Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/10/09 00:00

Los amantes del círculo polar

El amor, según la más reciente película de Julio Medem, comienza en donde termina.<br><b>** 1/2</b>

Los amantes del círculo polar

Director: Julio Medem
Actores: Najwa Nimri, Fele Martínez, Nancho Novo.


Porque podría decirse que Los amantes del círculo polar, la reciente película de Julio Medem, es un drama ensimismado, quizá podría asegurarse, un rato después, que ni siquiera se trata de un drama. Entonces habría que aceptar que más que todo es un palíndromo y que, por tanto, ha sido filmado sin compasión hacia lo que se dice, pero con gran sensibilidad hacia cómo se dice. Quizá por eso, porque es tan fría como sus personajes, no se trata de un drama. Y quizá por eso, porque ha sido escrita y dirigida con una precisión alucinante, podemos llamarla un palíndromo.

Un palíndromo es una palabra o una frase que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Julio Cortázar en Lejana, el diario de Alina Reyes, da varios ejemplos: “Amigo, no gima”, “Anás usó tu auto, Susana”, “Salta Lenin el atlas”. Medem, fascinado con su propio apellido y, sobre la base de un guión meditado, quiso lograr una película que comience en su final.

La cinta quiere ser, gracias a su puesta en escena, una simétrica antología de imágenes pero al final resulta ser el romance imposible entre un hombre y una mujer, Otto y Ana, que se conocen cuando sólo son unos niños que afrontan los problemas de sus padres, se enamoran cuando son un par de jóvenes apasionados que acaban de convertirse en hermanastros y, más adelante, por culpa del destino de las tragedias, dedican el resto de sus vidas a buscarse. Julio Medem sólo ha dirigido Vacas, La ardilla roja y Tierra pero ya es un director célebre en España. Ha encontrado a su público por medio de sus hallazgos formales y sus fábulas sobre las posibilidades y las casualidades que le dan forma a la vida. Los amantes... es, según parece, la menos hermética de sus películas. Una historia llena de símbolos obvios y diálogos innecesarios y ha sido narrada desde dos puntos de vista subjetivos, el de Otto y el de Ana, que, sin embargo, no discuten, aumentan o corrigen los hechos. Ese es el problema: Otto y Ana son dos personajes tan ensimismados, tan superiores y tan fríos que no parece posible que se hayan enamorado el uno del otro. Lo han hecho en beneficio de las teorías que el director ha querido comprobar. Que, como el sol de los días del círculo polar, el amor nunca se acaba. Que detrás de nuestras decisiones se encuentran el azar y el libre albedrío pero que, en medio de nuestra libertad, sucumbimos a las voces que mal nos aconsejan.

Ese es el problema: los personajes de Cortázar pueden ser reflexivos ycontradictorios, pero los personajes de Medem, deben ser, como en cualquier drama, activos, expresivos y consistentes porque, de lo contrario, pueden parecer seres sin rumbo, idiotas útiles, caricaturas atrapadas por los hechos.

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