por su actuación histórica y luego recibió ofertas millonarias, nunca volvió a hacer una película hard core. En bancarrota y con cáncer en el seno, producto de sus implantes de siliconas, hoy no es más que un ama de casa cuarentona que rechaza su pasado, aunque éste haya tenido el impacto sociológico que tuvo y siga produciendo millones de dólares.

En la semana en que "Garganta profunda" se estrenó en Colombia, se cumplen 15 años de exhibición ininterrumpida en un teatro de la avenida 42 de Manhattan. Eso sería equivalente a que El Padrino, que se estrenó el mismo año, se hubiera mantenido en cartelera durante todos estos años.--

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