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| 8/29/2014 12:00:00 AM

Lo que no vio en los Emmy

SEMANA fue el único medio invitado a la ceremonia de los Premios Emmy en Los Ángeles. Esto fue lo que pasó tras bambalinas., Artículo

Asistir a una ceremonia de entrega de premios Emmy no es cualquier cosa. Y menos en este momento en que la pantalla chica vive su prime time debido a la flexibilidad y riqueza de los formatos, nuevas maneras de consumo y distribución y una nueva generación de escritores que están desafiando las límites de la imaginación en el medio.

Al evento, que se lleva a cabo en el Nokia Center, había que llegar a las 2:00 p. m., hora en que comenzaba la transmisión por el canal Warner. A esa hora empezaron a llegar las primeras estrellas que para acceder a la alfombra roja debían pasar por un gran salón con aire acondicionado, pasabocas, champaña, estaciones de estilistas para retocar maquillaje y peinado. Uno de los primeros en hacerlo fue Matt Leblanc, nominado en la categoría de mejor actor en la comedia Matt Le Blanc, de Showtime.



Allí también estaban Dasha Polanco, Dayanara Díaz en Orange is the New Black, serie de Netflix que estaba nominada en la categoría de mejor comedia.

Ese espacio fue subiendo de temperatura a medida que llegaban los grandes invitados. Fue entonces cuando vi a Jon Voight, el papá de Angelina Jolie, quien estaba presente por su nominación como mejor actor de reparto por su papel de Michael Donovan en la serie Ray Donovan.

De repente apareció Jon Hamm, una de las estrellas de la noche, reconocible aun con su barba. Aunque no ganó, era un gran favorito en su categoría de mejor actor principal por su papel como el enigmático publicista Don Draper en Mad Men. Llegó de la mano de su esposa, Jennifer Westfeldt, una mujer talentosa no solo como actriz sino como directora y guionista. Todos querían fotos con él, pero pidió que lo dejaran seguir porque tenía que estar en la alfombra roja e iba un poco tarde. Allí algunos de los actores tienen entrevistas programadas que son parte crucial de la transmisión. Por eso lo dejamos en paz, ¿quién puede decirle no al hombre que media humanidad considera el más guapo del mundo?.

Pasó Moira Walley Becket, nominada como mejor escritora de un drama, por el episodio Ozymandias, de Breaking Bad, que ganaría en esa categoría. Enseguida llegó William H. Macy, un gran talento, pero lo hizo solo, con gafas oscuras y pelo largo, como tratando de no llamar la atención. Luego apareció de la nada Mark Ruffalo, Ned Weeks en The Normal Heart, también nominado en la categoría como mejor actor en una miniserie o película. Llegó el turno para Felicity Huffman, la esposa de Macy, actriz recordada por su gran papel como Lynette Scavo en Desperate Housewives.



Hizo su aparición entonces Aaron Paul, quien sería el más asediado de la noche. En ese momento había famosos en cada esquina: Alfred Molina, nominado como mejor actor de reparto por su papel de Ben Weeks en The Normal Heart; Mandy Patinkin, por su caracterización de Saul Berenson en Homeland. No había tiempo ni siquiera de sacar el teléfono para una foto. O los veía o me quedaba preparando la cámara del iPhone.

Todos pasan por la alfombra roja, la diferencia es que los nominados lo hacen ante las cámaras y los invitados van por otro lado. Dentro del teatro se ve en las pantallas grandes la transmisión de la alfombra roja. La orquesta ensaya y la gente se va acomodando. El organizador prepara a los asistentes para que aplaudan, se apagan las luces y comienza la función.

El primer premio importante de la velada fue el de Allison Janney como mejor actriz de reparto en comedia por la serie Mom, de Warner. Fue un gran tributo para esta actriz de 54 años, con una trayectoria amplísima. Se consideró entre los asistentes un gran logro, pues la serie apenas lleva una temporada.



El siguiente momento relevante fue cuando Julia Louis Dreyfuss, nominada por la serie Veep, y Bryan Cranston, de Breaking Bad, subieron a la tarima para entregar el premio a mejor actor principal de comedia que por cuarta vez se llevó Jim Parsons, Sheldon en the Big Bang Theory.



A muchos les sorprendió que repitiera, sobre todo por sus contendores: William H. Macy, Don Cheadle y Matt Le blanc, entre otros. Le pregunté a Álvaro Cueva, uno de los más reconocidos críticos de espectáculo de México y quien comentaba la ceremonia en español para Warner, a qué se debe el éxito de Sheldon: “Jim Parsons ha hecho una construcción exquisita de un personaje particularmente complejo que en manos de cualquier otro actor tal vez no tendría el mismo impacto”, dijo. Además agrega que cualquier persona se puede identificar con él porque aunque parece un ‘geek’, es un hombre que busca amor a su manera y que ha aprendido a gozar la vida desde sus circunstancias particulares. “Es divertido pero al tiempo entrañable”, agrega.

A lo largo de la noche hubo muchos aplausos, pero solo tres grandes ovaciones, en las que el público se puso de pie. La primera, cuando Aaron Paul subió a recibir su premio como mejor actor de reparto en una serie dramática.



La segunda, por la película para televisión The Normal Heart. Y la tercera, para Bryan Cranston, ganador como mejor actor de serie de dramática.




Y apareció Sofía.  A pesar de la polémica que generó su participación en la ceremonia, en realidad su presencia es arrasadora. La Toti se veía despampanante en ese vestido blanco que destacaba su figura voluptuosa y que todo el mundo quería admirar. Sí, ella perpetúa el cliché de la latina sexy, pero definitivamente es la fórmula que le abrió las puertas en Hollywood.

Muchos preguntan qué pasa en los intermedios. Realmente nada. Es el momento para que los ganadores vuelvan a sus puestos y no se vea desorden durante la transmisión. Yo aproveché esos cortes para ir hacia la cabecera del teatro, que es donde están los actores nominados. En esos recorridos encontré a Kit Harrington, Jon Snow de Game of Thrones, quien estaba sentado al lado de Rose Leslie, Ygritte en la misma serie.




También llegué hasta donde se sentaba Jim Parsons, que accedió a tomarse fotos con algunos invitados a la ceremonia. A su lado estaba Robin Wright, cuya indiferencia contrastó con la amabilidad de Parsons. También vi a Betsy Brandt, Mary Schrader en Breaking Bad, quien buscaba afanosamente su silla. Mientras tanto nos hicimos una selfie.  

Luego de la ceremonia se ofreció una cena en el centro de convenciones a unos pasos de allí, a la que asisten los nominados y ganadores.



Allí cada mesa se asigna por serie. Aunque el hambre apremia, las ganas de hablar con los actores sn más poderosas. Opté por ir a la mesa más concurrida: la de Breaking Bad. Allí estaban sentados Anna Gunn, R. J. Mitte, Vince Gilligan, el director y productor de la serie, y Aaron Paul.



Este último no tuvo un respiro. Cada vez que se sentaba a comer llegaba alguien a felicitarlo y él, de manera deferente, se paraba a agradecer.



La mesa de True Detective estuvo desolada porque los miembros del elenco prefirieron ir a otra parte. Un experto en farándula me dijo que por lo general los perdedores no asistían a esta cena. Tampoco vi a Bryan Cranston ni a los de Game of Thrones. A las 10 de la noche ya no quedaba casi ninguna estrella en la cena A esa hora, los pies no aguantaban más. Solo faltaba una hora para volver al hotel. Afuera esperaban las limusinas para las fiestas privadas, pero para mí, el espectáculo ya se había terminado.
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